Abogado accidente de coche en Toledo

Abogado accidente de coche en Toledo

¿Necesitas un abogado para un accidente de coche en Toledo?  Si quieres obtener la justa indemnización justa por tus lesiones, la respuesta es sí.

 Cuando los abogados de LEGALCAR en Toledo han tramitado reclamaciones por accidentes de coche, han podido constatar que, en la mayoría de los casos, las compañías de seguros no lo ponen nada fácil para que la víctima sea indemnizada de manera justa por la totalidad de los daños sufridos en el siniestro.

Toledo tiene una población de cerca de 84.000 habitantes y se encuentra a unos 75 kilómetros de la capital. La Autovía A42, que une Toledo con Madrid, es uno de los puntos donde se producen accidentes de tráfico con asiduidad.

Así, en el mes de marzo, se produjo un aparatoso accidente en la Autovía A42, a la altura del término municipal de Illescas, donde una colisión entre un autobús con 50 pasajeros, cuatro turismos y una furgoneta provocó 5 heridos de carácter leve, numerosos daños y el corte al tráfico de la autovía, en sentido Madrid.

También en la ciudad de Toledo se registran accidentes de coche con habitualidad, como el ocurrido el pasado marzo en la Avenida Castilla la Mancha, con el resultado de 6 heridos y numerosos daños materiales en los dos vehículos implicados en el siniestro, ocurrido al invadir uno de ellos en carril contrario.

No hay dos accidentes de coche iguales y cada tipo de siniestro provoca una serie de daños, dependiendo de factores como la velocidad, el modo de ocurrir el accidente, la meteorología o las distracciones.

En consecuencia, no todas las reclamaciones por los daños sufridos con iguales, y, por tanto, las indemnizaciones van a depender de la gravedad de los mismos, teniendo en cuenta que pueden producirse solo daños materiales o también daños personales o lesiones.

Cuando el accidente de tráfico ha provocado daños materiales en los vehículos implicados, puede reclamarse la reparación de los mismos.

Ocurre, por ejemplo, con los famosos y habituales alcances traseros, que en muchas ocasiones se producen por no guardar la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede, o por distracciones o despistes.

Aunque los daños en el vehículo no suelen dar muchos problemas a la hora de reclamarlos, hay casos que sí provocan problemas para su reparación porque las compañías de seguros ponen pegas, bien por no querer cubrir todos los daños, bien por ofrecer cantidades bajas en caso de siniestro.

Es lo que ocurre por ejemplo en las colisiones en cadena, donde hay que demostrar quien golpeó primero para ver quien tiene que hacerse cargo de las indemnizaciones.

Si además en la colisión trasera nos han desplazado contra el vehículo de delante, podemos tener daños materiales en la parte trasera y en la delantera y pueden surgir problemas para reclamar si no conseguimos probar quién ha sido el responsable.

Otro caso habitual se produce cuando nos golpean por detrás y fruto de esa colisión golpeamos un bolardo, una marquesina, o cualquier otro elemento de mobiliario urbano, que nos provoca daños también en la parte de delante del vehículo, que en muchas ocasiones las compañías se niegan a pagar.

Otro supuesto que da problemas para reclamar daños materiales en el vehículo es cuando tenemos el seguro a terceros, porque no se nos van a reparar mientras el contrario responsable no asuma la culpa.

Esto a veces provoca demoras y dilaciones hasta que la compañía del culpable reconoce su obligación de pagar la reparación de esos daños en el vehículo, con el consiguiente perjuicio para la víctima.

Los daños en un vehículo pueden ser más leves o más graves dependiendo del tipo de accidente sufrido.

Cuando son susceptibles de repararse, tenemos derecho a que nos arreglen la totalidad de esos daños, pero en ocasiones son de tal envergadura que el valor de la reparación supera el valor del coche, y nos lo van a declarar siniestro total.

En estos casos, la indemnización por los daños materiales tiene que comprender no solo el valor venal o valor de mercado de nuestro coche, sino también el denominado valor de afección (o valor mejorado), que supone un pequeño incremento sobre el valor venal que oscila entre el 20 y el 40%, según los casos.