Abogados de compañías de seguros o Abogados de LegalCar

Abogados de compañías de seguros o Abogados de LegalCar

Elegir entre un abogado externo a la compañía de seguros o quedarse con el abogado del seguro es algo que muchos preguntan, estas son las diferencias.

Contar una historia, escribir una novela o crear una película son tareas muy complicadas. Tenemos que conseguir atrapar a la audiencia, conseguir que sigan fácilmente el argumento y, finalmente, que el desenlace deje a todos con un buen sabor de boca. Es lógico, por lo tanto, que ante tanta dificultad los autores opten por tomar atajos. Es lógico que los autores simplifiquen  toda historia como una lucha entre los Buenos y los Malos.

abogado externo a la compañía de seguros

En cierta medida, cada mercado o industria puede ser considerado como una historia. En esta historia, cada una de las empresas es un personaje. Como las empresas, cada personaje puede tener muchísimos matices que lo hagan especial, único e inigualable. Sin embargo, si queremos conseguir que la audiencia entienda el argumento, tenemos que simplificar la historia. Si queremos que la gente entienda el mercado en el que se encuentra, tenemos que proporcionarle la explicación más sencilla. Aquellas empresas que logren simplificar el mercado hasta el punto de crear un enfrentamiento entre los Buenos y los Malos, lograrán la máxima audiencia y el mejor desenlace para sus intereses. Como todos sabemos: los Buenos siempre ganan…

Desgraciadamente, en el mercado de las indemnizaciones de accidentes de tráfico, las compañías aseguradoras han conseguido contar una historia en la que ellos son los Buenos y nosotros, los abogados especialistas en accidentes de tráfico como LegalCar, los Malos. Durante muchos años y miles de millones de euros invertidos en campañas publicitarias, las compañías aseguradoras han conseguido que el desenlace de la historia siempre caiga a su favor. La consecuencia principal de esta situación es que las víctimas de los accidentes de tráfico se encuentran con un final inesperado cuando depositan su confianza en el aparente Bueno de la historia.

A continuación, no vamos a contar nuestra versión del mercado en el que nos encontramos. Tampoco vamos a intentar simplificar el mercado de tal manera que la gente solo pueda ver la superficie de la cuestión. A continuación contaremos la historia del mercado de las indemnizaciones por accidente de tráfico: una historia inspirada en hechos reales.

¿QUÉ LE CONVIENE A LA VÍCTIMA DE UN ACCIDENTE? 

 

La profesión de la abogacía nunca ha generado, precisamente, el agrado generalizado de la sociedad. Desde siempre, se ha visto al abogado como una persona cuyo trabajo consiste en burlar el sistema de leyes, una persona que busca y encuentra atajos legales y que defendería al mismísimo Al Capone por cobrar una jugosa indemnización. Esta reputación es resultado de cientos de años de mala fama, por lo que un artículo no va a conseguir cambiar el estereotipo. Lo que sí podemos cambiar es la imagen del abogado especialista en accidente de tráfico.El abogado externo e independiente de la compañía aseguradora cobra por comisión en función de la indemnización que logre para su cliente.

Los abogados no trabajan de manera gratuita ni solidaria. Partiendo de esta base, podemos odiar a los abogados por su onerosidad, o podemos preguntarnos: ¿Qué le conviene a la víctima? ¿Contratar a alguien que vaya a cobrar en función de la indemnización que consiga o contratar a alguien que cobra independientemente de la indemnización y que, además, cobra de la mano de la empresa que otorga la indemnización?

Otra de las razones por las que los abogados externos se han convertido en los Malos de la película es porque sus servicios se necesitan sólo cuando hay un accidente de tráfico. Dicho de otra manera: los abogados viven de los accidentes de tráfico. Efectivamente, si no hubiese accidentes de tráfico, no habría víctimas y, por lo tanto, no habría abogados. Pero también debemos ver el otro lado de la moneda. En teoría, una situación normal sería que, al tener un accidente, la compañía aseguradora otorgase la oportuna indemnización. Entonces… ¿Por qué existen abogados externos a las compañías aseguradoras?

En conclusión, hay dos maneras de acabar con el negocio de los despachos de abogados de accidentes de tráfico. La primera es que no haya accidentes de tráfico. La segunda es que las compañías aseguradoras otorguen las indemnizaciones que de verdad merecen las víctimas, para que a estas no les salga rentable recurrir a los abogados. Tanto una como la otra son igual de improbables.

LOS ABOGADOS DE LAS COMPAÑÍAS ASEGURADORAS

 

Pasemos a analizar a los supuestos Buenos de la historia. Las Compañías Aseguradoras gozan de la simpatía de la gente. Si decíamos que los abogados externos comparten el interés de la víctima de obtener una máxima indemnización; podríamos afirmar que las aseguradoras comparten el interés con el conductor porque a éstas les interesa que haya los menores accidentes posibles.

Siguiendo en la misma línea, resulta muy sencillo decir que a los abogados les interesa que haya accidentes de tráfico. Pero eso no es así. Un abogado trabaja por defender el derecho de la víctima a una indemnización justa. Un abogado utiliza todos los medios que conoce para tratar de dejar indemne a la víctima, algo que no hacen las aseguradoras. Un abogado, como un médico, desea que no haya accidentes, y cuando los hay, está ahí para tratar de hacer que la situación de la víctima vuelva a ser la inicial.

Volviendo a las aseguradoras. Efectivamente, comparten el interés directo de que no haya accidentes. Ahora bien, cuando contratamos un seguro de vehículo, estamos pagando por recibir una buena solución en la posible situación de tener un accidente. Dicho de otra manera, pagamos a las aseguradoras para que nos ayuden cuando seamos víctimas, no cuando seamos conductores. Si queremos juzgar la forma de actuar de una aseguradora tenemos que ver cómo trata a las víctimas.

Esto es lo que no quieren las compañías aseguradoras. No quieren que se ponga el foco en lo que ocurre después del accidente. En esta situación, salen a la luz aspectos como las escasas cuantías de indemnización que ofrecen a la víctima, los difíciles y prolongados trámites que hay que seguir para obtener la indemnización, y muchas cosas más que dañan la imagen de las aseguradoras y de las cuales somos testigos en LegalCar Abogados por la cantidad de clientes que recibimos que nos cuentan sus casos. Al fin y al cabo, si dejamos la indemnización de la víctima en manos del abogado que pertenece a la aseguradora, podemos tener una cosa muy clara: la prioridad para este empleado de la compañía será atender a los intereses de la aseguradora. Esta compañía es la que le da el salario mensual independientemente de la indemnización que obtenga la víctima y esta compañía es la que necesita obtener amplios beneficios año tras año.

No podemos concluir este apartado sin antes decir algo positivo de la forma en la que actúan las compañías aseguradoras. La gran mayoría de ellas incluyen dentro de la póliza la cobertura de la Defensa Jurídica. Esto quiere decir que, si la víctima contrata los servicios de un abogado externo para alcanzar la indemnización que de verdad merece, todos los gastos de los honorarios del abogado los cubre la propia compañía aseguradora. Se trata de un aspecto muy admirable y, al mismo tiempo, lógico: las aseguradoras cubren los honorarios de aquellos que terminan el trabajo que deberían hacer ellos de dejar a la víctima indemne tras su accidente. Es decir, contratar los servicios de LegalCar Abogados puede resultar gratuito al contar con la Defensa Jurídica.

NI BUENOS NI MALOS: LO QUE IMPORTA SON LAS VÍCTIMAS

 

Quizás, este nuevo punto de vista ha podido cambiar la historia de los Buenos y los Malos. O quizás no. Pero eso no es lo importante. Lo que de verdad nos gustaría resaltar para terminar es que el centro de la atención de todas las miradas tiene que ser la víctima. Ni Buenos ni Malos. Los despachos de abogados especializados en accidentes de tráfico como LegalCar y las compañías aseguradoras tienen intereses diferentes, muchas veces incluso contrapuestos. Pero ambos deberían de tener algo en común: la persona por la que trabajan, es decir, la víctima. Si conseguimos poner el foco de atención en la víctima, la gente podrá ver el tipo de trato que la víctima recibe. De esta manera, cada persona escribirá su propia historia, con sus personajes Buenos y sus personajes Malos.

Consulta a tu abogado totalmente gratis

900901450 – Teléfono gratuito