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La bicicleta se ha convertido en los últimos años en un medio de transporte más. Hoy es habitual encontrarnos muchos jóvenes que acuden por las mañanas a su trabajo en bicicleta, algo que se multiplica en cuanto llega el buen tiempo y de manera especial los fines de semana. Por eso los servicios de alquiler de bicicletas de las grandes urbes tienen cada vez una mayor demanda.

El incremento en el uso de la bicicleta como medio de transporte ha motivado la aparición, en distintas ciudades españolas, de sistemas de alquiler público de bicicletas, que permite su utilización fácil y económica a todos aquellos usuarios que quieran disfrutarlas sin necesidad de contar con una bicicleta en propiedad. Así surgió Bicimad en Madrid, Sevici en Sevilla, o Valenbisi en Valencia, entre otros.

Muchos turistas también son usuarios habituales de este sistema para desplazarse, que les ahorra tiempo y dinero, sobre todo en ciudades especialmente turísticas como pueden ser Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, entre otras.

UN ACCIDENTE DE BICICLETA LO PUEDE TENER CUALQUIERA

Tener un accidente de bicicleta hoy en día, con el incremento de la utilización de este medio de transporte, es mucho más habitual que hace unos años. La gran mayoría de este tipo de siniestros se producen entre una bicicleta y un coche, y la causa más frecuente de los mismos es, en casi el 90% de los casos, la distracción.

Según datos facilitados por la Dirección General de Tráfico, en 2014 los ciclistas que se vieron involucrados en un accidente fueron 6.890, de los que 75 fallecieron, 670 resultaron heridos y el resto fueron heridos sin hospitalización.

Además de la distracción, intervienen en este tipo de accidentes la inexperiencia, la velocidad inadecuada y el cansancio. Circunstancias que han provocado un aumento durante 2015 y 2016 de la siniestralidad, paralelo al incremento de la utilización de la bicicleta como medio de transporte para desplazarse.

El tipo de accidente más frecuente es la colisión frontolateral, que suponen según la DGT el 48% de los accidentes en vías urbanas. La dinámica más común es el accidente producido cuando el ciclista circula a la derecha del vehículo y éste realiza un giro sin apercibirse de la presencia de su presencia.

El otro tipo de siniestro más habitual es la colisión lateral, que se produce en el 12% de los casos, cuando el conductor del vehículo no puede frenar a tiempo cuando el ciclista se atraviesa en su trayectoria.

Los carriles bici, implantados en muchas ciudades españolas para facilitar el tránsito de los ciclistas en las ciudades, también se han convertido en un foco de accidentes, en ocasiones por la falta de conocimiento de muchos conductores sobre las normas que amparan a los ciclistas que circulan por los mismos.

SI TENEMOS UN ACCIDENTE CON UNA BICI DE BICIMAD

BiciMAD es un servicio de alquiler público de bicicletas en Madrid, que se puso en marcha en el verano de 2014, y cuyo uso se ha extendido entre los partidarios de un medio de transporte ecológico, rápido y económico.

Todos los usuarios de BiciMAD están asegurados durante la utilización del servicio con la aseguradora ALLIANZ, que cubre los daños provocados durante el uso de la bicicleta, y cuyas condiciones pueden consultarse en la web de BiciMAD.

Si sufrimos un accidente donde resulta culpable el conductor del otro vehículo, responderá de la indemnización que nos pudiera corresponder la aseguradora del mismo, como en cualquier otro tipo de siniestro, tanto por daños materiales como personales, que son los que nos afectarían directamente a los usuarios de la bicicleta

Desde BiciMAD nos aconsejan que si tenemos un accidente con una bici lo primero que debemos hacer es comunicar el siniestro. En ese caso utilizaremos o bien la aplicación móvil de BiciMAD, el teléfono 010 o el 900.50.54.63, o sino a través de alguna de las estaciones de carga distribuidas por la ciudad.

Una vez dado el aviso, es conveniente llamar a los servicios de emergencias y a la Policía municipal o nacional para que levanten un Atestado. De esta forma, se acreditará la responsabilidad en el accidente.

Podemos pedir igualmente al contrario firmar también un parte amistoso, que nos permita especificar cómo ha ocurrido el siniestro, la existencia de daños materiales y personales y haciendo constar cualquier objeto que portáramos en el momento del accidente y que haya resultado dañado, tales como gafas de sol o de ver, teléfonos móviles, mochilas o indumentaria, cascos, etcétera, para que luego no haya problemas a la hora de reclamar por estos conceptos a la aseguradora del responsable, que suele negar por norma la indemnización por este tipo de daños si no está acreditado de algún modo que estos objetos los llevábamos encima al sufrir el accidente.

En cuanto a las lesiones, si no hemos llamado para ser atendidos in situ a los servicios de emergencias, deberemos acudir de inmediato al hospital más cercano para que nos hagan un completo chequeo médico y las pruebas radiológicas que sean necesarias, asegurándonos de que en el informe de alta constan todas las lesiones que hemos sufrido.

Podremos reclamar a la aseguradora responsable la indemnización por accidente de bicicleta que nos corresponda por el tiempo que hemos tardado en curarnos. Dentro de ese período distinguiremos el tiempo que hayamos estado incapacitados para las actividades básicas de nuestra vida diaria (perjuicio personal particular), que puede ser con baja laboral, o simplemente con imposibilidad de movernos o hacer nuestras tareas habituales, por ejemplo, por estar escayolados o inmovilizados por las lesiones.

Si no estamos incapacitados, deberán indemnizarnos por el período que hayamos estado haciendo tratamiento hasta el final de nuestra rehabilitación y el alta de nuestro médico (perjuicio personal básico).  Y en caso de tener secuelas derivadas del accidente especificadas en nuestro informe de alta, y/o pruebas tales como resonancias o ecografías, deberemos incluirlas en la reclamación para ser indemnizados por estos conceptos.

Igualmente hay que reclamar cualquier incapacidad sobrevenida tras el accidente, sea parcial, total o absoluta dependiendo de la gravedad de las lesiones sufridas, al igual que cualquier otro perjuicio derivado del mismo.

La indemnización comprende también el perjuicio patrimonial, contemplado en el Baremo de Tráfico, y que puede dividirse en el daño emergente (todos los gastos derivados del accidente, tales como facturas de rehabilitación, gastos de farmacia, de desplazamiento, o pruebas diagnósticas que hayamos tenido que hacernos para acreditar la entidad de las lesiones), o el lucro cesante (ganancias dejadas de obtener o ingresos mermados a consecuencia del siniestro, como por ejemplo comisiones de nuestro trabajo o reducciones de la nómina por estar de baja laboral).

Para reclamar con garantías todos los daños y perjuicios sufridos, es conveniente que la víctima contacte con un abogado para accidente de bicicleta lo antes posible, teniendo en cuenta que en los siniestros de bici las lesiones suelen ser de gravedad debido a la especial exposición de la víctima que recibe el impacto, y que las aseguradoras suelen discutir este tipo de accidentes en cuanto ven la mínima posibilidad de discutir la culpa, para evitar pagar o pagar menos.

LOS SEGUROS DE BICICLETA

En los últimos años las aseguradoras han puesto a disposición de los usuarios de bicicletas distintos tipos de seguros, que han aparecido al aumentar de manera importante el uso de este medio de transporte.

Si disponemos de una bicicleta y la utilizamos a menudo, es muy conveniente que contratemos un seguro, porque de esa forma nos aseguramos de estar cubiertos ante cualquier eventualidad que pueda surgir. No olvidemos que si es el ciclista quien provoca el accidente (por ejemplo, el atropello de un peatón), deberá hacerse cargo de todos los gastos por los daños causados si no tiene un seguro que le cubra en caso de siniestro.

El tipo de seguro y la cobertura que ofrecen varía de unas pólizas a otras:

  • El seguro básico de responsabilidad civil y daños a terceros, que nos cubren si sufrimos un accidente con otro vehículo o atropellamos un peatón causando daños materiales y/o personales.
  • Seguro de asistencia en viaje, que a veces se incluye en el anterior, y nos permite contar con ese servicio en caso de sufrir algún tipo de incidencia en carretera.
  • Seguro de robo y a todo riesgo, que son los más completos, aunque varía de unas pólizas a otras, y suele cubrir robos en garajes y trasteros, o en la calle estando atada. Para valorar la bici tendrán en cuenta la antigüedad de la bici y su precio, por lo que es conveniente guardar siempre la factura de la compra de la bici por si en algún momento la necesitamos.