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Los accidentes de moto son comunes al igual que discutir la culpa cuando se produce el accidente de tráfico, así resolvieron los abogados de LegalCar un accidente de moto cuando adelantaba un autobús por la A6.

El caso del accidente de moto con culpa discutida

D.A.L sufrió un gravísimo accidente de motocicleta mientras circulaba por el carril izquierdo de la A6, mientras se encontraba adelantando a un autobús que circulaba por su derecha, éste realiza una maniobra de cambio de carril, sin apercibirse de la presencia de la motocicleta que estaba adelantando, y colisionando  con el manillar derecho de la misma.

A consecuencia de dicha colisión, el motorista perdió el control de su motocicleta cayendo a la calzada, momento en que la rueda trasera del autobús le atropella aplastando el lado derecho de su cuerpo.

Como consecuencia de dicho accidente, D.A.L estuvo hospitalizado, durante los primeros días en la UCI, sufriendo graves lesiones consistentes en traumatismos diversos, fractura de escápula, clavícula, hombro, cúbito y radio derechos. Sufrió asimismo una lesión severa del plexo braquial y después de varios años de rehabilitación y tratamientos, quedó con una incapacidad permanente total para su trabajo habitual.

El problema que nos planteaba D.A.L con su caso era que las pruebas que tenía para demostrar como ocurrió realmente el siniestro no le eran favorables, con lo que se encontraba con la dificultad de reclamar a la aseguradora del autobús la indemnización correspondiente.

Tras el accidente compareció una dotación de la Guardia Civil que elaboró un Atestado incompleto, en el que el croquis señalaba con un claro dibujo la maniobra de cambio de carril del autobús, y sin embargo atribuían la responsabilidad en el accidente al motorista, por adelantar, presuntamente, de manera antirreglamentaria. El Atestado, asimismo, recogía la declaración de dos supuestos testigos, que circulaban por detrás de la motocicleta y del autobús, que desde sus posiciones indicaban que el motorista realizaba el adelantamiento de manera incorrecta. Sin embargo y sorprendentemente, dicho Atestado no recogió la versión del accidente del motorista, que fue evacuado rápidamente del lugar del accidente por los servicios de emergencia. Por todo ello, los agentes elaboraron el Atestado sin tener en cuenta todos los elementos intervinientes en el siniestro.

Por estos hechos D.A.L interpuso en el año 2012 denuncia en los Juzgados contra el conductor del autobús, y como lesionado pasó en numerosas ocasiones durante casi tres años sucesivos reconocimientos con el médico forense, quien finalmente emitió el correspondiente Informe de Sanidad  que recogía todo el tiempo de hospitalización, impedimento, y curación del lesionado, así como las importantísimas secuelas que le quedaron tras el accidente, estableciendo que las mismas le habían ocasionado una clara incapacidad permanente total para su trabajo, incapacidad que asimismo le fue reconocida por el INSS.

En el momento de hacer la reclamación a la aseguradora del autobús, la misma rechazó la responsabilidad en base al Atestado mal confeccionado por la Guardia Civil, que además de estar incompleto, incorpora posteriormente, a petición de la defensa de D.A.L y en un documento escrito a mano la supuesta declaración del conductor del autobús.

El juicio se celebró con asistencia de los Guardias civiles que lo elaboraron, así como de dos peritos especialistas en reconstrucción de accidentes, uno por parte del denunciante y otro por parte de la compañía, que en el juicio, con presentaciones en pantalla grande, videos de muestra y fotografías con montajes de la posible dinámica del accidente, intentaron aclarar ante el Juez el modo en que ocurrió el mismo. Los agentes se ratificaron en el Atestado pero no supieron o pudieron dar explicaciones convincentes sobre el por qué aparecía en el croquis el autobús cambiado de carril, lo que corroboraba la versión del motorista, alegando que el que aparecía en el croquis y en las fotos del Atestado “no era” el autobús implicado en el accidente, sino otro. La única testigo que compareció al juicio no arrojó ningún dato convincente porque se demostró que resultaba imposible desde la posición que ocupaba el poder ver exactamente como se produjo el accidente. La representación letrada del denunciante solicitó una sentencia condenatoria para el conductor del autobús y que se condenara a la aseguradora del mismo a indemnizar al motorista con más de 300.000 euros.

Finalmente, el Juez dictó una sentencia absolutoria para el conductor del autobús por existir “versiones contradictorias” sobre el accidente.

La defensa de D.A.L solicitó entonces el Auto de cuantía máxima, y tras la comparecencia celebrada en la que cada parte defendió sus argumentos se dictó por el juez de instrucción el correspondiente Auto de cuantía máxima.

Antes de proceder a ejecutar dicho Auto contra la aseguradora del autobús, ambas partes volvieron a retomar la negociación, siendo finalmente alcanzado un acuerdo en base a una concurrencia de culpas entre ambas partes, en virtud del cual el motorista recibió una indemnización de más de 150.000 euros, en un caso que estaba muy complicado en virtud de las pruebas que se tenían en contra.

Casos como el presente ocurren todos los días, y un Atestado mal realizado, como ocurrió en el accidente de D.A.L puede condenar al fracaso una reclamación. Por ello, y porque debe buscarse siempre una opción viable cuando todos los elementos probatorios están en contra, es por lo que LEGALCAR recomienda siempre acudir a un abogado especialista en accidentes de tráfico, que va a estudiar las opciones que haya para reclamar la indemnización.

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