Accidente en el que sufres un desvanecimiento, ¿Ahora qué?

Accidente en el que sufres un desvanecimiento, ¿Ahora qué?

Un accidente en el que sufres un desvanecimiento puede ocurrir en diversas ocasiones a un conductor, de la misma manera que otro tipo de siniestros que cuentan con una serie de particularidades que se salen de los accidentes de tráfico habituales.

Saber qué derechos nos asisten en estos casos es importante para actuar con diligencia si nos ocurre una situación de este tipo, para lo que es importante contar con LegalCar .

Las circunstancias físicas del conductor de un vehículo pueden influir de manera determinante al volante, pues cualquiera está expuesto a encontrarse indispuesto, enfermo, sufrir un infarto o un desmayo, y todo ello puede no tener mayores consecuencias, o en algunos casos, provocar un accidente de tráfico con consecuencias lesivas, no sólo para el conductor, sino también para otros usuarios de la vía.

En este tipo de supuestos pueden producirse dos situaciones concretas: que, a causa del desvanecimiento o desmayo, el conductor sufra un accidente en el que no hay terceros implicados, sufriendo daños materiales y/o personales únicamente dicho conductor, o aquella en la que el accidente de tráfico provocado a causa del desvanecimiento afecta a terceros, provocando víctimas.

En este sentido, estos supuestos están englobados en lo que se denomina “caso fortuito”, y que es diferente a la “fuerza mayor”. Este último caso, la “fuerza mayor”, es utilizada en ocasiones por las compañías de seguros para tratar de no pagar.

La fuerza mayor debe entenderse como aquellos hechos que no guardan relación alguna con la circulación. En este sentido, no puede considerarse fuerza mayor en el ámbito de la circulación de vehículos a motor los defectos en el vehículo o la rotura de alguna de sus piezas o componentes, ni tampoco los supuestos de falta de atención o la negligencia del propio conductor.

Por lo tanto, solo se excluirá la responsabilidad del conductor y por tanto de su aseguradora, en aquellos casos de fuerza mayor ajena a la conducción o al funcionamiento del vehículo que no haya tenido absolutamente que ver con el propio ámbito de la circulación, y que sea la única causa del accidente. En definitiva, son muy pocos los casos que pueden darse de fuerza mayor y casi siempre tienen que ver con fenómenos naturales.

Los supuestos de desvanecimiento o desmayo de un conductor mientras se conduce no pueden considerarse, en ningún caso, como casos de fuerza mayor, pero de acuerdo con reiterada doctrina y jurisprudencia al respecto, sí están incluidos dentro de los denominados “casos fortuitos”, y así vienen delimitados y separados tanto por la doctrina como por la jurisprudencia.

Las diferencias entre ambos supuestos son claras, y así, mientras la fuerza mayor constituye un hecho ajeno al ámbito de la circulación, e implica que aun previsto, no se ha podido evitar, en el caso fortuito se produce dentro del ámbito de la circulación, y supone un impedimento que no es previsible, no puede por tanto preverse que vaya a ocurrir.

Lo más importante a tener en cuenta es que de producirse el caso fortuito en un hecho de la circulación, el mismo no va a exonerar de culpa al conductor del vehículo, y por tanto su aseguradora tendrá que hacerse cargo de los daños y perjuicios causados a otros usuarios de la vía en el accidente.

Hay varios tipos de casos fortuitos, reconocidos en la jurisprudencia, como pueden ser objetos o elementos que hayan caído de otros vehículos que están circulando, vehículos detenidos por accidente, o los problemas físicos del conductor. Consultar a LegalCar puede sacarnos de dudas para saber si nuestro caso concreto es susceptible de cobrarse.

Dentro del apartado de los problemas físicos del conductor podemos incluir el desvanecimiento o desmayo, existiendo otros supuestos como enfermedad del conductor, ataque al corazón, somnolencia, etcétera.