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En un accidente en transporte escolar debe conocerse qué podemos reclamar, cuál es el procedimiento, qué pruebas debemos aportar y cómo pueden ayudaros LegalCar para accidente en autocar escolar.

Cualquier ocupante de un medio de transporte público, como un autobús, puede verse involucrado en un accidente de tráfico.

Lo primero que debe saberse es que los ocupantes o pasajeros de cualquier medio de transporte (coche, moto, autobús, taxi, etcétera) que resultan con daños y perjuicios en un accidente, cobrarán una cuantía siempre y en todo caso.

Y ello al margen de quien haya sido el culpable del siniestro.

¿QUÉ PODEMOS RECLAMAR?

En un accidente en transporte escolar pueden reclamarse todos los daños y perjuicios sufridos por los pasajeros del mismo, sean de la clase que sea.

El alcance de esos daños va a depender del tipo de accidente sufrido. En términos generales, el transporte escolar es seguro y no hay una siniestralidad alta en nuestro país de autobuses escolares, sobre todo comparado con otros medios de transporte.

De hecho, es mucho más habitual que en este tipo de accidentes haya heridos, siendo bajas las estadísticas de fallecidos. Los casos más graves se producen en carreteras convencionales, donde pueden ocurrir vuelcos, salidas de la vía, o choques frontales.

En un accidente en transporte escolar lo que suelen reclamarse son los daños personales, es decir, las lesiones sufridas por los pasajeros.

No obstante, cualquier otro perjuicio también es susceptible de cobrarse. Por ejemplo, si en el accidente se dañan mochilas, equipajes, gafas, o teléfonos móviles, es decir, objetos que viajan en el autobús y que resultan dañados en el siniestro.

En cuanto a las lesiones, se reclama, por un lado, el tiempo que la víctima ha tardado en curarse, que se computa desde la fecha del accidente hasta que recibe el alta médica por estabilización lesional.

Este tiempo se valora conforme a lo indicado en el Baremo de Tráfico 2016, que lo denomina perjuicio personal, y que tiene varias categorías.

Así, dependiendo de si ha habido estancia en UCI u hospitalización de la víctima, hablamos de perjuicio personal particular en grado muy grave o grave.

El tiempo de incapacidad para realizar las actividades de la vida diaria del perjudicado (por ejemplo, inmovilización por una fractura, reposo, imposibilidad de acudir al colegio o de hacer deporte, etcétera) se computa como perjuicio personal particular en grado moderado.

Y si el perjudicado ha tenido días de curación, sin estar incapacitado (sobre todo el periodo en el que está haciendo rehabilitación), el mismo se computa como perjuicio personal básico.

Las secuelas se valoran por puntos atendiendo a la gravedad, numero de secuelas y edad del lesionado, y en base a unas Tablas recogidas en el Baremo de Tráfico.

¿CUÁL ES EL PROCEDIMIENTO?

En un accidente en transporte escolar, la mayoría de las víctimas van a ser menores, por lo que son sus padres quienes tienen que reclamar en nombre de sus hijos.

El procedimiento puede tramitarse por vía amistosa o por vía judicial. Si se cuenta con la ayuda de un profesional especializado como los de LegalCar, será este quien realice en nombre de la víctima la reclamación a la aseguradora correspondiente, una vez finalizado el proceso de curación de sus lesiones y cuando se disponga de toda la documentación que acredita los daños sufridos.

Si no es posible llegar a un acuerdo amistoso, lo que en muchas ocasiones ocurre cuando la oferta de la aseguradora está por debajo de lo que debería pagar a la víctima, será necesario interponer una demanda judicial civil contra la misma.

El procedimiento de reclamación durará más o menos en función del tiempo que requiera el lesionado para curarse, y lógicamente la tramitación es más rápida en vía amistosa que cuando hay que acudir a la vía judicial, donde el proceso se alarga en el tiempo.

¿QUÉ PRUEBAS DEBEMOS APORTAR?

La primera prueba que debe aportarse es la que se refiere a la culpabilidad, es decir, saber quién ha sido el responsable del accidente para conocer a qué aseguradora hay que dirigirse para hacer la reclamación.

Para ello el principal medio de prueba es el Atestado de la Policía o Guardia Civil, que va a recoger la dinámica del accidente, las partes que han intervenido y quien es el responsable.

Una vez que sepamos la aseguradora que está obligada al pago, tenemos que recopilar toda la documentación que acredite los daños que hemos sufrido, que es la prueba que demuestra la entidad de los mismos y que sirve para cuantificar esos daños y traducirlos en una cantidad económica.

En este sentido, cuanta más documentación tengamos, mejor podremos acreditar esos daños frente a la aseguradora. Para ello hay que pedir informes de evolución, médico de cabecera, Hospital, rehabilitación, pruebas diagnósticas, etcétera.

Para probar daños materiales se aportan como prueba facturas o presupuestos de arreglo y si es posible fotografías de todos los objetos dañados en el siniestro.