Accidente de moto en vía interurbana

Accidente de moto en vía interurbana

Un accidente de moto en una vía interurbana suele tener resultados lesivos para los perjudicados, ya que en este tipo de vías se circula a alta velocidad, por lo que, en caso de accidente, las posibilidades de sufrir daños y lesiones graves es mayor que circulando por vías urbanas.

Lo podemos comprobar en los datos publicados por la DGT, si se trata de accidentes donde se ven implicadas motocicletas, es muy probable que el motorista, que se encuentra especialmente expuesto a recibir el impacto, sufra importantes lesiones, o incluso el fallecimiento.

Contar con un el asesoramiento de LegalCar en vías interurbanas es importante para determinar no solo la responsabilidad en el mismo, sino además para saber los derechos que asisten a las víctimas y las opciones de reclamar por los daños y perjuicios sufridos en el siniestro.

QUÉ ES UNA VÍA INTERURBANA

La vía interurbana es, como su propio nombre indica, aquella que discurre fuera de zonas urbanas o pobladas, a diferencia de la vía urbana que discurre por dentro de las zonas pobladas.

Las hay de calzada doble, como las autovías y las autopistas, que cuentan con doble calzada independiente, y en las que el límite de velocidad en España es de 120 km/hora. Por otro lado, están las carreteras nacionales, que son con calzada única y cuentan con dos carriles, y a veces tres para zonas de tráfico lento, y con un límite de velocidad de 100 km/hora.

Además, existen las carreteras comarcales, que pueden ser de calzada doble o única, según los casos, con un límite de velocidad que oscila entre 90 y 100 km/hora dependiendo de la carretera que se trate y del arcén, y por último las carreteras locales, que disponen de calzada única con dos carriles y doble sentido de circulación, y donde el límite de velocidad se encuentra en los 90 km/hora.

VELOCIDAD Y VÍA INTERURBANA

Durante 2017 los accidentes de tráfico en vías interurbanas han aumentado, así como el número de fallecidos en este tipo de vías, incrementándose hasta un 30%, y estando Madrid a la cabeza en siniestros mortales, con 68 víctimas fallecidas en el año 2017, seguido de Andalucía y Cataluña.

Varias son las causas, según indica la Dirección general de Tráfico, de este aumento de la siniestralidad, entre las que se encuentra un aumento en el número de desplazamientos por carretera, aumento del número de vehículos en circulación, y por supuesto el exceso de velocidad.

De los fallecidos en vías interurbanas, dos de cada tres se producen en las carreteras convencionales (con un carril para cada sentido), que tienen mayor siniestralidad que las autovías y autopistas, y donde más se incumplen los límites de velocidad a 90 km/hora establecidos.

El exceso de velocidad supone una de las infracciones más habituales en nuestro país, y constituye una de las mayores causas de muertes al año por accidentes de circulación. En España existen más de 300 puntos peligrosos en la red viaria donde la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico es mayor por este motivo.

Debe tenerse en cuenta que respetar los límites de velocidad reduciría en una cuarta parte el número de fallecidos en accidentes de circulación. Las estadísticas indican que superar en un 5% el límite de velocidad aumenta un 10% la posibilidad de sufrir accidentes con lesiones, y un 20% de sufrir accidentes con resultado de muerte. Más del 40% de los conductores circulan por encima del límite de velocidad permitido.

Si se conduce con exceso de velocidad disminuye considerablemente la capacidad de control, reacción y de frenado del vehículo en caso de ser necesario, con lo que la posibilidad de colisionar con otros vehículos aumenta. Un caso muy común son las retenciones en carretera, que provocan accidentes en cadena cuando un vehículo no tiene tiempo de frenar ante el atasco por circular a mayor velocidad de la debida.

Si el motorista circula correctamente y el exceso de velocidad de los vehículos que circulan por la vía interurbana, o la dificultad o falta de atención de los mismos que no se aperciben de la presencia de la moto (por ejemplo, en un adelantamiento), puede provocar un accidente en el que siempre el motorista se va a llevar la peor parte.

LOS ACCIDENTES DE MOTO

Los accidentes de moto son, en general, graves en las vías interurbanas, por los motivos expuestos. En 2017, se ha incrementado en un 12% el número de fallecidos por accidentes de motocicleta.

Hay que tener en cuenta, además, que en ocasiones el propio motorista evita la colisión con el vehículo gracias a su pericia y a ser capaz de reaccionar realizando una maniobra evasiva, lo que no evita en carretera que fruto de esa maniobra pierda el control de la moto y se salga de la vía o choque con el quitamiedos, lo que le puede provocar lesiones gravísimas e incluso la muerte.

En el caso de que el motorista lleve pasajero en la moto, éste podrá reclamar siempre y en cualquier caso, independientemente de quien haya tenido la culpa en el accidente.

En los siniestros en carretera, que casi siempre son aparatosos y producen retenciones e incluso cortes de tráfico, va a intervenir la Guardia Civil, que se ocupará de elaborar el Atestado estudiando las huellas de frenada, los vestigios dejados en la calzada, las declaraciones de posibles testigos y las de los propios intervinientes, así como de restablecer el tráfico en la zona.

Por ello es muy importante que, en este tipo de accidentes, se solicite el atestado para asegurar la responsabilidad en el mismo a la hora de reclamar a la aseguradora del culpable.

La reclamación por accidente de moto incluirá tanto los daños materiales tanto de la misma como de casco, indumentaria, objetos dañados, etcétera, como los daños personales, que como hemos dicho, suelen ser de gravedad, y para lo que hará falta esperar a la estabilización de la lesión de la víctima para poder cuantificar tanto el periodo de curación de la misma como las posibles secuelas o incapacidades que hayan podido quedar al perjudicado, así como cualquier perjuicio patrimonial sufrido.