900 901 450 / 637 637 637 - Teléfono gratuito

Para calcular indemnización por lumbalgia debes conocer qué te hace falta, conoce nuestra herramienta para calcular indemnizaciones por lumbalgia.

La lumbalgia es una de las lesiones más típicas de los accidentes de tráfico, que afecta a la columna vertebral. Junto con la cervicalgia, son daños muy poco valorados por las compañías de seguros, que sistemáticamente suelen discutirlas, y, sobre todo, muy por debajo de lo que correspondería.

El nuevo Baremo de Tráfico no facilita las reclamaciones por este tipo de lesiones, por lo que ahora es necesario que la víctima cumpla una serie de requisitos para poder reclamar a la aseguradora los días y posibles secuelas derivados de una lumbalgia.

Para evitar que una reclamación por lumbalgia no prospere, el perjudicado debe saber desde el principio lo que hay que hacer, para lo que va a necesitar la ayuda de un especialista como los de LegalCar que le indique todos los pasos a seguir para poder recibirla

 

¿QUÉ TE HACE FALTA?

Lo primero que debes saber es que, al ser una lesión normalmente discutida por las aseguradoras, tienes que acreditar muy bien desde el principio su existencia.

Antes de tramitar la reclamación, te hace falta demostrar de quien ha sido la culpa en el siniestro. Podrás reclamar siempre que no seas el culpable exclusivo del accidente.

Una vez acreditada la responsabilidad, es necesario acreditar las lesiones.

Para ello debemos acudir a lo que nos indica el artículo 135 del Baremo de Tráfico, que se refiere a los denominados “traumatismos menores de la columna vertebral”.

Este artículo establece unos requisitos, sin los cuales es muy difícil que una reclamación por lumbalgia prospere.

 

¿Qué te va a hacer falta para reclamar?

  1. Un informe inicial de Urgencias con el diagnóstico de la lesión. Es requisito imprescindible que hayas ido al médico antes de pasar 72 horas desde el accidente. Si vas más tarde, es muy seguro que te quedes sin indemnización porque no cumples el criterio cronológico que exige el artículo 135.
  2. Siempre que sea posible, hazte pruebas diagnósticas complementarias, como resonancias magnéticas. Ten en cuenta que en muchas ocasiones en una radiografía hecha en urgencias no te sale lesión, y corres el riesgo de que por una lumbalgia el diagnóstico pueda ser “contractura muscular”. Cuidado con esto, porque la lesión tiene que acreditarse.
  3. Vas a tener que hacer rehabilitación sí o sí. Este tipo de lesiones requieren de tratamiento para curarse, y dependiendo del lesionado, la gravedad de la lesión, o sus antecedentes médicos, no siempre curan bien. El informe de rehabilitación es fundamental para calcular la indemnización por lumbalgia porque va a determinar si te quedaron o no secuelas después de finalizar el tratamiento.
  4. Si tus daños materiales son escasos, es muy posible que la compañía te ponga pegas alegando que no se cumple el criterio de intensidad del artículo 135. Para solventar estos casos, será necesario un informe de biomecánica que demuestre que, pese a que no hay muchos daños materiales, la lesión lumbar existe y tiene relación directa con el accidente.
  5. Cualquier otro documento médico (Informes traumatólogo, médico de cabecera) que acredite la existencia y evolución de tu lumbalgia.

 

CUANTÍA POR LUMBALGIA

Una lesión lumbar puede ser más o menos grave dependiendo de muchos factores, tales como el tipo de accidente, la edad de la víctima, la posición ocupada en el vehículo, motocicleta, bicicleta o medio de transporte de que se trate, los antecedentes médicos, etcétera.

La cuantía por lumbalgia se determina calculando en primer lugar el tiempo que la víctima haya tardado en recuperarse desde la fecha del accidente hasta el momento que le den el alta médica.

Este tiempo se divide en perjuicio personal básico y perjuicio personal particular (muy grave, grave o moderado), en función de si la víctima ha requerido estancia en UCI, hospitalización baja laboral o incapacidad para realizar sus tareas habituales, o tiempo de rehabilitación y tratamiento para curarse.

Además del tiempo de curación, dentro de la cuantía por lumbalgia se valoran las secuelas, es decir, el dolor o limitación que le haya quedado a la víctima después de recibir el alta médica.

Para acreditarlas es fundamental el informe final, tanto de rehabilitación como del traumatólogo.

Hay que tener en cuenta que no todas las lumbalgias evolucionan igual. Algunos casos curan sin secuelas, otros dejan secuelas que previsiblemente pueden desaparecer con el paso del tiempo, pero en otros casos la lumbalgia puede llegar a ser muy incapacitante para la víctima e incluso derivar en lesiones mayores como puede ser una protusión o una hernia lumbar.

 

HERRAMIENTA PARA CALCULAR INDEMNIZACIONES

En nuestra web dispones de una herramienta que puede orientarte a la hora de calcular la indemnización por lumbalgia que podría corresponderte.

La calculadora te ayudará en términos generales, pero debes tener en cuenta que, si quieres una valoración más profesional y ajustada a tus lesiones concretas, debes contactar con un especialista.

Sirve para tener una idea aproximada de por dónde puede ir tu indemnización, pero no recoge todos los conceptos a los que puedes tener derecho dependiendo de tu caso concreto.

Por eso, si quieres una opinión más específica sobre tu accidente y un cálculo más exacto que te podría corresponder, puedes consultarnos de manera gratuita y sin compromiso.

 

PORCENTAJE DE INCAPACIDAD

Una lumbalgia crónica puede ser de tal entidad que impida a la víctima desempeñar sus actividades laborales en mayor o menor porcentaje, y ello determina la posibilidad de obtener una incapacidad que estará en función de su gravedad.

Así, los tipos de incapacidad son:

  • Permanente parcial: la víctima está parcialmente incapacitada para hacer su trabajo habitual, pero no le impide por completo el desempeño del mismo.
  • Permanente total: el lesionado está incapacitado totalmente para desempeñar su trabajo o profesión habitual, pero podría hacer otro tipo de trabajo.
  • Absoluta: la víctima está incapacitada permanentemente para realizar cualquier trabajo profesión u oficio.
  • Gran invalidez: el lesionado no solo está incapacitado para trabajar sino que necesita a terceras personas para realizar las actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, asearse, o comer.

La incapacidad permanente es diferente a la discapacidad porque se refiere a que la víctima no puede trabajar debido al accidente. Mientras, la discapacidad se refiere a que la víctima está limitada física o psíquicamente.

Es importante asesorarse legalmente con letrados especialistas porque puede haber posibilidad de reclamar por las secuelas derivadas de una lumbalgia crónica tras accidente de tráfico con cargo al seguro de responsabilidad civil. También puede pedirse una prestación si hay derecho a ella en el ámbito laboral.

 

¿EN QUÉ CONSISTE UNA INDEMNIZACIÓN POR LESIONES?

Una reclamación por lesiones trata de compensar a la víctima de un accidente de tráfico por los daños y perjuicios sufridos a nivel corporal, en su persona.

Ya hemos apuntado en otros post que no hay dinero que pueda compensar en la realidad el sufrimiento que padecen tantas víctimas y sus familias y la experiencia traumática que supone sufrir un accidente. Nos va a devolver al ser querido que hayamos perdido. Por eso al final y sobre todo en casos tan graves, la es compensación económica, pero que realmente no nos va a restituir lo que hemos perdido en el siniestro.

La principal novedad supuso que mientras los casos leves de daños personales se han resentido con el nuevo Baremo, al empeorar las cantidades a percibir-sobre todo con el ya tan conocido “latigazo o esguince cervical”, verdadero caballo de batalla de LegalCar en su lucha contra las aseguradoras-, en los supuestos de grandes lesionados y fallecidos, la reclamación por lesiones ha mejorado de manera importante, al contemplarse nuevas, nuevos beneficiarios de las mismas y regularse de manera más clara y justa las cantidades a percibir por los distintos conceptos recogidos en la nueva normativa.

 

¿QUIÉN PAGA LA INDEMNIZACIÓN?

La indemnización la tiene que pagar la compañía de seguros del vehículo responsable del accidente. La experiencia del equipo de Legalcar lleva muchos años comprobando, y especial tras la entrada en vigor del nuevo Baremo de Tráfico 2016, que las ofertas de las aseguradoras por lesiones son siempre muy inferiores a lo que realmente corresponde al lesionado.

De ahí que es muy importante que la negociación con la compañía de seguros la realicen siempre especialistas, que conozcan muy bien la normativa y sepan lo que es innegociable en una reclamación, poniendo todos los conocimientos a favor de conseguir para el lesionado la mejor indemnización.

A veces puede ocurrir que sean responsables dos aseguradoras en lugar de una sola, en cuyo caso habrá que dirimir además el porcentaje de culpa que tiene cada una y por tanto qué parte de indemnización tiene que pagar cada una al lesionado.

 

¿CÓMO SE PAGAN?

Puede alcanzarse un acuerdo entre la aseguradora responsable y la representación de la víctima (normalmente su abogado) de manera extrajudicial, en cuyo caso la indemnización normalmente se abona mediante transferencia a la cuenta corriente que designe el cliente, que previamente tiene que haber firmado el correspondiente finiquito de indemnización.

En otras ocasiones el lesionado puede recoger su indemnización en las propias oficinas de la compañía, donde se la abonan mediante talón bancario nominativo.

Si ha habido que interponer una demanda judicial contra la compañía de seguros responsable porque fue imposible alcanzar un acuerdo amistoso, las cantidades en concepto de indemnización que correspondan al lesionado normalmente se consignan por la aseguradora en el Juzgado, quien tiene que emitir un mandamiento de pago, a nombre del lesionado, que se presenta en el banco y se cobra directamente. Puede que la indemnización se cobre en varias veces, por ejemplo en los casos en los que tras interponer la demanda contra la aseguradora, esta al contestar se allana a una cantidad (que es la que considera que corresponde al lesionado) y la consigna en el Juzgado, cantidad que también se retira mediante mandamiento de pago.

 

IMPORTANCIA DEL PARTE MÉDICO

Es muy importante insistir en la importancia del primer parte médico de urgencias, al que ya nos hemos referido.

En la mayoría de las ocasiones ese parte médico suele estar incompleto, porque no recoge la totalidad de las lesiones sufridas, ya que al principio el lesionado se suele centrar en el dolor más agudo, y en las horas siguientes es cuando aflora el resto de la sintomatología. Por ello es conveniente pedir los CD con las pruebas radiológicas que nos hagan, que pueden evidenciar lesiones que no se han recogido en el informe de urgencias, y asegurarse de que el mismo recoge todos los síntomas que tenemos.

Si es necesario, en las siguientes 48 horas se debe acudir a urgencias de nuevo o al médico de atención primaria, para que se haga constar en esos informes médicos iniciales todas las lesiones que hemos padecido en el accidente, ya que es la única manera de que luego se nos reconozcan como derivadas del accidente.

 

GRADO DE MINUSVALÍA

A diferencia de la incapacidad, que va de menos a más dependiendo de las limitaciones que le hayan quedado a la víctima para ejercer su trabajo o profesión habitual, el grado de discapacidad se calcula por un porcentaje.

Para poder calcularlo deben valorarse diversos factores para determinar la gravedad de las limitaciones que pueda tener, entre los que se encuentran:

  • Actividades de cuidado personal, como comer y beber, asearse o vestirse
  • Capacidad para la comunicación y funcionamiento de los sentidos
  • Posibilidad de realizar o no actividad física, como subir y bajar escaleras
  • Dependencia o no para moverse y desplazarse
  • Limitaciones para ocio, deporte, o actividades sociales

Después de haber valorado todo lo anterior y en función de los resultados obtenidos, se asigna al perjudicado un determinado grado de discapacidad.

Estos se dividen en clases a las que les corresponde cierto porcentaje que van desde nula a leve (entre el 1 y el 24%), moderada (entre el 25 y el 49%), grave (entre el 50 y el 70%), y muy grave (75%).