CAMBIOS EN LA INDEMNIZACIÓN CON EL NUEVO BAREMO

Los cambios fundamentales se pueden resumir en dos lineas básicas. Por un lado, las cuantías de las indemnizaciones en general se han visto disminuidas. Esto quiere decir que las lesiones más básicas como las cervicalgias, que son al mismo tiempo las lesiones más comunes, se indemnizan con una menor cuantía. También se ajustan más los días básicos de curación y los días de perjuicio moderado.

Por otra parte, las novedades del nuevo Baremo también se centran en las indemnizaciones por fallecimiento de accidente de tráfico (artículo 61 y siguientes del Baremo). En este caso, se ofrecen nuevas garantías con la introducción de la figura de los perjudicados. Con esta expresión se hace referencia a los especialmente afectados por el fallecimiento de un familiar y, por lo tanto, a los beneficiarios de la correspondiente indemnización. Entre los perjudicados están los ascendientes, descendientes, cónyuge, hermanos y allegados.

Una vez conocemos el concepto de perjudicado, para calcular la cuantía de la indemnización correspondiente tenemos que conocer los tres tipos de perjuicios que se pueden dar.

Perjuicio personal básico: Se refiere al daño que sufre cada perjudicado por el fallecimiento de la víctima. Pertenecen a este grupo de beneficiarios los perjudicados los numerados anteriormente.

Perjuicio personal particular: Se trata de otro tipo de perjuicio resultante de una relación de vinculación o dependencia del perjudicado con la propia víctima. Por ejemplo, el hijo menor de edad del fallecido sería, al mismo tiempo, perjudicado personal básico y perjudicado personal particular por depender económicamente de la víctima.

Perjuicio patrimonial: Por último, este tipo de perjuicio hace referencia a los gastos causados alrededor de la muerte de la víctima. Respecto a esta parte, se diferencia claramente entre daño emergente y lucro cesante. El daño emergente corresponde con los gastos directos que ha supuesto el fallecimiento. Por su parte, el lucro cesante es la cuantía de ingresos que los perjudicados han dejado de ganar o percibir porque dichos ingresos dependían de la víctima.