Tres años de cárcel por homicidio imprudente en accidente de tráfico

Tres años de cárcel por homicidio imprudente en accidente de tráfico

La agente de la Guardia Civil que fue condenada acusada de homicidio imprudente en abril de 2011, en Lanzarote, tras un accidente de tráfico en el que resultó fallecida una persona, ha visto como la Audiencia Provincial confirmaba la sentencia por la que se le impone una pena de tres años de cárcel.

Bárbara S.M., que así se llama la agente, ha sido condenada por un delito de homicidio por imprudencia y dos de lesiones, ya que en el accidente de tráfico además de una persona fallecida, también agente de la Guardia Civil y quien iba en el coche que conducía la acusada, también resultaron gravemente heridos otros dos acompañantes.

Los hechos tuvieron lugar el 9 de abril de 2011 tras una maniobra brusca y antirreglamentaria por parte de la acusada para salir de la autovía LZ-2, a la altura de El Cable en Arrecife, Lanzarote, donde la Bárbara estaba destinada. A consecuencia de la citada maniobra, el coche que conducía se estampó contra el tronco de una palmera.

Además de los tres años de cárcel que impone el fallo de la Audiencia Provincial, Bárbara ve privado su derecho a conducir y la retirada de carnet durante cuatro años y medio.

El resultado de los análisis

Como consecuencia de las circunstancias en que se produjo el accidente de tráfico y en el que no intervino ningún otro vehículo, y como refleja el fallo de la sentencia que señala que “fue la acusada quien perdió el control del vehículo hasta el punto de no reaccionar de ningún modo ante la inminente colisión”, la Audiencia de Las Palmas considera que no se produjo ninguna irregularidad en la analítica realizada, tal y como alegó Bárbara. Y es que la defensa cuestionaba las muestras de sangre extraídas alegando que se había vulnerado el derecho a su intimidad puesto la acusada no dio su autorización y se usó una muestra extraída con fines médicos cuando ingresó en el hospital.

La acusada dio positivo con 1,65 gramos de alcohol por litro de sangre y por consumo de cannabis, a pesar de que reconoció en juicio el consumo de dos cervezas, algo que, según afirmó,  es “incompatible a todas luces con una tasa de alcohol tan alta”.

Defensa

Asimismo, la defensa ha alegado “falta de imparcialidad de la juzgadora” de primera instancia, lo cual ha sido rechazado por la sentencia de la Audiencia. Ésta señala, del mismo que la juez, que la ausencia de frenada no hace sino ratificar que “no existió maniobra evasiva” y, por ende, sí “una ausencia total de reacción ante la inminente colisión”, formas éstas propias de quien “conduce un vehículo de motor bajo la influencia del alcohol o las drogas”.

Alegaciones de la acusada

La acusada también intentó utilizar en su defensa una alegación que la Audiencia ha calificado como “absurda”. Tal alegación hace referencia al hecho de que el fallecido “también era guardia civil” y no por ello “impidió que la acusada circulara en estado de embriaguez”. “No alcanzamos a comprender cómo quien viaja como ocupante de un vehículo en una actitud pasiva, puede ser en parte responsable del siniestro”, señala la Audiencia.

Igualmente, aunque el Ministerio Fiscal consideraba incorrecta la pena de prisión, la Audiencia entiende el accidente producto de una imprudencia grave, debido a la “desatención y descuido que lleva a salirse de la vía atravesando una línea doble continua, romper un muro que delimita un jardín y colisionar con una palmera, todo ello motivado por ir la conductora responsable del accidente bajo la influencia de ingesta alcohólica”.

Por otro lado, los padres del agente de la Guardia Civil fallecido también se personaron como acusación, quienes solicitaron una pena de cuatro años de prisión, uno más de lo que finalmente ha dictado la sentencia de la Audiencia Provincial.