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¿Sabes si está permitida la circulación en paralelo de los ciclistas? Conoce qué dice la normativa y qué hacer en caso de sufrir un accidente con lesiones y daños en estos casos.

El aumento en el uso de la bicicleta como medio de transporte en los últimos años ha producido, paralelamente, un aumento de la siniestralidad para este colectivo, principalmente en las vías interurbanas.

A menudo vemos en el día a día como los vehículos que los rebasan sin respetar la distancia de seguridad, poniendo en grave peligro su integridad física.

Pero también resulta habitual ver en nuestras carreteras grupos de este colectivo que circulan juntos sin respetar tampoco las normas de circulación, bien por desconocimiento, bien por no tener conciencia del riesgo que corren.

Uno de los temas que más controversia suscitan entre los ciclistas y el resto de los conductores es la circulación en grupo o pelotón de los usuarios de la bici, y por otro lado, la posibilidad o no de circular en paralelo.

¿Pueden circular en paralelo?

Lo primero que hay que distinguir es que no es lo mismo circular en paralelo que circular en pelotón. Y esta diferencia es fundamental a la hora de determinar lo que pueden o no hacer los ciclistas, sobre todo en vías interurbanas donde la siniestralidad se ha disparado con accidentes gravísimos o con resultado de muerte en muchos casos.

Pues bien, circular en paralelo está permitido y es completamente legal. Eso sí, en circunstancias muy concretas, circulando siempre en fila de a dos y arrimados lo más posible a la parte derecha de la vía.

Pese a estar obligados a utilizar el arcén, en tramos con curvas pueden, por razones de seguridad, abandonar el mismo y circular por la parte derecha de la calzada que necesiten.

Muchos argumentan razones de seguridad para circular en paralelo. Por un lado, destacando que de esa forma aumentan su visibilidad de cara al resto de conductores (es más fácil ver a dos de ellos juntos que a uno solo).

Y por otro, porque les “invitan” a adelantarles con mayor seguridad, al tener que esperar a que no venga nadie de frente para poder rebasarlos, de modo que es más fácil que cumplan con el metro y medio de distancia de seguridad que deben dejar.

Por el contrario, y fuera de lo que es una prueba deportiva en sí, los ciclistas no pueden circular en pelotones por la carretera.

La normativa

El artículo 36.2 del Reglamento General de Circulación indica que “se prohíbe que los vehículos enumerados en el apartado anterior circulen en posición paralela, salvo las bicicletas, que podrán hacerlo en columna de a dos, orillándose todo lo posible al extremo derecho de la vía y colocándose en hilera en tramos sin visibilidad, y cuando formen aglomeraciones de tráfico. En las autovías sólo podrán circular por el arcén, sin invadir la calzada en ningún caso”.

En cuanto a saber cuántos ciclistas pueden circular juntos por carretera, el Reglamento General de Circulación no dice específicamente el número, pero sí indica que pueden juntarse, con la seguridad necesaria para no sufrir alcances entre ellos mismos, y sin tener que mantener la distancia de seguridad que se aplica a otros vehículos.

Así lo recoge el artículo 54.1 del Reglamento General de Circulación que indica que “no obstante, se permitirá a los conductores de bicicletas circular en grupo sin mantener tal separación, extremando en esta ocasión la atención, a fin de evitar alcances entre ellos” (artículo 20.2 del texto articulado).

Los accidentes en paralelo

El principal problema de un accidente circulando en paralelo es la peligrosidad y la alta tasa de mortalidad.

Los vehículos suelen ir a una velocidad lo suficientemente elevada como para que un impacto con un ciclista sea de tal violencia que los haga salir despedidos, cayendo sobre la calzada, y todo ello suele provocar lesiones graves o muy graves, incluyendo la muerte del mismo, como por desgracia ha ocurrido en nuestro país en varias ocasiones a lo largo del último año.

Es también muy habitual que en este tipo de siniestros no se provoquen daños solo a un ciclista, sino a varios de ellos, ya que circulando en paralelo es muy habitual que vayan un grupo más o menos numeroso.

En este tipo de accidentes, la víctima (o su familia, en caso de fallecimiento) puede reclamar los daños y perjuicios sufridos, si bien debe estar muy bien acreditada la responsabilidad.

En ocasiones podemos encontrarnos con versiones contradictorias, porque el conductor alegue que ha sido el ciclista quien ha invadido la calzada o no circulaba correctamente. En estos casos, el hecho de viajar en paralelo con otro compañero es favorable porque el mismo puede dar su versión del accidente como testigo presencial, si bien no siempre es posible porque en ocasiones no ha podido percatarse bien del modo de ocurrir el siniestro.

Se incluyen tanto los daños materiales como los personales, así como el perjuicio patrimonial. La base normativa para hacer el cálculo es el baremo de Tráfico 2016, que, debido a su complejidad, requiere conocimientos específicos para interpretarse adecuadamente.

Las lesiones incluyen el tiempo de curación de la víctima desde el accidente hasta recibir el alta por el médico, y las secuelas, tanto funcionales como estéticas, que le hayan podido quedar.

El Baremo incluye otra serie de conceptos por los que puede reclamarse, como las posibles incapacidades derivadas de las secuelas, las operaciones médicas o el perjuicio moral por pérdida de calidad de vida. Para reclamarlas, es necesario contar con la ayuda de LegalCar.

Si el ciclista ha fallecido en el siniestro, serán sus beneficiarios, de acuerdo con lo que establece el baremo, quienes reclaman y perciben el dinero correspondiente.