Cada año se producen unos 11.000 atropellos en España. Por cada 10 que suceden en ciudad, hay uno en carretera. En la mayoría de ellos, el responsable es el conductor que atropella. Solo en uno de cada tres atropellos el responsable es el peatón. En estos casos, hay que poner una demanda contra el peatón.

Un vehículo que atropella, el que sea, debe tener en vigor el seguro. Y es él quien se hace cargo de los daños que haya sufrido la víctima atropellada. Pero cuando es el peatón el que tiene la culpa, ¿quién se hace responsable de los daños del vehículo si un peatón en sí no está obligado a tener ningún seguro? Pues bien, en estos casos es el seguro de hogar el que puede hacerse cargo de todos esos gastos. En caso de recibir una demanda como peatón, usted puede hacer frente a los gastos con un seguro de hogar. Vamos a explicar cómo.

En un atropello lo primero que hay que determinar es la culpabilidad. Hay varias posibilidades. Que el conductor que atropella sea el culpable porque el peatón ha cruzado por un paso de cebra o una zona habilitada y el él tiene una señal de ‘stop’, ‘ceda el paso’ o un semáforo. Que el peatón sea el culpable por cruzar por un lugar mal debido o por ir distraído. Aunque también puede haber una opción mixta, es decir, que haya una culpa concurrida, que el peatón no haya cruzado por el lugar debido pero que por el tipo de calzada se ofrecía al conductor la visibilidad necesaria para evitar el atropello.

En caso de no tener la culpa, como peatón, podremos reclamar lo que nos corresponda. Pero si es al revés, pondrán una demanda contra el peatón. Y es aquí cuando el seguro de hogar puede jugar un papel clave para hacerse cargo de los daños materiales que se hayan producido en el vehículo que ha atropellado y los daños personales del conductor y peatón.

En cualquier caso, es fundamental que haya siempre un atestado del accidente. Lo mejor será llamar a la Policía local o Guardia Civil para que ellos se encarguen y determinen las culpas. También es importante ponerse en contacto con los testigos si los hubiera porque en caso de que haya una reclamación judicial serán ellos quienes pueden demostrar cómo se ha producido el atropello.

Además de todo esto, es vital que acudas a un centro sanitario antes de las 72 horas posteriores al accidente y que un médico te reconozca. Guarda siempre los informes que redacte el personal médico y que sean lo más detallados posibles y las pruebas diagnósticas que te realicen como radiografías o resonancias magnéticas. Si crees que hay algún error en los informes o falta algo no dudes en volver al médico para que te lo rehaga de manera más pormenorizada. Serán una prueba para demostrar las consecuencias y las posibles secuelas del atropello.

Las indemnizaciones por atropello suelen ser bastante elevadas por las características del proceso y las lesiones que suele ocasionar. Por este motivo, cuando hay una demanda contra el peatón, las negociaciones con la compañía aseguradora siempre son largas en el tiempo y duras de pelear. En estos casos lo más idóneo es consultar con LegalCar para que te asesore y guíe en la reclamación. Además de la secuelas físicas, hay otras como psíquicas o psicológicas o incapacidades de diferente índole.

Son muchos flecos que a una persona que desconoce el tema se le escapan. Con la ayuda de LegalCar siempre tendrá ese apoyo y consejo de alguien que conoce perfectamente cómo se desarrollan estos temas. Por ejemplo: puntos por secuelas, los dolores que quedan después de la rehabilitación y que el médico no diagnostica que vayan a mejorar.

También está el perjuicio personal básico que son los días en los que el lesionado no está todavía bien pero debe hacer sus actividades diarias. Además hay perjuicio personal particular que puede ser moderado, grave o muy grave y son los días en los que la persona afectada no ha podido hacer su vida normal. Por último está el perjuicio patrimonial que es la reclamación de los gastos médicos o gastos derivados del accidente.

Cada caso es un mundo, con diferentes circunstancias, actores y consecuencias. Por eso, es muy difícil hacer una valoración global. Es importante en una primera reunión, facilitar todos los documentos y explicar bien cómo ocurrió todo para que el especialista pueda hacer una valoración lo más veraz posible.

 

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