Concurrencia de culpas en accidente de tráfico ¿Qué es?

Concurrencia de culpas en accidente de tráfico ¿Qué es?

¿Sigue existiendo la concurrencia de culpas en accidente de tráfico? Conoce los cambios en esta figura introducidos por el Baremo de Tráfico 2016 y cómo afectan a la compensación económica a reclamar por el siniestro.

Ya hemos hablado muchas veces de que la culpa es un factor fundamental a tener en cuenta si queremos reclamar. Si hemos provocado un accidente y somos los responsables, no podremos, aunque hayamos tenido daños materiales o personales, reclamarlos de ningún modo.

Pero, ¿qué ocurre en esos casos donde no somos culpables exclusivos y la otra parte también ha contribuido en la producción del accidente? ¿Podemos reclamar algo? ¿Cómo demostrarlo? ¿Cómo acreditar qué parte de culpa ha tenido cada uno? ¿Qué dice la Ley al respecto?

Este tipo de supuestos complican de manera importante una reclamación, entre otras cosas, porque ya sabemos que las aseguradoras ponen todo tipo de pegas para pagar una cuantía económica y mucho más si pueden justificarlo alegando que somos culpables, en todo o en parte.

La situación se ha complicado aún más con los cambios introducidos en 2016 por el nuevo Baremo de Tráfico, donde ya no se habla de concurrencia de culpas, sino de “contribución a la producción del daño”.

¿Qué se entiende por concurrencia de culpas en accidente de tráfico?

Podemos definir la concurrencia de culpas como el porcentaje de participación de cada una de las partes intervinientes en un accidente en el resultado del mismo.

Imaginemos un caso muy habitual, que es el atropello de un peatón que cruza por lugar indebido, pero el vehículo responsable circulaba con exceso de velocidad, de modo que, de haber ido a la velocidad correcta, habría tenido tiempo de ver al peatón y evitar el atropello, o al menos, aminorar sus efectos lesivos.

Otro ejemplo que en LEGALCAR hemos defendido es un accidente donde un motorista que circula con exceso de velocidad es colisionado por un vehículo que realizaba en ese momento un giro prohibido.

En ambos casos, tanto una como otra parte contribuyen, en mayor o menor medida, en la dinámica del siniestro.

Hasta la entrada en vigor del nuevo Baremo de Tráfico 2016, la figura de la concurrencia de culpas estaba contemplada en el anterior sistema, y el artículo 1.1 del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la LRCSCVM indicaba que “Si concurrieran la negligencia del conductor y la del perjudicado, se procederá a la equitativa moderación de la responsabilidad y al reparto en la cuantía de la compensación, atendida la respectiva entidad de las culpas concurrentes”.

Esto no era fácil, porque las compañías de seguros siempre alegaban culpa exclusiva de la víctima y subsidiariamente, la concurrencia, por si de ese modo podía librarse de pagar.

Como es fácil imaginar, la mayoría de estos supuestos terminaban resolviéndose en los Tribunales, y era un Juez quien determinaba ese porcentaje atendiendo a las pruebas y alegaciones de las partes, utilizando el criterio de la culpa principal y la culpa accesoria.

En el ejemplo del siniestro entre coche y moto que hemos mencionado antes, la culpa principal recaía en el conductor del vehículo que realizaba un giro prohibido, y la accesoria en el motorista que circulaba con exceso de velocidad.

Cambios tras la aprobación del nuevo Baremo de Tráfico 2016

Como hemos visto, la situación cambia de forma importante con la entrada en vigor, el 1 de enero de 2016, del nuevo Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las Personas en Accidentes de Circulación (Ley 35/2015, de 22 de septiembre).

El nuevo Baremo de Tráfico elimina la figura de la concurrencia de culpas y la sustituye por la de la contribución a la producción del daño, modificando el artículo 1.1.

En su nueva redacción, el artículo 1.1 indica que ”cuando la víctima capaz de culpa civil sólo contribuya a la producción del daño se reducirán todas las compensaciones, incluidas las relativas a los gastos en que se haya incurrido en los supuestos de muerte, secuelas y lesiones temporales, en atención a la culpa concurrente hasta un máximo del setenta y cinco por ciento”.

El Baremo subraya que va a existir esa contribución “si la víctima, por falta de uso o por uso inadecuado de cinturones, casco u otros elementos protectores, incumple la normativa de seguridad y provoca la agravación del daño”.

También indica expresamente que, en los supuestos de secuelas y lesiones temporales, la culpa exclusiva o concurrente de víctimas no conductoras de vehículos a motor que sean menores de catorce años.

Esta nueva redacción del artículo 1.1 del nuevo Baremo modifica la concurrencia y la refiere a los ocupantes y no a los conductores, y concluye que la víctima del siniestro o bien no va a cobrar compensación alguna por ser el responsable del mismo, o la cobra íntegramente, sin que se aplique ningún porcentaje.

El artículo 1.1 señala de manera específica dos supuestos donde sí podría reducirse la cantidad a percibir por el perjudicado:

  • Cuando no utilice los elementos de seguridad adecuados, como el cinturón de seguridad o el casco en las motos, con la excepción de la víctima menor de 14 años o incapaz.
  • Si la víctima lesionada no guarda la diligencia debida y no contribuya a restablecerse de sus daños cuanto antes, por ejemplo, si no acude al Hospital en el plazo marcado en la Ley de las 72 horas posteriores al accidente o no realiza la rehabilitación correctamente, o deja de acudir a ella.

¿Cómo afecta la concurrencia de culpas en mi compensación económica?

Ya hemos visto que, si reclamar una compensación económica en un accidente con culpa clara tiene su complicación sobre todo por la postura de las aseguradoras, en los supuestos donde ambas partes tienen un porcentaje de responsabilidad la situación se complica mucho más.

Todo ello lleva a una absoluta indefensión en la víctima, que no sabe cómo acreditar los hechos y mucho menos defender por su cuenta frente a la aseguradora que le va a negar la reclamación de primeras, que tiene derecho a una parte o al todo de la misma.

En la práctica, y tal y como venimos viendo en LEGALCAR desde que entró en vigor el nuevo Baremo de Tráfico, muchos de estos supuestos se tienen que tramitar judicialmente, y si es posible contar con medios de prueba contundentes, como un Atestado o el testimonio de testigos, puede tramitarse la reclamación con garantías.

Situaciones como que el contrario niegue la culpa, no haya forma de demostrarla, o sea difícil determinar cómo ha contribuido cada parte en el resultado del accidente, tienen que ser defendidas por LEGALCAR, ajeno a las compañías de seguros, para que la víctima pueda, también en estos casos, cobrar.

¿Has sufrido un siniestro de este tipo? ¿Tienes dudas sobre si puedes o no reclamar? ¿La compañía de seguros te niega la responsabilidad? No esperes y contacta cuanto antes con LEGALCAR, habla con nuestros expertos y podrás saber de manera gratuita qué puedes hacer y cómo reclamar tu accidente de tráfico.