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Lo más habitual es que cuando se adquiere una moto nueva se contrate un seguro a todo riesgo porque, por un lado, en caso de siniestro total, el disgusto que nos llevamos es mucho menor y, por otro, porque si sufrimos un accidente, el seguro cubre tanto los daños propios como los de terceros implicados en el accidente.

Sin embargo, cuando una moto tiene más de cinco años pierde valor y la indemnización que nos daría la aseguradora en caso de siniestro es menor. Por tanto, puede que a partir de este periodo de tiempo, no nos convenga tanto tenerlo asegurado a todo riesgo. Esto también podemos aplicarlo cuando compramos una motocicleta de segunda mano, es decir, si ésta tiene más de cinco años, podríamos decantarnos por el seguro a terceros.

Pero estas claves no siempre son concluyentes. Hay otros factores que influyen definitivamente en nuestra decisión. Porque, aunque como hemos mencionado cuando pasan los años la moto se deprecia, también hay más posibilidades de que nos dé problemas y que deberemos asumir íntegramente si no tenemos un seguro a todo riesgo.

También tendremos en cuenta cuántas veces usamos el vehículo, pues cuanto más los usemos más nos conviene contar con un seguro a todo riesgo ya que más opciones tenemos de sufrir un accidente. Tampoco es lo mismo dejar la moto en la calle que disponer de la seguridad y tranquilidad que te brinda un garaje.