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¿Necesitas ayuda legal y no sabes cuánto cobra un abogado de oficio? Conoce cómo funcionan, qué te van a pedir y si te va a compensar contratarlo según tu caso concreto.

Para muchas personas, contratar un letrado se convierte en un verdadero problema cuando necesitan defender sus derechos. Bien sea como reclamantes o bien para defenderse en un procedimiento interpuesto contra ellos.

Estos profesionales del derecho gozan de fama de caros y eso disuade a muchas personas de reclamar judicialmente. Sin embargo, cada supuesto es un mundo y es importante asesorarse antes para decidir si compensa o no contratarlo.

La figura del abogado de oficio

El abogado de oficio es el que designa un Colegio de Abogados para la defensa de los derechos de una persona cuando no tiene capacidad económica para contratar a uno particular. O bien, aunque la tenga, no ha querido designar uno por su cuenta y necesita asistencia legal obligatoriamente para defender sus intereses.

Cuando la persona que necesita el letrado carece de medios económicos, se le asignará uno de oficio. No tendrá que abonar honorarios si es beneficiario de la asistencia jurídica gratuita, con carácter general.

Para ello el solicitante tiene que cumplir una serie de requisitos. Puede pedirlo en el Colegio de Abogados de su domicilio, acreditando que tiene derecho a ello con la documentación que se le solicite.

Abogado de oficio en un juicio rápido

El juicio rápido es un procedimiento penal, caracterizado por su celeridad. Se suele celebrar dentro de los 5 día posteriores a la comisión de los hechos y en él se enjuician los delitos que se castigan con penas inferiores a los 5 años de cárcel.

Son muy habituales para enjuiciar los clásicos casos de alcoholemias. Requieren siempre la asistencia preceptiva de abogado y procurador.

Cuando el infractor no cuenta con un letrado particular, el Juzgado le va a designar uno de oficio. Esto no significa que no tengas que pagar sus honorarios, salvo que puedas beneficiarte de la justicia gratuita que solo procede en los casos de rentas muy bajas.

Muchas personas creen erróneamente que al letrado de oficio no hay que pagarle. Si no se ha reconocido el beneficio de la justicia gratuita, te va a reclamar sus honorarios.

En cuanto a la cuantía, depende de cada caso. Si no se ha pactado previamente por las partes, lo habitual es aplicar las normas orientadoras que aprueben los Colegios de Abogados y que son diferentes dependiendo del Colegio de que se trate.

Mi abogado de oficio me quiere cobrar

El letrado de oficio, como profesional liberal que es, cobra por sus servicios.

Salvo pacto expreso entre las partes, lo habitual es que para calcular sus honorarios acuda a las Normas Orientadoras de su Colegio de Abogados. Y si no eres beneficiario de la Justicia Gratuita, tienes que abonar su minuta.

La cantidad que tendrás que pagar estará normalmente entre los 500 y 700 €. Esta puede incrementarse si no hay conformidad en el juicio rápido, cuando hay que celebrar juicio en un Juzgado de lo Penal, o existen responsabilidades civiles, en cuyo caso la minuta será mayor.

También puede darse el caso de que un beneficiario de la justicia gratuita tenga que pagar sus honorarios al letrado de oficio. Esto ocurre cuando la sentencia que haya recaído en el procedimiento judicial no contenga pronunciamiento sobre las costas, pero el cliente haya obtenido por sentencia un beneficio.

En estos supuestos, deberá pagar su letrado de oficio, si bien la minuta no puede superar el tercio de la cantidad que haya obtenido el cliente en juicio.

¿Merece la pena un abogado de oficio?

Hay ocasiones en las que no queda más remedio que acudir a un letrado de oficio. Sobre todo cuando la persona no puede pagar a uno de su bolsillo, como hemos visto.

Sin embargo, para determinado tipo de asuntos, es mucho más recomendable acudir a un especialista en la materia de que se trate el asunto. Delegar la defensa en un generalista implica que el letrado no va a contar con la misma preparación y conocimientos que si está especializado en un sector concreto de la abogacía.

Así ocurre en la tramitación de la responsabilidad civil derivada de accidentes de tráfico.

Desde un punto de vista de la especialización y el asunto de que se trate, es siempre más recomendable acudir asesorarse legalmente con un experto en la materia. Esto supone siempre una garantía adicional de éxito frente a un abogado que, por muy bueno que sea, es generalista, es decir, sabe un poco de todo, pero sin profundizar.

Lo mismo ocurre con las alcoholemias, donde en LEGALCAR siempre recomendamos contactarnos como especialistas en la materia, teniendo en cuenta que son procesos que dejan antecedentes y donde el infractor puede enfrentarse a responsabilidades tanto penales (incluyendo pena de cárcel) como civiles (si ha provocado un accidente y tiene que pagar indemnización a las víctimas).