La culpa en un accidente de tráfico

La culpa en un accidente de tráfico

La responsabilidad de un accidente, lo que coloquialmente se dice como “culpa”, recae sobre aquel conductor que haya provocado la producción del riesgo. Una imprudencia, una mala maniobra, no respetar las normas de circulación o, simplemente, perder la atención de la carretera, son algunos de los motivos más comunes para  que el responsable del siniestro provoque ese riesgo que podría haber evitado.

Definir esta responsabilidad, esta culpa, es básico para saber quién tiene derecho a reclamar su indemnización por accidente de tráfico. Por eso, en este artículo vamos a ver cómo probar la responsabilidad del siniestro, qué es la culpa y quién tiene derecho a reclamar la indemnización por accidente de tráfico.

LA CULPA EN UN ACCIDENTE DE TRÁFICO

 

La culpa o responsabilidad de un accidente de tráfico es la causa que ha provocado el suceso y que se atribuye a una o varias personas que intervienen en el siniestro. Generalmente esta culpa o responsabilidad responde a la omisión de la falta de diligencia debida, es decir, que de manera voluntaria o negligente no se atienda a la diligencia debida y se genere un riesgo para sí mismo y para terceros.

Estos términos son muy técnicos, pero, básicamente, la culpa es el reproche que se atribuye al responsable del accidente, aquel que provoca el siniestro. Y, como hemos dicho, esta culpa suele responder a conductas imprudentes, aunque no en todos los casos. Los ejemplos de imprudencias son infinitos: atender el teléfono móvil mientras se conduce, no estar atento a las circunstancias del tráfico, no respetar las normas de circulación, etc.

En todo accidente hay mínimo un responsable, salvo que el accidente se haya producido por fuerza mayor o un acontecimiento de la naturaleza (no es el caso de animales que se cruzan, sino de riadas, caída de cascotes, elementos atmosféricos, caída de árboles, etc.). Incluso hay casos en los que existe una culpa o responsabilidad compartida, es decir, que la culpa del accidente recae sobre varios intervinientes. Por ejemplo, y es un caso clásico, un vehículo que se salta un ceda el paso y otro que circula con exceso de velocidad.

Es obvio que el vehículo que se salta el ceda el paso tiene la mayor parte de la culpa, pero el que circula con exceso de velocidad también podría haber evitado la producción del riesgo si circulase a la velocidad adecuada de la vía.

¿CÓMO PROBAR LA CULPABILIDAD?

 

Muchas veces el sentido común no nos indica cómo debemos actuar cuando sufrimos una situación confusa como es un accidente de tráfico. Por eso, conocer de antemano lo que nos hace falta para demostrar la culpabilidad de un siniestro puede ser clave para que recabemos las pruebas oportunas en el mismo lugar de los hechos.

Por eso, ¿cómo probar la culpabilidad de un accidente? ¿Qué pruebas necesito?

  • Daños Materiales: en muchas ocasiones los propios daños en los vehículos ya sirven para demostrar la dinámica del accidente y definir la culpabilidad. Por ejemplo, en un golpe por detrás, el hecho de que un vehículo tenga los daños en la parte trasera y otro en su parte delantera ya es un indicio firme de cómo se ha producido el accidente. Aun así, siempre conviene reunir más pruebas que vemos a continuación.
  • Fotografías: aunque no en todos los casos, las fotografías de cómo han quedado los vehículos suele facilitar la posterior reconstrucción del accidente.
  • Testigos: contar con el testimonio de un tercero que corrobore la versión propia siempre es una ventaja. Si te has percatado que tu siniestro lo han presenciado testigos, toma sus datos por si después te pueden ser de utilidad para reconstruir la dinámica del accidente.
  • Parte amistoso: documento probatorio prácticamente definitivo. Al rellenar debidamente el parte amistoso, ambos conductores acuerdan cómo ha sido el accidente, quedando consensuada la responsabilidad del accidente. Suele ser una prueba definitiva en la mayor parte del accidente. Eso sí, siempre y cuando se rellene bien. Si falta algún dato o se ha marcado una casilla equivocada, se puede entorpecer mucho la reclamación de la indemnización por accidente de tráfico.
  • Atestado: aquí quedan encuadrados los atestados, partes de intervención policial, informes arena, etc. Hacemos referencia a los informes que elaboran las autoridades al acudir al lugar del accidente. Podríamos decir que es una prueba definitiva, pero sólo en cuanto a su valor, no en cuanto a lo que contiene. Su valor probatorio es el más alto posible por estar redactado por la autoridad competente, pero su contenido puede ser confuso, puede no contener toda la realidad (si los agentes no han presenciado el accidente y no se han tomado datos técnicos para definir la culpabilidad, testigos, huellas, fotos, etc.) o incluso puede estar inconcluso. No será la primera vez que nos hemos encontrado en LegalCar Abogados un atestado incompleto que no recoge la versión de la víctima porque ésta fue trasladada en ambulancia por los servicios de urgencias.

INDEMNIZACIÓN POR ACCIDENTE DE TRÁFICO

 

Acreditar la culpa del accidente, es decir, definir la responsabilidad, es poder definir quién tiene derecho a reclamar la correspondiente indemnización y contra quién. Para reclamar una indemnización por accidente de tráfico han de tenerse en cuenta dos datos:

  • Culpa: ya comentada anteriormente. Definir la culpa es definir quién es el responsable y, por tanto, contra quién dirigir la reclamación.
  • Daños: ya sean daños materiales como daños personales. Tener en cuenta los daños es tener en cuenta cuánto podremos reclamar como indemnización por todo lo sufrido.

La indemnización por accidente de tráfico se calcula en base a los dos daños sufridos, que pueden ser daños materiales y daños personales. Los materiales engloban cualquier perjuicio económico o patrimonial que sufra la víctima. Mientras que los daños personales se corresponden con las lesiones, ya sean físicas como psicólogicas, que deberán ser peritadas por un perito médico especialista en valoración del daño personal y justificadas con abundante documentación médica.

Las vías de reclamación son dos: extrajudicial y judicial civil. La reclamación de la indemnización por accidente de tráfico a través de la vía extrajudicial es obligatoria por Ley y conlleva el intento amistoso con la compañía de llegar a un acuerdo con la documentación acreditativa de los daños. Por los intereses económicos de las compañías, en la mayoría de los casos estos intentos extrajudiciales no llegan a producirse o, si se producen, son con acuerdos en los que la víctima sale perdiendo con respecto a lo que realmente tendría derecho a reclamar.

La reclamación de la indemnización por accidente de tráfico a través de la vía judicial civil se puede hacer cuando la vía extrajudicial se ha acabado. Consiste en un procedimiento judicial que se apertura mediante Demanda, donde queda fijada la cuantía que la víctima reclama en concepto de daños por responsabilidad civil a la entidad aseguradora. Necesita de una valoración pericial médica en caso de reclamar lesiones, por lo que obliga a la víctima al gasto de los honorarios profesionales de un perito médico especialista en valoración del daño corporal.

LEGALCAR ABOGADOS

 

El trabajo de un abogado en la reclamación de una indemnización por accidente de tráfico no se limita a conocer cuánto se puede reclamar y cómo reclamarlo judicialmente, sino que, y esto es lo más importante, su labor es la de cooperación con la víctima en la justificación de los daños a través de la documentación que acredite según qué tipo de daño se quiera demostrar.

Por eso, desde LegalCar Abogados siempre promovemos la elección de un abogado externo a las compañías de seguros y especialista en accidentes de tráfico, para garantizar que el abogado compartirá el interés de la víctima y será experto en la materia por la que reclama.

900901450 – Teléfono gratuito