Los cinco delitos contra la seguridad vial más comunes

Los cinco delitos contra la seguridad vial más comunes

Los Delitos contra la Seguridad Vial o del Tráfico se han incrementado en los últimos años en nuestro país.

Conocer cuáles son los más comunes y saber a qué se puede uno enfrentar en caso de cometerlo, es el punto de partida para concienciarnos sobre la necesidad de evitar situaciones de riesgo que pueden poner en peligro no solo la propia integridad física, sino lo que es peor, la de otros usuarios de la vía.

Los Delitos contra la Seguridad del Tráfico se encuentran regulados en el capítulo IV del Código Penal, incluido dentro del Título II (Delitos y sus penas) y recogidos en los artículos 379 a 385. De todos ellos oímos hablar en los medios de comunicación prácticamente a diario.

Se trata de delitos dolosos, es decir, que se cometen por el infractor a sabiendas, o intencionadamente, y se caracterizan por atentar contra la seguridad de los demás usuarios de la vía.

En el año 2016 hubo en nuestro país casi 80.000 condenas por alguno de los Delitos contra la Seguridad Vial recogidos en el Código penal.

En este post os contamos cuales son los más comunes, y las penas para cada uno de ellos.

Conducir bajo los efectos del alcohol, drogas o sustancias psicotrópicas

Es uno de los delitos contra la Seguridad Vial más conocido y recurrente en nuestro país, y se encuentra tipificado en el artículo 379.2 del Código Penal.

Este delito castiga la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas. Se castiga al conductor que arroje una tasa de alcohol en aire espirado superior a la permitida, es decir, que supere los 0,60 mg/litro, o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos/litro.

Las penas que pueden imponerse oscilan entre 3 a 6 meses de cárcel, 6 a 12 meses de multa, 31 a 90 días de trabajo para la comunidad y 1 a 4 años de retirada del permiso de circulación.

La conducción bajo los efectos del alcohol sigue constituyendo una de las principales infracciones al volante. Sus consecuencias van más allá de la mera condena penal, que por supuesto, deja antecedentes en el condenado.

Muchos conductores que circulan bebidos saben que cometen una infracción, pero desconocen el alcance de la misma, sobre todo si provocan un accidente de tráfico.

Y esto es así, porque en un siniestro provocado conduciendo bajo la influencia de bebidas alcohólicas, se pueden provocar daños a terceros.

En estos casos, de esas lesiones y daños tiene que responder el propio infractor con su patrimonio, porque su compañía de seguros no va a cubrirlas, en base a las cláusulas de exención de responsabilidad que contienen casi todas las pólizas de seguro.

La consecuencia de ello es que, si el accidente provocado por el conductor ebrio es grave, y causa importantes lesiones o incluso el fallecimiento de terceras personas, además de la condena penal, el culpable tendrá que pagar todas las indemnizaciones, tanto por daños personales como materiales, a las víctimas del siniestro.

En el caso de circular bajo la influencia de drogas o substancias psicotrópicas, muchos conductores ignoran que pueden dar positivo bastante tiempo después de haberlas consumido.

No todas las drogas tienen los mismos efectos ni las mismas consecuencias para el organismo.

El Delito castigado en estos casos no es la presencia de drogas en el organismo del conductor, sino la influencia de las mismas en la conducción, motivo por el cual los agentes de la autoridad valorarán en cada caso concreto los signos externos que manifieste el conductor, como los ojos rojos, la conducta agresiva, etcétera.

El exceso de velocidad

Es otro de los delitos contra la Seguridad Vial más habituales y causante de gran número de accidentes de circulación y se recoge en el artículo 379.1 del Código Penal.

Se aplica a los casos en los que un conductor circula superando la velocidad permitida, en concreto superar en 60 km/hora la velocidad en vías urbanas, y en 80 km/hora en vías interurbanas.

Las penas que se pueden imponer en estos casos son prisión entre 3 y 6 meses, multa de 3 a 6 meses, trabajos en beneficio de la comunidad de entre 30 y 90 días y privación del permiso de conducir entre 1 y 4 años.

Según la DGT, el exceso de velocidad causa 300 muertos al año por accidentes de tráfico, y sobre todo en las vías convencionales.

La conducción temeraria

Este Delito contra la Seguridad Vial se recoge, con tres posibles variedades, en los artículos 380, 381.1 y 382.2 del Código Penal.

El Delito de conducción temeraria del 380 CP castiga la conducción con temeridad manifiesta, poniendo en peligro a otros usuarios de la vía, habiendo consumido drogas o alcohol por encima de los límites permitidos o a más velocidad de la permitida.

En estos casos la pena consiste en prisión de 6 meses a dos años y retirada del permiso de circulación entre 1 y 6 años, según el caso.

El delito de conducción temeraria del artículo 381.1 CP castiga la conducción con manifiesta temeridad y desprecio por la vida de los demás y poniendo en peligro la vida de otras personas.

Se castiga con penas de privación del permiso de circulación de 6 a 10 años, prisión de 2 a 5 años, y multa de 12 a 24 meses, y al infractor se le requisa el vehículo.

Por último, el delito de conducción temeraria del artículo 381.2 CP se aplica a los casos de conducción con temeridad manifiesta y con manifiesto desprecio por la vida de los demás, pero sin poner en concreto peligro la vida e integridad de las personas.

La pena a aplicar para estos casos es la prisión de 1 a 2 años, multa de 6 a 12 meses y privación del permiso de conducir de 6 a 10 años, además de requisarse el vehículo al culpable.

Conducir sin permiso de circulación

Este delito contra la Seguridad Vial se recoge en el artículo 384 del Código Penal y castiga la conducción sin permiso de circulación bien por pérdida de vigencia del mismo, por no haberlo tenido nunca o por haber sido privado del permiso.

Las posibles penas a aplicar en estos casos dependen del tipo de delito cometido y oscilan entre prisión de 6 meses a 2 años, multa de 12 a 24 meses y trabajos comunitarios de 30 a 90 días.

Creación de grave riesgo para la circulación

En este Delito contra la Seguridad Vial, que se recoge en el artículo 385 del Código Penal, se castigan conductas peligrosas que pueden crear riesgo a terceros en la circulación, como son derramar sustancias inflamables o peligrosas, colocar obstáculos en la vía o no restablecer la seguridad del tráfico cuando hay que hacerlo.

La pena en estos delitos es de prisión de 3 a 6 meses, multa de 12 a 24 meses y trabajos comunitarios de 10 a 40 días.

Cualquiera de estas conductas es susceptible de provocar un accidente de tráfico con daños, que en ocasiones pueden ser muy graves e incluso fatales.

En LEGALCAR ABOGADOS defendemos a las víctimas de todo tipo de siniestros, y contamos con abogados para accidentes especialistas en delitos de tráfico que cuentan con amplia experiencia en este tipo de delitos y las consecuencias de los mismos.