¿Cómo demostrar un vicio oculto en un coche?

¿Cómo demostrar un vicio oculto en un coche?

Si no sabes cómo demostrar un vicio oculto en un coche y estás pensando adquirir uno, te interesa cuáles son los más comunes, cómo detectarlos y por qué es importante conocerlos.

Si te has planteado comprar un coche que no es nuevo, bien a un particular o bien a un concesionario de segunda mano, sabemos que la preocupación principal es siempre si el vehículo estará en condiciones óptimas, o, por el contrario, tendrá algún tipo de fallo o defecto.

Es bastante habitual, sobre todo en las compraventas entre particulares, que después de adquirido el coche en cuestión empiece a dar algún tipo de problema que nos haga sospechar que puede tener algún vicio oculto.

¿Qué son los vicios ocultos en coches?

Los vicios ocultos en los coches son aquellos defectos graves que afecta al vehículo adquirido por el comprador y que no están a la vista, que hacen que no pueda utilizarse, o que disminuye de tal modo ese uso que, si el comprador lo hubiese conocido, no lo habría adquirido, o habría pagado mucho menos por él.

Nuestro Código Civil, en sus artículos 1484 y siguientes,  la protección en estos casos para el comprador, indicando que “el vendedor estará obligado al saneamiento por los defectos ocultos que tuviere la cosa vendida, si la hacen impropia para el uso a que se la destina, o si disminuyen de tal modo este uso que, de haberlos conocido el comprador, no la habría adquirido o habría dado menos precio por ella; pero no será responsable de los defectos manifiestos o que estuvieren a la vista, ni tampoco de los que no lo estén, si el comprador es un perito que, por razón de su oficio o profesión, debía fácilmente conocerlos”.

¿Por qué es importante conocerlos?

El principal problema al que se enfrenta un particular que ha adquirido un vehículo con vicios ocultos no es solo como demostrarlos, sino también conseguir que el vendedor se avenga a resolverlo de manera amistosa para evitar un procedimiento judicial.

Hay que tener en cuenta que el hecho de que el vendedor no conociera en el momento de la venta esos vicios o defectos no le exime de su responsabilidad, y en ese sentido el artículo 1486 del Código Civil distingue dos supuestos:

  • Si el vendedor no conocía los vicios o defectos ocultos, el comprador podrá optar entre desistir del contrato y que se le devuelva lo que pagó por el vehículo o bien rebajar una cantidad proporcional el precio de compra, determinado pericialmente.
  • Si el vendedor conocía los vicios ocultos y no los manifestó al comprador, éste puede optar por alguna de las dos opciones mencionadas, y además solicitar una indemnización por los daños y perjuicios, si opta por la rescisión del contrato.

El comprador dispone de 6 meses a contar desde la entrega del coche para exigir el saneamiento por los vicios ocultos, debiéndose cumplir 4 requisitos:

  • Que el vicio o defecto en el vehículo no esté a la vista.
  • Que el comprador, por su profesión, no hubiera sido capaz de detectarlo cuando se llevó a cabo la compra.
  • Que el vicio o defecto existieran desde antes de la compra, lo cual es fundamental, porque si el comprador no lo puede demostrar se va a entender que los vicios se generaron después de la misma.
  • Que se ejercite la acción en los 6 meses posteriores a la entrega.

Vicios ocultos más comunes y cómo detectarlos

La jurisprudencia de nuestros Tribunales viene considerando una serie de defectos en el vehículo adquirido como vicios ocultos, entre los que se encuentran:

  1. Los fallos en la caja de cambios del coche y en la pantalla del navegador.
  2. Avería que implica tener que cambiar la culata y del motor.
  3. Fallos en la capota y en el sistema antivuelco, porque se haya quemado la instalación eléctrica del vehículo.
  4. Problemas con la caja de cambios, consistentes en que las marchas no entren bien, y el coche se quede en punto muerto en plena marcha.

Es recomendable, para evitar problemas al adquirir un vehículo de segunda mano, que el comprador se asegure de que el vehículo está en condiciones óptimas llevándolo a un mecánico para que le haga una revisión completa y exigiendo facturas de reparación y mantenimiento del coche.