Dolores pequeños de cuello y de espalda en accidente de tráfico

Dolores pequeños de cuello y de espalda en accidente de tráfico

La indemnización por lesiones en accidente de trafico supone la compensación económica por aquellos daños personales sufridos por la víctima que no es culpable exclusiva, y que están directamente relacionados con el siniestro.

Esta indemnización por lesiones varía sustancialmente de unos casos a otros, y en su valoración intervienen muchos factores, tales como la edad, el sexo, el tipo de accidente, la posición ocupada, los antecedentes médicos, etcétera.

Una de las lesiones más comunes y habituales en los accidentes de tráfico son las derivadas del cuello y de la espalda. Este tipo de daños ha generado desde siempre una gran controversia con las compañías de seguros, que la discuten en la mayoría de los casos e incluso llegan a negarla en supuestos concretos, como puede ser cuando los daños materiales son escasos.

Sin embargo, está demostrado que sobre todo el esguince cervical, o conocido también como latigazo cervical, es una lesión que padecen casi el 80% de las víctimas de accidentes de tráfico, y ha llegado a ser tan habitual, que en el nuevo Baremo de Tráfico se le dedica un artículo entero, el 135, estableciéndose una serie de requisitos mínimos para que puedan ser indemnizados por las compañías de seguros.

Para poder reclamar una indemnización por lesiones menores, como las leves de cuello y espalda, tras un accidente de tráfico, es necesario conocer lo que nos indica el Baremo de Tráfico para cumplir los requisitos que se indican para este tipo de lesiones, denominadas en el Baremo “traumatismos menores de la columna vertebral”.

La asistencia de un abogado especialista en accidentes de tráfico se hace especialmente necesaria en estos casos, para que la víctima logre obtener la indemnización justa.

Sabemos por experiencia que lo que aparentemente es un traumatismo cervical o lumbar sin importancia, puede complicarse en la curación, en algunos casos deja secuela, e incluso puede llegar a ser bastante incapacitante, es muy importante que desde el principio la víctima sepa qué hacer y cómo demostrar el daño personal sufrido.

Este tipo de daños personales se generan, sobre todo, en los llamados alcances traseros, colisiones a baja velocidad que no impiden que resulten lesionadas, aunque sea levemente en muchos casos, el cuello y la espalda.

A pesar de la levedad, se trata de lesiones que requieren tratamiento rehabilitador para curarse, y que en muchas ocasiones no manifiestan sintomatología hasta unas horas después de tener el accidente.

El artículo 135 del Baremo de Tráfico indica para este tipo de traumatismos los requisitos sin los cuales será difícil reclamar indemnización por estas lesiones, aunque deriven del accidente. Así, se califican como lesiones temporales, que parten de las manifestaciones de dolor del propio lesionado, por lo que se condiciona su existencia y por tanto su indemnización a que se cumplan cuatro criterios: exclusión, topográfico, cronológico y de intensidad.

El criterio de exclusión significa que la lesión cervical o lumbar tiene que ser consecuencia directa del accidente. De ahí la importancia de que cualquier dolor, por leve que sea, debe hacerse constar en el primer informe médico que nos hagan en urgencias.

El criterio cronológico supone que la víctima tiene que recibir la primera asistencia médica por las lesiones sufridas antes de que transcurran 72 horas desde que ocurrió al siniestro. Esto es importante porque este tipo de lesiones a veces tardan en manifestar sintomatología dolorosa, por lo que es conveniente, aunque al principio el dolor sea leve, acudir a los servicios de urgencias lo antes posible para un primer diagnóstico.

El criterio topográfico significa que tiene que haber una relación entre la lesión sufrida y la zona del cuerpo afectada.

El criterio de intensidad nos dice que el tipo de siniestro tiene que haber tenido una cierta entidad para haber producido la lesión.  Esto es muy importante porque en este tipo de siniestros los daños materiales suelen ser leves, y esto es aprovechado por las aseguradoras para defender que, si esos daños son escasos, no pueden haberse producido lesiones, y en consecuencia pueden negarse a pagar indemnización.

En estos casos debe acudirse a una prueba biomecánica, que nos va a servir para desmontar este argumento de la compañía.

Debido a la levedad de este tipo de daños, es muy importante que la víctima se realice pruebas complementarias, que sirvan para demostrar que hay lesión. Por ejemplo, una radiografía o una resonancia, cuyos resultados pueden indicar la aparición de una rectificación en la columna que ya indica que existe esa lesión.

Los informes de rehabilitación en este tipo de lesiones menores son fundamentales, no solo porque pese a ser daños más leves, pueden resultar dolorosos e incómodos, sino porque si no se tratan, van a ir a más. Así, el tratamiento de rehabilitación acredita también que existe un proceso curativo, y es muy importante que dicho informe recoja también a fecha del alta, cómo ha quedado el lesionado tras la estabilización de la lesión.

Muchos de estos procesos curan sin secuelas, pero también en otras ocasiones queda un dolor que va a requerir tiempo para desaparecer y que no siempre cura totalmente. Se trata de secuelas, que, en estos traumatismos menores, son por regla general, no reconocidas por las compañías de seguros, o si se valoran, siempre es en valores mínimos.

Por ello debe insistirse en la realización de las pruebas diagnósticas complementarias y que el propio traumatólogo indique en su informe final si ha quedado secuela a fecha del alta.

Las reclamaciones de indemnizaciones por traumatismos menores de cuello y espalda son las más discutidas por las aseguradoras. Por eso, y para que la víctima conozca de antemano los criterios establecido en el Baremo de Tráfico para recibir indemnización por estos conceptos, es por lo que se hace necesaria la asistencia de abogados especializados.

LEGALCAR ABOGADOS

En LEGALCAR abogados hemos tramitado desde hace muchos años todo tipo de reclamaciones de indemnizaciones derivadas de traumatismos menores de cuello y de espalda con un altísimo porcentaje de satisfacción de nuestros clientes, y tanto en vía extrajudicial como en procedimientos judiciales. Nuestra recomendación siempre es no esperar para hacer la consulta a un abogado particular, a fin de garantizar el éxito de la reclamación.