Efectos del alcohol en el cuerpo

Efectos del alcohol en el cuerpo

Conocer los efectos del alcohol en el cuerpo y cómo afectan a la conducción nos ayuda a prevenir situaciones de riesgo en la circulación y evitar su consumo si vamos a conducir.

Cuando se unen bebidas y conducción la situación es especialmente peligrosa, porque los efectos de este tipo de sustancias en el cuerpo perjudican y dificultan nuestra capacidad para reaccionar y mantener la atención y diligencia necesaria cuando nos ponemos al volante.

¿Qué efectos causa el alcohol?

El alcohol es una sustancia tóxica para nuestro organismo. Cuando lo consumimos de manera esporádica o a dosis bajas, las consecuencias negativas son rápidamente reversibles.

Sin embargo, el abuso en su consumo sin control, mezclando distintos tipos de bebidas, o en determinadas condiciones produce serias consecuencias que afectan a nuestra salud.

Es importante tener en cuenta que la bebida no afecta a todas las personas por igual, influyendo factores como la complexión física, la edad, si hemos comido o comemos antes de su consumo o mientras lo hacemos, el peso, la hora del día, o el sexo.

¿Qué efectos tiene el alcohol en el cuerpo?

  1. A nivel cardiovascular, su consumo puede provocar arritmias, infartos o aumento de la presión arterial.
  2. A nivel cerebral, además de aumentar las posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular, cuando bebemos podemos tener mareos, movimientos torpes, y dificultades para deambular.
  3. En el hígado y el páncreas los efectos son igualmente negativos, pudiendo provocar en el primer caso cirrosis, hepatitis alcohólica o hígado graso, y en el segundo una pancreatitis, alterando las funciones de ambos órganos que pueden fallar a causa del consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

Los efectos adversos pueden darse también en nuestro sistema inmunológico, provocar problemas de sueño, mal rendimiento profesional o escolar en el caso de los menores, o problemas de relaciones.

Las consecuencias para nuestro organismo según bebemos son progresivas pudiendo llegar a fases peligrosas. En una intoxicación los efectos en el sistema nervioso central son muy agudos y se manifiestan en la primera fase con actitudes iniciales de euforia, excitación, y conductas impulsivas.

Cuando se continúa bebiendo empiezan a producirse alteraciones del equilibrio, y falta de coordinación al haber comenzado la intoxicación, que, de seguir con la bebida, terminan produciendo una alteración de la conciencia, confusión, vómitos y mareos que pueden ser muy peligrosos si se llega a un estado crítico.

¿Cómo afecta el consumo de alcohol en la conducción?

Los datos están ahí: beber alcohol y ponerse al volante multiplica por nueve las posibilidades de sufrir un accidente de circulación, y la Dirección general de Tráfico advierte que, de cada 100 accidentes mortales, esta sustancia está implicada de uno u otro modo en entre 30 y 50 de ellos.

Cuando bebemos, nuestro comportamiento se altera, y la presencia de alcohol en sangre afecta inevitablemente a todas nuestras capacidades que debemos tener bien despiertas cuando vamos a conducir.

Otras consecuencias en nuestro comportamiento son creernos que “controlamos”, disminuir nuestro sentido de la prudencia y nuestra conciencia del riesgo, siendo más irresponsables mientras circulamos y cometiendo más infracciones de tráfico.

Una vez que el alcohol se ha absorbido en sangre sentimos fatiga muscular, sueño, dificultad para concentrarnos, problemas de coordinación, alteraciones en la visión que impiden calcular bien las distancias, y disminución de nuestra capacidad para reaccionar ante imprevistos, todo lo cual motiva que las posibilidades de tener un percance mientras conducimos son muy altas.

El conductor que circula habiendo bebido va a percibir las señales y luces con mayor dificultad, puede deslumbrarse más fácilmente y en caso de encontrarse en una situación de riesgo en carretera es muy probable que no sea capaz de reaccionar ante el imprevisto.

Si a ello sin le unimos las consecuencias administrativas, económicas e incluso penales de conducir bebido, podemos concluir que todos debemos pensarnos bien, si vamos a beber, en olvidarnos de conducir, por nosotros mismos y por el resto de usuarios de la vía.