El efecto submarino

El efecto submarino

¿Conoces qué es el efecto submarino? ¿Sabes cómo influye en la conducción? Te explicamos en qué consiste y cómo evitarlo, tanto conductor como pasajeros, para reducir riesgos al volante.

Muchos de vosotros seguramente no habréis oído hablar nunca del denominado “efecto submarino”.

Pues bien, se trata de una expresión asociada al buen uso del cinturón de seguridad, o, dicho de otra manera, se refiere a las consecuencias de no llevar bien puesto este elemento de seguridad pasiva tan importante en la conducción.

Es importante tener en cuenta que, en nuestro país, más de un 20% de los fallecidos por accidentes de tráfico no llevaba puesto el cinturón de seguridad en el momento del siniestro, tendencia que, lejos de disminuir, ha aumentado, y que conlleva además sanciones económicas de 200 euros y retirada de 3 puntos del carnet de conducir.

De hecho, la Dirección General de Tráfico instaló hace meses en las carreteras españolas cámaras de vigilancia sobre el uso del cinturón, que han servido para denunciar este tipo de infracciones.

Resulta también llamativo que, en los pasajeros de los asientos de atrás, el no uso de este elemento de seguridad se duplica respecto a los conductores, y según las estadísticas, de cada 100 personas que viajan en asientos traseros, un 20% no los utiliza.

Utilizar el cinturón de seguridad reduce al 50% el riesgo de muerte en caso de sufrir un accidente de tráfico, y es de uso obligatorio en nuestro país desde 2007.

Se trata de un elemento de seguridad que debe utilizarse tanto en vías urbanas (donde se nos olvida mucho más) como interurbanas, y al margen de que sea un trayecto más largo o más corto. Pese a ello, seguimos viendo todos los días a conductores que circulan sin ellos, y a pasajeros que tampoco los utilizan, incluyendo niños.

Sin embargo, no solo debe llevarse puesto, sino que, además, debe colocarse bien, pues de lo contrario, se genera el denominado “efecto submarino”.

Cuando el cinturón lo llevamos demasiado holgado o mal colocado, el cuerpo no está lo suficientemente sujeto. De este modo, presiona el asiento hacia abajo y se desliza por debajo del abdomen.

La consecuencia de ello puede resultar muy grave en caso de accidente, puesto que el cinturón no puede retener al pasajero y su cuerpo acaba deslizándose por debajo del mismo.

Cuando se produce esta situación, se aumenta, por un lado, el riesgo de chocar contra el volante o el salpicadero del coche, lo que puede provocar lesiones graves al conductor del vehículo.

Por otro lado, por este efecto el cinturón va a presionar una parte del cuerpo delicada como es el abdomen, y en caso de accidente, las lesiones internas pueden ser muy graves e incluso mortales.

Y, además, si el cuerpo se sigue deslizando, puede chocar con la parte de abajo del vehículo, con la consecuencia de daños graves en las extremidades inferiores, principalmente fracturas en las piernas.

Muchas veces se produce este efecto cuando los adultos utilizan en el coche pinzas para destensar este elemento de seguridad y sentirse “más cómodos” conduciendo. Esta práctica, tan habitual en muchos conductores, multiplica las posibilidades de que se produzca el “efecto submarino”.

Otra costumbre que propicia este efecto es colocar cojines o toallas debajo de los asientos, por ejemplo, cuando volvemos de la playa. Y en otras ocasiones, tendemos a reclinar demasiado el asiento.

Evitar estas prácticas multiplica la seguridad y previene la posibilidad de sufrir lesiones graves por este motivo.

Los daños personales que pueden producirse por el “efecto submarino” pueden ser muy graves, pudiéndose verse afectada la pelvis, la cabeza, el fémur o producirse hemorragias internas en la víctima.

Por esta razón, los niños pequeños deben ir siempre en sillas especiales para ellos, con un adecuado sistema de retención infantil, ya que al tener muy poca estatura y un cuerpo mucho menos corpulento que un adulto, si se produce un accidente el cinturón puede no sujetarlos adecuadamente.

En cuanto a los ocupantes o pasajeros del vehículo, de la misma manera pueden verse afectados por no llevar adecuadamente colocado el cinturón de seguridad, siendo bastante habitual no llevarlo puesto cuando viajamos, por ejemplo, en un taxi.

En este sentido, el pasajero viaja a la misma velocidad que el conductor. Se han dado muchos casos de víctimas de accidentes que salen despedidos de sus asientos en la colisión por no llevar abrochado el cinturón de seguridad, o que han sufrido lesiones muy graves por llevarlo mal ajustado o por ir mal sentados.

En definitiva, para un correcto uso de este elemento de seguridad, y evitar el “efecto submarino”, debe colocarse siempre lo más pegado posible al cuerpo, evitar nudos, y nunca llevarlo holgado, y colocarlo a la altura de las caderas y no del abdomen.

Y en conjunto, no utilizarlo sigue siendo un riesgo innecesario en el ámbito de la seguridad vial, tanto para quien no lo utiliza, como para cualquier otra persona involucrada en un accidente de tráfico.