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La definición de accidente grave es la siguiente: Aquel en el que la víctima o víctimas sufren daños personales importantes, es decir, sus lesiones requieren de una especial atención y, médicamente, son diagnosticadas como lesiones graves. Pese a la obviedad de la definición, la realidad suele ser bastante más complicada. Por ejemplo, hay casos en los que se descubre que la lesión es de mayor gravedad que lo que parecía en un principio. No siempre las lesiones graves son tan evidentes como en los casos de pérdida de miembros, fracturas o, lamentablemente, fallecidos.

Los grandes lesionados no solo se caracterizan por un largo periodo de curación, sino que también padecen secuelas muy importantes. Éstas son muy difíciles de tratar porque alteran de manera sustancial la vida de la víctima, y pueden llegar a producir una incapacidad total o absoluta.

De nuevo insistimos en que en unos casos tan graves ni la víctima ni su familia deberían de preocuparse de llevar a cabo todos los trámites. Además, puede que desconozcan que la lesión grave tiene una indemnización mayor de lo que espera. Hay que ir una por una por todas las lesiones y las secuelas susceptibles de pedir indemnización, interpretando la normativa existente de la manera más amplia posible.