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¿Qué pasa con los fallecimientos en accidente de tráfico con el nuevo baremo? Por desgracia, siguen siendo una realidad en nuestro país.. Pese a las campañas de concienciación y educación vial, todos los días escuchamos noticias que recogen accidentes de circulación con resultado de muerte. El nuevo Baremos 2016 mejora sustancialmente las indemnizaciones para este tipo de siniestros, en un intento de equipararnos a las legislaciones europeas en esta materia.

Perder un familiar o ser querido en un accidente de tráfico es una desgracia que en LEGALCAR hemos vivido en varias ocasiones, y que genera una situación verdaderamente dramática para muchas familias.

Ello, unido al desconocimiento de la normativa que ampara los derechos de la víctima y de su entorno familiar, requiere más que nunca de un asesoramiento personalizado que vaya más allá de la mera defensa jurídica, ya que la delicadeza de estos supuestos necesita un despliegue humano y muy cercano con la familia, para que no solo no se encuentren desprotegidos, sino que además se les ofrezca  la cobertura necesaria a todos los niveles para gestionar una situación dramática y difícil de superar.

Los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad entre los jóvenes. La mayoría de las víctimas son hombres, y con edades comprendidas entre los 35 y los 44 años.

La gran mayoría de los accidentes de tráfico con resultado de muerte se producen por exceso de velocidad o despistes, y las carreteras convencionales siguen siendo las vías donde más se producen este tipo de accidentes.

En 2015, 1.126 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico. Muchos fallecimientos se produjeron por no llevar las víctimas los sistemas de seguridad apropiados, en el caso de los vehículos el cinturón de seguridad, y en el caso de las motocicletas los cascos correspondientes.

BAREMO DE TRÁFICO

En el nuevo Baremo de tráfico, que ha entrado en vigor el pasado 1 de enero, se recoge la indemnización por fallecimiento en los artículos 61 a 92. Se han introducido importantes novedades  que han mejorado sustancialmente las cuantías a percibir.

Una de las novedades más importantes es que se han contemplado nuevos beneficiarios en estos supuestos, que son personas del entorno de la víctima que se ven especialmente afectados por el fallecimiento y que por tanto tienen derecho a reclamar una indemnización. Para ello el nuevo Baremo se ha modernizado para adaptarse a las circunstancias actuales, incorporando a la definición de “familia” una serie de elementos que antes no se contemplaban, más acordes con los tiempos que vivimos.

Así, van a tener derecho a indemnización en estos supuestos:

  • El cónyuge viudo, siempre que no esté separado legalmente (se percibe una cantidad fija por matrimonio o convivencia de hasta 15 años y a partir de ahí se va incrementando con las especificaciones que marca la ley)
  • Los ascendientes, que se refiere básicamente a los padres (cada progenitor cobra una cantidad que varía si el hijo fallecido contaba con más de 30 años en el momento del siniestro, y si falta alguno de ellos la indemnización pasaría a los abuelos de la víctima.
  • Los descendientes (hijos), con percepciones de diferentes indemnizaciones que varían en función de la edad de cada uno de los hijos, y los nietos perciben indemnización si ha fallecido su progenitor (hijo a su vez de la víctima).
  • Los hermanos, que cobran indemnización que varía dependiendo de la edad (más o menos de 30 años).
  • Los allegados, que es un apartado completamente novedoso, y que viene a incluir a parejas de hecho que pese a no estar inscritas tienen una convivencia marital, o los casos de hijos de pareja divorciada que conviven con uno de sus progenitores y su nueva pareja.

EL LUCRO CESANTE

Se trata de otro punto que también ha cambiado con la entrada en vigor del nuevo Baremo, y que parte de una diferencia básica con el lucro de víctimas de accidentes no fallecidas, puesto que mientras en este caso el lucro se calcula si a consecuencia del accidente la víctima ha dejado de tener beneficios en su actividad, en el supuesto de que la víctima haya fallecido lo que se tiene en cuenta son las pérdidas netas que hayan sufrido todos aquellos que dependían económicamente de la víctima.

Esta definición viene a acotar los posibles beneficiarios de indemnización por este concepto, que serán el cónyuge, los hijos menores de edad y los hijos de hasta 30 años (salvo que se demuestre que fueran independientes económicamente).

También sorprende que con el nuevo Baremo en el caso de ex cónyuges, podrán percibir indemnización por lucro cesante aquellos que demuestren que en vida de la víctima estaban cobrando de ella pensión compensatoria.