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Un accidente de tráfico puede derivar en daños que supongan un grado de minusvalía por una lumbalgia crónica. Esta es una lesión típica en un siniestro. Analizamos estos supuestos, cómo calcular el daño y cuando hay derecho a pensión.

De entre las diferentes lesiones que se pueden sufrir en un accidente de circulación, las que afectan a la columna vertebral son las más numerosas y habituales. Sobre todo en las colisiones por alcance.

Paralelamente, son los daños que menos reconocen las compañías de seguros. Y, por supuesto, los que más discusiones generan en las reclamaciones de pago.

Esto ha motivado que el nuevo Baremo de Tráfico haya introducido el artículo 135. Específico para este tipo de lesiones y dedicado en exclusiva a los traumatismos menores de la columna vertebral. Incluyendo una serie de requisitos que deben cumplirse para reclamar estos daños.

La lumbalgia es una de estas lesiones típicas que muchos perjudicados en accidentes de circulación sufren y que, en ocasiones con un buen tratamiento rehabilitador, curan sin secuelas.

Pero, ¿qué ocurre cuando el daño lumbar es más grave e incapacitante para la víctima y deriva en una minusvalía por lumbalgia crónica? ¿Qué derechos tenemos?

Teniendo en cuenta los problemas que suscita la reclamación de lesiones en columna vertebral a las compañías y, si además los daños son graves, puede existir derecho a reclamar por distintas vías. Es fundamental que el perjudicado esté orientado y cuente con asesoramiento legal de letrados especialistas.

¿Qué es una enfermedad invalidante?

La lumbalgia es una lesión típica de los accidentes de tráfico, que puede resultar para algunos lesionados muy incapacitante. Es decir, que le impida en parte o en todo el desempeño de su trabajo o actividad habitual.

El trabajador que sufre una lumbalgia crónica presenta secuelas que disminuyen o anulan su capacidad laboral, después de haber recibido el alta médica por estabilización lesional, hasta el punto de impedirle realizar su trabajo de la misma forma que lo hacía antes del accidente.

Porcentaje de incapacidad

Una lumbalgia crónica puede ser de tal entidad que impida a la víctima desempeñar sus actividades laborales en mayor o menor porcentaje, y ello determina la posibilidad de obtener una incapacidad que estará en función de su gravedad.

Así, los tipos de incapacidad son:

  • Permanente parcial: la víctima está parcialmente incapacitada para hacer su trabajo habitual, pero no le impide por completo el desempeño del mismo.
  • Permanente total: el lesionado está incapacitado totalmente para desempeñar su trabajo o profesión habitual, pero podría hacer otro tipo de trabajo.
  • Absoluta: la víctima está incapacitada permanentemente para realizar cualquier trabajo profesión u oficio.
  • Gran invalidez: el lesionado no solo está incapacitado para trabajar sino que necesita a terceras personas para realizar las actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, asearse, o comer.

La incapacidad permanente es diferente a la discapacidad porque se refiere a que la víctima no puede trabajar debido al accidente. Mientras, la discapacidad se refiere a que la víctima está limitada física o psíquicamente.

Es importante asesorarse legalmente con letrados especialistas porque puede haber posibilidad de reclamar por las secuelas derivadas de una lumbalgia crónica tras accidente de tráfico con cargo al seguro de responsabilidad civil. También puede pedirse una prestación si hay derecho a ella en el ámbito laboral.

Cómo calcular el grado de minusvalía

A diferencia de la incapacidad, que va de menos a más dependiendo de las limitaciones que le hayan quedado a la víctima para ejercer su trabajo o profesión habitual, el grado de discapacidad se calcula por un porcentaje.

Para poder calcularlo deben valorarse diversos factores para determinar la gravedad de las limitaciones que pueda tener, entre los que se encuentran:

  • Actividades de cuidado personal, como comer y beber, asearse o vestirse
  • Capacidad para la comunicación y funcionamiento de los sentidos
  • Posibilidad de realizar o no actividad física, como subir y bajar escaleras
  • Dependencia o no para moverse y desplazarse
  • Limitaciones para ocio, deporte, o actividades sociales

Después de haber valorado todo lo anterior y en función de los resultados obtenidos, se asigna al perjudicado un determinado grado de discapacidad.

Estos se dividen en clases a las que les corresponde cierto porcentaje que van desde nula a leve (entre el 1 y el 24%), moderada (entre el 25 y el 49%), grave (entre el 50 y el 70%), y muy grave (75%).

¿Qué porcentaje de discapacidad se necesita para una pensión?

Si la discapacidad es inferior al 33%, no hay derecho a percibir prestación económica alguna ni se conceden beneficios sociales o fiscales.

Para el grado de discapacidad igual o superior al 33%, pero inferior al 64%, no hay prestación económica, pero sí beneficios sociales y fiscales. Tales como tarjeta de aparcamiento para discapacitados, ventajas en la declaración de la Renta o al comprar un coche o viajar en transporte público.

Si la discapacidad es igual o superior al 65%, hay derecho a percibir una pensión no contributiva de 5.178.60€ anuales, o lo que es lo mismo, 369,90 € al mes distribuidas en 14 pagas. Dicha cantidad aumenta en un 50% cuando el grado de incapacidad es del 75% o más.

En cualquier caso, es conveniente que la víctima con una lumbalgia crónica se asesore legalmente, ya que el importe exacto a cobrar va a depender también de otros factores como son las rentas personales propias.

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