Incapacidad permanente

Incapacidad permanente

El régimen de las incapacidades permanentes recogidas en la Seguridad social está basado en dos modalidades, la contributiva y la no contributiva, distinción que en este artículo no trataremos, pues nos centraremos en la distinción entre las tres incapacidades (parcial, total y absoluta), haciendo mención aparte de la gran invalidez. Dice la Ley General de la Seguridad Social que se encuentra una persona en situación de incapacidad permanente cuando, después de haber estado sometido al tratamiento médico prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales tales que se disminuya su capacidad laboral. En función del grado de la disminución se baremiza el grado de la incapacidad.

INCAPACIDAD PERMANENTE PARCIAL

Regulada en el artículo 137 de la Ley General de la Seguridad Social, se presenta la incapacidad permanente parcial cuando la víctima del accidente de tráfico sufre una disminución parcial, pero definitiva, de alguna de las facultades para realizar su trabajo habitual. Es decir la víctima, después de haber recibido el tratamiento médico correspondiente, no se encuentra apta para realizar su trabajo en condiciones normales. Por tanto, la incapacidad permanente parcial es aquella que ocasiona a la víctima una disminución no inferior al 33% de su rendimiento normal para su profesión, sin impedirle otras tareas de la misma. Si la disminución del rendimiento es inferior al 33% no se considera incapacidad.

Un ejemplo de incapacidad permanente parcial que hemos tramitado en nuestro despacho es el caso de R.P.L. que sufrió un accidente de tráfico cuando circulaba como pasajero de un taxi por las calles de Madrid. El taxi recibió un fortísimo impacto lateral por parte de un vehículo que se saltó un semáforo en fase roja. A causa de las lesiones sufridas en el accidente (y dando gracias a que R.P.L. llevaba puesto el cinturón de seguridad), se certificó una incapacidad permanente parcial, ya que R.P.L. no podía volver a realizar las mismas tareas que venía cumpliendo en su trabajo. Podía cumplir algunas de las que antes cumplía, pero otras no. Finalmente fue indemnizado por el cómputo de días hasta su alta médica, además de por sus secuelas y su incapacidad permanente parcial gracias a la reclamación realizada a través de LegalCar.

INCAPACIDAD PERMANENTE TOTAL

Regulada en el artículo 205 de la Ley General de la Seguridad Social, la incapacidad permanente total por las lesiones sufridas en un accidente de circulación es aquella que inhabilita al trabajador para la realización de todas o de las fundamentales tareas de su actual profesión, siempre que pueda dedicarse a otra distinta, puesto que, de no ser así, sería una incapacidad permanente absoluta. Se corresponde con una alteración tan grave de la salud que la víctima ya no pueda realizar las tareas fundamentales de su puesto de trabajo. Se debe haber realizado un tratamiento anterior para poder recibir la certificación de la incapacidad.

En LegalCar tramitamos el caso de P.P.L., una joven de 36 años que resultó gravemente lesionada en un accidente de moto. Después de un año de curación y un largo tratamiento rehabilitador, se le concedió la incapacidad permanente total, debido a que sus secuelas le impedían realizar las tareas básicas de su actual puesto de trabajo. Felizmente la empresa la pudo recolocar en otro puesto donde podía realizar la mayor parte de las tareas asignadas.

INCAPACIDAD PERMANENTE ABSOLUTA

Según la definición recogida en la Ley General de la Seguridad Social, la incapacidad permanente absoluta es aquella que inhabilita a la víctima del accidente de tráfico por completo para desarrollar cualquier profesión u oficio. Es decir, son los casos en los que la víctima, como consecuencia de sus secuelas, está completamente inhabilitada para toda profesión u oficio.

Además, el Tribunal Supremo amplió esta definición: “la realización de un quehacer asalariado implica no sólo la posibilidad de efectuar cualquier faena o tarea, sino la de llevarla a cabo con un mínimo de profesionalidad, rendimiento y eficacia, y la necesidad de consumarlo en régimen de dependencia de un empresario durante la jornada laboral, sujetándose a un horario, actuando consecuentemente con las exigencias que comporta la integración en una empresa, dentro de un orden preestablecido y en interrelación con los quehaceres de otros compañeros, en cuanto no es posible pensar que en el amplio campo de las actividades laborales exista alguna en la que no sean exigibles esos mínimos de dedicación, diligencia y atención, que son indispensables incluso en el más simple de los oficios y en la última de las categorías profesionales, salvo que se dé un verdadero afán de sacrificio por parte del trabajador y un grado intenso de tolerancia en el empresario, pues de no coincidir ambos, no cabe mantener como relaciones laborales normales aquellas en las que se ofrezcan tales carencias, al ser incuestionable que el trabajador ha de ofrecer unos rendimientos socialmente aceptables”.

Es decir, si la víctima del accidente de tráfico no puede cumplir esos “estándares mínimos”, le debe corresponder la incapacidad permanente absoluta.

GRAN INVALIDEZ

La gran invalidez, dice la Seguridad Social, es una situación a la que la víctima llega debido a pérdidas o anatómicas tales que necesita el cuidado de una persona para que le ayude en las tareas básicas diarias, como vestirse, desplazarse o comer. Para que se reconozca una gran invalidez no es necesario un previo reconocimiento de incapacidad absoluta, ya que el requisito de cuidados y atención de una tercera persona está apartado del concepto de incapacidad absoluta.

Lamentablemente, en LegalCar hemos ayudado a víctimas de accidentes de tráfico y a sus familias, cuyas consecuencias físicas derivadas del accidente fueron irreversibles y finalmente acabaron recibiendo la certificación de gran invalidez. Es el caso de J.P.M., joven de 26 años que fue golpeado por un todoterreno que realizó una maniobra no permitida, provocando su caída de la moto en la que circulaba y graves lesiones de columna. Tras casi dos años de una larga estabilización lesional, se le concedió el estado de gran inválido. Le salvó la vida circular con el casco homologado puesto.

LEGALCAR 

En LegalCar somos muy conscientes de que, aunque afortundamante no es habitual, muchos accidentes en España siguen derivando en situaciones muy traumáticas para las víctimas. Entre ellas, las más graves son las comentadas en este artículo: las incapacidades y la llamada gran invalidez.