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A efectos de la reclamación de indemnización los cauces para proceder en principio son iguales que para cualquier otro siniestro, con las particularidades mencionadas.

No tendremos que preocuparnos de los daños materiales del vehículo, que reclamará la empresa de alquiler, pero sí reclamar cualquier daño en objetos que portáramos en el siniestro y que hayan resultado deteriorados, como gafas de sol o de ver, relojes, móviles o equipaje, siempre que acreditemos que los mismos iban en el coche, por lo que es conveniente que en el parte amistoso o en el atestado lo hagamos constar para que luego no nos ponga pegas la aseguradora responsable para abonarnos la indemnización que corresponda por estos conceptos.

En cuanto a las lesiones sufridas, deberemos acreditarlas acudiendo como muy tarde en el plazo de las 72 horas posteriores al accidente a los servicios de urgencias del hospital más cercano, y asegurarnos de que en el informe de alta que nos den se especifiquen claramente las lesiones sufridas.

Asimismo, deberemos realizar el tratamiento rehabilitador que requieran nuestras lesiones para restablecernos y cuantas pruebas médicas sean necesarias (resonancias, ecografías, TAC) para acreditar el tipo de lesión que tengamos, y asegurarnos de que el informe de alta de nuestro traumatólogo se recoja nuestra situación a dicha fecha, incluyendo, en caso de tenerlas, las secuelas que nos hayan quedado tras el tratamiento recibido.

El cálculo de las indemnizaciones se hará tomando como base lo dispuesto en el Baremo de Tráfico, tanto en relación a los daños personales (perjuicio personal básico y perjuicio personal particular) como en relación a los daños materiales, a lo que debe añadirse el perjuicio patrimonial (lucro cesante y daño emergente).

En ocasiones, el accidente con coche de alquiler se produce mientras estamos de vacaciones, o cuando vamos a un viaje previamente contratado y pagado, y el siniestro nos hace perder ese viaje, provocándonos un perjuicio, que, si está acreditado (reservas de hoteles o apartamentos, por ejemplo), tiene también que reclamarse como parte de la indemnización, al no poderlo disfrutar como consecuencia directa del accidente sufrido.