Indemnización por atropello mortal

Indemnización por atropello mortal

La indemnización por atropello mortal depende de las circunstancias del atropello y del tipo de daños personales que sufre la víctima en el atropello. Así, no es lo mismo un pequeño golpe en un atropello leve, que unas lesiones muy graves o incluso la muerte.

En la inmensa mayoría de los casos, los atropellos provocan daños de gravedad, dada la especial exposición del peatón a los daños, que recibe de manera directa en su propio cuerpo, con lo que se encuentra normalmente en una situación de indefensión que tiene como consecuencia, en casi todos los atropellos, sufrir lesiones de gravedad.

No todos los atropellos son susceptibles de indemnizarse, ya que a veces ocurren porque el peatón ha cruzado por un lugar indebido. A pesar de esto, en algunos casos el accidente se produce por una concurrencia de culpas entre los involucrados.

De ahí que siempre sea necesario consultar lo antes posible con LegalCar, dado que incluso caso aparentemente perdido, puede ser objeto de defensa y, por tanto, de ser indemnizado.

Si en el atropello se ha producido el fallecimiento del peatón, la gestión del caso es más rápida porque no hay que esperar a que el lesionado se recupere para calcularla (por ejemplo, en los casos de atropello con lesiones graves o muy graves se requieren largos periodos e convalecencia del lesionado, y donde hay que esperar a que esté estabilizado lesionalmente para cuantificar y reclamar la indemnización).

Debido a ese motivo, cuando el atropello es mortal, la compañía de seguros del responsable del accidente se va a mover muy rápido, y en seguida va a contactar con la familia, para tratar de llegar a un acuerdo antes de que contacten con LegalCar

Por eso desde Legalcar siempre recomendamos a las familias de las víctimas no aceptar ninguna oferta sin haber consultado antes con un especialista, para saber si la misma es ajustada y acorde con lo que corresponde a los beneficiarios de la víctima.

Es muy importante recabar las pruebas que acrediten la dinámica del accidente para determinar quién es responsable (principalmente el Atestado) y si la culpa es exclusiva del conductor o hay cierta intervención del peatón, lo que ocurre por ejemplo si el mismo cruza por lugar no habilitado pero el vehículo circula con exceso de velocidad, o si el peatón está cruzando fuera del paso de peatones en lugar de por el medio del mismo, o si puede haber dudas con la fase del semáforo en el momento del accidente.

Así, el nuevo Baremo 2016 recoge en los artículos 61 a 92 las indemnizaciones por fallecimiento, indicando quienes son los beneficiarios del fallecido y estableciendo en unas Tablas las cuantías dependiendo de factores como la edad, o el grado de parentesco. Estos beneficiarios son:

  1. El cónyuge viudo (previa acreditación de al menos 15 años de convivencia, incluyéndose a las parejas de hecho, y siempre que no haya por medio una separación legal o se hayan iniciado los trámites)
  2. Los ascendientes (los padres de la víctima, incrementándose la indemnización si el fallecido tenía más de 30 años, y en caso de haber fallecido, la perciben los abuelos de la víctima)
  3. Los descendientes (los hijos de la víctima, percibiéndose una indemnización que se determina en función de la edad de cada hijo)
  4. Los hermanos, que reciben una indemnización en función de la edad.
  5. Los allegados, figura nueva en el baremo y que se refiere a personas cercanas a la víctima que acrediten un mínimo de 5 años de convivencia con ella y exista relación de parentesco o similar entre ellos.

Para calcular la indemnización por atropello mortal se acude a las Tablas establecidas en el baremo, percibiéndose compensación económica por tres conceptos:

  1. El perjuicio personal básico, recogido en la Tabla 1.A, referido al perjuicio que sufre cada beneficiario de la víctima solo por el hecho de serlo.
  2. Perjuicio personal particular, recogido en la Tabla 1.B, que se adiciona al perjuicio personal básico, y que comprende otros perjuicios en función de la dependencia o vinculación con la víctima, alguno de los cuales puede ser el grado de discapacidad del beneficiario previa a la muerte del perjudicado (como mínimo de un 33%) o perjudicado único de su categoría, o convivencia entre víctima y beneficiario.
  3. Perjuicios patrimoniales, estipulados en la Tabla 1.C, separados en lucro cesante y daño emergente y derivados de los perjuicios económicos sufridos a causa de la muerte de la víctima.

En definitiva, comprende multitud de factores a valorar, calcular y tener en cuenta, por ello desde Legalcar.