Juicio por alcoholemia o drogas

Juicio por alcoholemia o drogas

Las diferencias entre un juicio por alcoholemia o drogas se refieren, principalmente, al tipo de sustancia que se ha consumido, ya que ambos casos se encuentran incardinados en el mismo artículo de nuestro Código Penal.

En concreto, el hecho de conducir bajo los efectos del alcohol, las drogas u otras sustancias psicotrópicas, viene regulado en el artículo 379.2 del Código Penal, que recoge el tipo penal referido a este tipo de delitos y las penas que suponen.

JUICIO POR ALCOHOLEMIA

En caso de circular bajo los efectos del alcohol, lo que debemos tener en cuenta es que, dependiendo de la tasa de alcohol que arroje el conductor en la prueba de alcoholemia, habremos cometido una infracción administrativa, o estaremos ante una infracción penal.

Así, si la tasa de alcohol oscila entre 0,25 mg/l y 0,50 mg/l, estaremos ante una infracción administrativa que se castiga con multa de 500 euros y retirada de 4 puntos del carnet de conducir, mientras que si la tasa supera los 0,50 mg/l la multa será el doble y los puntos del carnet que se retiran suben a 6.

Ahora bien, si el conductor supera en la tasa de alcohol los 0,60 mg/l en aire espirado, pasamos a infracción penal, y seremos imputados por un Delito contra la Seguridad del Tráfico (artículo 379.2 del Código Penal), donde se nos puede condenar, según el caso, a prisión de 3 a 6 meses, retirada del permiso de conducir entre 1 y 4 años, y multa de 6 a 12 meses o trabajos de 31 a 90 días.

Debemos tener en cuenta que la situación puede complicarse y mucho en el caso de que, circulando bajo los efectos del alcohol, provoquemos un accidente de tráfico donde se produzcan daños materiales y/o personales a otros usuarios de la vía. En estos supuestos además de las consecuencias penales, el infractor culpable se va a tener que enfrentar a consecuencias económicas, que en ocasiones pueden ser muy graves, si el accidente ha sido importante y los daños cuantiosos.

No podemos olvidar que en estos casos las compañías de seguros se quedan al margen, ya que la mayoría de las pólizas contienen cláusulas de exención de responsabilidad en los supuestos en los que el conductor dé positivo en alcohol, y esto significa que aunque inicialmente asuman el pago a los perjudicados, después van a ejercer el derecho de repetición contra el conductor,  lo que provoca que si las cantidades abonadas son elevadas, el culpable puede arruinarse para hacer frente al pago de las mismas.

TEST DE DROGAS

En el caso de las drogas, lo primero que debemos tener en cuenta es que la presencia de las mismas en el organismo puede detectarse, según el caso, bastante tiempo después de su consumo. No todas las drogas tienen el mismo efecto ni la misma duración, pero, en cualquier caso, la conducción habiéndolas consumido está prohibida.

Así se indica en el artículo 14 del Texto Refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, que recoge que no puede circular el conductor de cualquier vehículo con presencia de drogas en el organismo, completado por el artículo 77.C, indicándose la sanción en estos casos que asciende a 1.000 euros en el artículo 80.

Por otro lado, la influencia de drogas en la conducción (no su presencia en el organismo), se tipifica en el artículo 379 del Código Penal como delito, que deberá ser valorado por los agentes de la autoridad que realicen al conductor la prueba de drogas, atendiendo a la conducta del sujeto y la sintomatología que arroje en ese momento, lo cual está en relación con el hecho de que hay drogas que, aunque se hayan consumido hace días, siguen en el organismo, como puede ser la heroína, que se puede detectar hasta tres días después de consumirse, o la cocaína, hasta 48 horas después.

Si somos imputados por un Delito contra la Seguridad del Tráfico por este concepto, necesitaremos en todo caso la asistencia de LegalCar, pues vamos a tener que enfrentarnos a un procedimiento penal, que al igual que en las alcoholemias, puede tener consecuencias no solo penales, sino también económicas, si circulando bajo los efectos de las drogas provocamos un accidente con víctimas y daños materiales.

Las penas a las que puede enfrentarse un conductor que da positivo en drogas consisten en prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses, o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días, además de la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

Como en el caso del alcohol, la mejor manera de evitar una condena en este sentido es prevenir, y abstenerse de conducir habiendo consumido drogas o substancias psicotrópicas.