En este artículo queremos hablar de un caso con cierta complejidad, y así explicaremos como actuamos en LegalCar en un accidente de tráfico con lesiones graves.

Sonia F. iba andando por la calle cuando, al cruzar la vía por un paso habilitado para tal fin, fue atropellada por un vehículo cuyo conductor que  no se percató de la presencia de la peatón.

Acudió la Policía Local para elaborar el oportuno Atestado.

A consecuencia del atropello Sonia sufrió un traumatismo cráneo encefálico, fractura múltiple abierta de tibia y peroné, rectificación de la lordosis cervical y heridas en la mano y cara.

La lesionada estuvo en el hospital durante 3 meses, tanto en estudio por el traumatismo como por las diversas operaciones a las que tuvo que someterse para la colocación de los diversos materiales de osteosíntesis  necesarios para la fijación y recuperación de la fractura de tibia y peroné.

Posteriormente tuvo un tratamiento de rehabilitación que duró más de un año. A causa de la duración de dicho tratamiento, la evolución lenta de las lesiones, y a que la empresa donde estaba trabajando la lesionada le rescindiera su contrato de trabajo,  hizo que Sonia entrara en una depresión que tuvo que tratarse con fármacos y visitas al especialista.

Finalmente el INSS le concedió una incapacidad total para su trabajo, derivada de las limitaciones funcionales que le dejó el accidente.

En este caso la demanda civil que se interpuso contra la aseguradora del vehículo culpable contaba con 120 documentos médicos, desde el parte del SAMUR, informe de urgencias, informes del traumatólogo, informe del cirujano, informes del rehabilitador, informes del Psicólogo, informes de médico de cabecera, resolución del INSS, pruebas complementarias  como resonancias magnéticas, electromiogramas, radiografías etc.

En estos casos tan delicados y en todos en general, comprobar que en la documentación médica del lesionado se recoja toda la sintomatología que padece y refiere, y que no haya ningún dato erróneo que pueda dificultar la reclamación de las lesiones  y secuelas que ha padecido la víctima a causa del accidente.

En el caso de Sonia F. hubo que solicitar que la lesionada acudiera al Servicio de Ambulancias para que le aportaran el informe de atención inicial, así como en urgencias las radiografías, e igualmente se comprobó que en el informe de urgencias no se le recogía las lesiones de cuello ni las heridas, por lo que se le recomendó que volviera a acudir a urgencias para que en el informe posterior sí se recogieran toda las lesiones producidas por el atropello, y no solo el TCE y la fractura de tibia y peroné.

Esta situación es bastante habitual , es decir, los informes se centran en las lesiones graves dejando a un lado las secundarias, pero esto implica que, las compañías al no tener constancia de dichas lesiones desde un primer momento luego ponen dificultad en reconocer que dichas lesiones han sido producidas en el accidente.

Se facilitó a la compañía la documentación y estado del lesionado, siendo reconocida por el perito de la compañía contraria en 5 ocasiones,  y de igual manera, el perito contratado por Sonia F. fue haciendo seguimiento de las lesiones que padecía.

Al final de procedimiento y antes de que la lesionada tuviera resolución del incapacidad del INSS la compañía hizo una oferta que se le traslado a la cliente, con la recomendación de que era insuficiente, ya que no contaba con oferta por determinados conceptos como eran perjuicio estético, incapacidad, y la secuela de cuello. LegalCar la recomienda esperar a que el INSS dictara resolución para mandar a la compañía informe pericial contradictorio.

La compañía no asumió cómo correcta la valoración y se ratificó en la oferta inicial, por lo que Sonia F. decidió demandar a la compañía.

El procedimiento de demanda es habitual en lesionados graves ya que las diferencias entre los reclamado y lo reconocido por la compañía suele ser amplio.

LegalCar acudió a la audiencia previa, que es un  paso intermedio entre la presentación y contestación de la demanda y la fecha del juicio, donde a pesar de la posibilidad de llegar a un acuerdo no se pudo conseguir. Se propuso la prueba por  las partes y se señaló fecha de juicio.

En el día del  juicio declararon los peritos de ambas partes, que fue la prueba propuesta, ya que la compañía aseguradora no discutía la culpabilidad, sino solo la cuantía de la reclamación que habíamos interpuesto.

Finalmente la Sentencia condenó a la compañía en un 84% de la cuantía solicitada por el despacho, se le concedió a la lesionada la indemnización por  la incapacidad, así como por las secuelas del cuello y las secuelas estéticas por las cicatrices.

Respecto de dichas secuelas según la sentencia, quedó acreditado que su origen era  el accidente, aunque aparecieron en los documentos médicos 4 días después, ya que en el informe emitido en su día se recogía claramente claramente que las mismas eran consecuencia del accidente y cuadraban con el informe del SAMUR que también las indicaba.