La nueva reforma del código penal: Regreso al futuro

La nueva reforma del código penal: Regreso al futuro

El verano de 2015 fue muy convulso en el mundo del tráfico y no porque las estadísticas de siniestros se disparasen, sino porque entró en vigor la reforma del Código Penal que despenalizaba los Juicios de Faltas y transformaba, de golpe y porrazo, todo el proceso de reclamación por los daños sufridos en accidente en una auténtica odisea, obligando a las víctimas a un plus de paciencia que, por supuesto, nunca deberían estar obligadas a tener.

Ha sido un periodo de más de 3 años y medio en los cuales todos hemos tenido que sufrir. Un periodo como un equipo de Primera que baja a Segunda División y, durante años, sufre en el infierno. El proceso de reclamación inventado tras la despenalización de las faltas demostró ser un auténtico fracaso desde el principio.

¿Cómo ha cambiado el proceso de reclamación?

Hasta finales de 2015 todavía se admitían algunas denuncias por accidentes de tráfico, transformando el proceso en un juicio por delitos leves, pero pronto la gran mayoría de jueces decidieron desentenderse de los tráficos para descongestionar los Juzgados. Se dieron situaciones verdaderamente injustas y desesperantes: accidentes como atropellos en un paso de cebra con un fuerte resultado lesivo eran archivados y obligados a la vía civil. Para el juzgador, la actuación de ese conductor no era punible.

La vía civil, que en ocasiones se alarga casi tanto como sacarte la propia carrera de Derecho, era la única vía judicial a disposición de la víctima, que además era obligada a asumir unos gastos iniciales tan solo para iniciar la reclamación. La alternativa, la vía extrajudicial solicitando la intervención de los forenses de la Oficina de Reclamaciones Extrajudiciales.

Estas oficinas, formadas ad hoc deprisa y corriendo, han colapsado en cuestión de meses, con ejemplos como la Comunidad de Madrid, con solo 3 forenses para toda la Comunidad. No quiero ni imaginar el volumen de trabajo y estrés que han tenido que soportar en esa oficina durante este tiempo. Al final, así han salido los tiempos de espera: ahora mismo, en Madrid, una media de 10 meses entre que se presenta la solicitud de forense y la cita de la víctima al reconocimiento. Todo, siempre, en beneficio de las compañías aseguradoras.

La nueva reforma aprobada en Congreso y Senado supone una puerta de salida de ese infierno de plazos desmedidos y caída de las reclamaciones (según estadísticas objetivas de asociaciones de víctimas, en este periodo las de tráfico han caído un 40%, de ahí que las compañías presentasen en este mismo periodo unas cuentas tan magníficas, como contamos en artículos de nuestra web).

Vamos hacia el futuro, volviendo a procedimientos del pasado: se vuelven a penalizar los accidentes de tráfico en un 80% del total, gracias a la consideración de la imprudencia menos grave, latente en la gran mayoría de los accidentes de tráfico. Se considerará, como poco, imprudencia menos grave las infracciones graves recogidas en el artículo 76 RDL 6/2015 de la Ley de Tráfico, como los accidentes provocados por saltarse un stop o una ceda el paso.

Se incluye también el artículo 152.2 del Código Penal para las lesiones causadas por conducción imprudente en casos menos graves y las recogidas en el artículo 147.1 CP. Volvemos a tener la intervención de forenses judiciales: se recupera la intervención del médico forense judicial en estos procesos, por lo que la víctima tendrá ágil acceso a una pericial objetiva y gratuita.

Esta reforma abre un nuevo periodo que, aun reconociendo que no será fácil, simplifica las reclamaciones, acercando a la víctima las herramientas jurídicas para ver resarcidos sus daños en un procedimiento más adecuado a la naturaleza del propio hecho.