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Tras sufrir un accidente de tráfico, la peritación del vehículo se utiliza para cuantificar los daños materiales sufridos. Si esta peritación supera el valor venal del vehículo, entonces éste es declarado siniestro, pudiendo únicamente reclamarse el valor venal más el valor de afección.

Los daños materiales, como ya hemos comentado en otros apartados de nuestro Blog, incluyen todos aquellos daños que supongan un perjuicio económico a la víctima, a saber: gastos médicos y gastos en general, deterioro o pérdida de objetos, lucro cesante, etc. Aquí también se incluyen los daños materiales sufridos en el vehículo, es decir, los daños sufridos a causa del impacto, hayan sido producidos contra otro vehículo, contra algún elemento de la vía o contra cualquier otro elemento. La peritación del vehículo sirve precisamente para cuantificar estos daños.

Tras sufrir un accidente de tráfico, la víctima debe acometer la reclamación del resarcimiento económico de todos los daños sufridos y esto incluye la reparación de los daños materiales. La peritación del vehículo es la cuantificación de los daños del vehículo, que se reclaman directamente contra la compañía aseguradora responsable del accidente. Esta peritación contiene un desglose detallado del coste de la reparación del vehículo para dejarlo tal y como estaba antes. Si esta peritación supera en su valor al valor venal del vehículo, entonces éste es declarado siniestro, lo que supone que la víctima solo podrá reclamar su valor venal, más el de afección en su caso. El valor del vehículo corresponde con el valor del vehículo conforme las tablas de valoración, generalmente las Tablas GANVAM.

  • Valor venal: corresponde con el valor real del vehículo en el mercado. No tiene por qué coincidir con la media del precio del valor de venta de un vehículo de similares características.
  • Valor de afección: valor que aumenta entre un 10% y un 50% el valor de un vehículo atendiendo a criterios genéricos como condiciones objetivas del vehículo (estado, antigüedad, etc.) y criterios personales de su propietario, como la utilidad que le daba a dicho vehículo.

El problema de los daños del vehículo por debajo de 500€

Cuando un vehículo sufre daños materiales por un importe menor de 500€ (como regla general) las compañías de seguros suelen alegar que por escasez de daños materiales en el vehículo no pueden producirse lesiones o éstas deberán ser muy leves. Numerosos estudios biomecánicos ya han demostrado que esta teoría no es cierta y es únicamente una manera que las aseguradoras emplean para entorpecer las reclamaciones. En primer lugar porque en la gran mayoría de casos en los que las compañías alegan esto aportan un informe biomecánico que no tiene en cuenta las circunstancias concretas del accidente, como por ejemplo masa del vehículo, modelo y marca, posición del lesionado dentro del vehículo, materiales de la chapa, reposacabezas, cinturón de seguridad, posición del lesionado antes del impacto, estado de alerta o relax de la víctima previo al impacto y un largo etc. Todas estas circunstancias y muchas más han de tenerse en cuenta para poder acercarse a una valoración biomecánica ligeramente objetiva. En segundo lugar, porque la valoración física de los lesionados no puede basarse en la peritación del vehículo, ya que hablamos de que un documento mecánico-técnico se utilizaría para valorar unos daños físicos, algo que rayaría lo absurdo.

Los precios de las reparaciones dependen de los materiales a reparar: podría darse el caso de que accidentes con impacto a una misma velocidad y potencia causasen más daños materiales en un vehículo que en otro, debido a los materiales utilizados para uno u otro vehículo. Como ejemplo, también podríamos tener los casos, no poco frecuentes, de daños en un vehículo y no en otro. ¿Quién no ha visto el clásico accidente en el que uno de los vehículos tiene el morro completamente hundido y el otro sólo tiene unos rasguños?