Mi madre me decía constantemente: La autoescuela te ha enseñado a aprobar un examen, ahora yo te enseñaré a conducir. Lo peor es que, como siempre, tenía toda la razón. Las autoescuelas no logran enseñar al alumno en qué consiste la experiencia completa de conducir. Además, no solo falta educación respecto a la propia actividad de la conducción, sino que también falta mucha educación sobre los sucesos en los que puede verse involucrado el conductor.

LA AUTOESCUELA TE HA ENSEÑADO A APROBAR UN EXAMEN, AHORA YO TE ENSEÑARÉ A CONDUCIR

Tener el carnet de conducir es un auténtico sueño de la infancia y la adolescencia. La idea de poder conducir un coche o una moto tiene muchísimas implicaciones y cada una de ellas es más emocionante que la anterior. Conducir un vehículo significa independencia, libertad, responsabilidad. Significa incluso madurez y seguridad en uno mismo. Se trata de un evento tan importante que se ha convertido en la principal causa por la que los adolescentes quieren alcanzar la mayoría de edad.

“A los 18 años, conseguí aprobar el examen práctico y, por fin, obtuve la licencia para conducir. Para conseguirlo, pasé dos meses entrenándome con el profesor de autoescuela y cuando empezaba a ver la luz al final del túnel me di cuenta de que mi libertad y mi total independencia tendrían que esperar un par de meses más. Tras aprobar el examen, me esperaba otra profesora mucho más exigente y mucho más insistente: mi madre.”

A continuación, se exponen una serie de aspectos esenciales en la vida de todo conductor que no se enseñan en autoescuelas. Antes de comenzar, me gustaría aclarar que no se trata de una crítica a las autoescuelas. Desde LegalCar Abogados entendemos que las autoescuelas tienen que ceñir al contenido de los exámenes teórico y práctico. Son estos exámenes los que deberían de cambiar y empezar a preguntar una serie de importantes cuestiones para que las autoescuelas y los manuales comiencen a enseñarlas.

¿QUE HACER TRAS UN ACCIDENTE DE TRÁFICO?

¿Por qué no enseñamos a los alumnos lo que hay que hacer al sufrir un accidente de tráfico? Desgraciadamente, la realidad es que los accidentes, aunque muchas veces sean simples golpes o rozaduras, son muy habituales. Tener incidencias con otros conductores es algo normal, sobre todo en grandes ciudades donde abundan los atascos y las aglomeraciones. Entonces, ¿por qué no enseñamos cómo afrontar este tipo de situaciones? Para poder apreciar la envergadura de este problema, pongamos un ejemplo.

Nos encontramos en una situación en la que las condiciones meteorológicas son extremas, por ejemplo, una fuerte tormenta. El conductor novel no se ha enfrentado nunca a una situación semejante y está muy nervioso. La conducción bajo situaciones extremas es completamente diferente a la conducción normal, pero hasta que no tienes el carnet no aprendes realmente a enfrentarte a ellas. Este es, en nuestra opinión, un ejemplo de las carencias de la educación de las autoescuelas: no se hace suficiente hincapié en los factores que dificultan la conducción en estos casos. En este ejemplo, el conductor no consigue adaptarse a la situación desconocida y se produce un accidente en el que se ve involucrado.

Una vez que nuestro conductor tiene el accidente, ¿qué haría? Para él es una situación completamente extraña, nadie le ha enseñado lo que hacer en esos momentos.  ¿Cómo reaccionaría? Tras el golpe, el cuerpo humano genera una gran cantidad de adrenalina que acelera el pulso. Si nuestro conductor no logra mantener la calma y frenar el pulso, es probable que reaccione de manera negativa para los intereses de ambas partes. Tenemos que enseñar a los nuevos conductores que lo primero que hay que hacer tras un accidente de tráfico es mantener la calma. Tenemos que explicarles que, aunque siempre haya que poner el 100% de atención, cualquier conductor puede tener un accidente. Es algo normal.

Sobre esto último tenemos un desgraciado ejemplo relativamente actual. El pasado mes de febrero, una conductora de 22 años atropelló a una persona que se disponía a utilizar la bicicleta. Según la propia joven, se puso tan nerviosa que huyó de la escena del accidente a gran velocidad. Cuando llegó a su casa, logró calmarse y llamó de inmediato a la policía y se arrepintió de haber huido. Lo que tenemos que conseguir es que esa conductora aprenda a mantener la calma en el propio momento del accidente. Si mantiene la calma, logrará llevar la situación de una manera más eficaz para los intereses de la parte responsable del accidente como para los intereses de, en este caso, el ciclista.

Vamos a suponer que nuestro conductor novel logra mantener la calma. En este momento lo más importante es llamar al SAMUR para que se lleve a cabo la primera asistencia facultativa a los heridos. Todo el mundo conoce la importancia de llamar a las asistencias sanitarias, pero no todo el mundo sabe de la importancia de llamar a las Autoridades. Llamar a la Policía o a la Guardia Civil es siempre muy recomendable, no solo para establecer el oportuno Atestado del accidente, sino también para regular la circulación de la vía hasta que la situación se solucione. En ciertos casos, la indemnización depende en gran medida de los informes y documentación médica que se consiga en los primeras horas después del accidente.

Supongamos que el conductor novel, no sólo logra mantener la calma, sino que también tiene la idea (aunque en la autoescuela no se la hayan enseñado) de llamar a la ambulancia y a las Autoridades. Llega el momento de dialogar con la otra parte. Para garantizar que ambas partes están de acuerdo sobre las circunstancias que han rodeado el accidente, las partes deberían de rellenar un Parte Amistoso de Accidentes. Es en este punto en el que nuestro conductor está totalmente perdido.

Hasta este punto hemos supuesto que, aunque el conductor no haya recibido la apropiada formación, lograba seguir las pautas apropiadas tras un accidente de tráfico de manera casi instintiva. Pero nuestro conductor novel no tiene manera de conocer el importante elemento del Parte Amistoso. No solo es necesario saber lo que es, también es esencial llevarlo en la guantera del coche siempre y saber rellenarlo. Desde LegalCar Abogados podemos afirmar que, en una gran cantidad de casos, la indemnización a la que accedería la víctima sería mucho mayor si hubiese rellenado debidamente el Parte Amistoso. Todos estos factores son vitales para que las víctimas puedan defender con éxito a sus derechos, así que tenemos que enseñar a los conductores a ejercitar sus derechos como víctimas.

ENFRENTARSE A LAS COMPAÑÍAS DE SEGUROS

Ya hemos pasado el accidente, ahora tenemos que enfrentarnos a la Compañía de Seguros. Si el conductor que ha sufrido el accidente no ha recibido una formación oportuna sobre la postura de la aseguradora, gracias a las grandes campañas publicitarias, es posible que el conductor sienta que la aseguradora comparte sus intereses y que será quien mejor le defienda en la oportuna reclamación de la indemnización por los daños sufridos. Es necesario enseñar a los conductores que, si las aseguradoras son las que pagan las indemnizaciones, las aseguradoras tienen unos intereses completamente opuestos a los de la víctima.

LEGALCAR ABOGADOS

Desde LegalCar Abogados queremos insistir en que la víctima tiene el derecho de obtener la indemnización que merece por los daños personales (lesiones) y daños materiales. Toda oferta de la aseguradora que no alcance la cuantía justa va en contra del derecho de la víctima. Las autoescuelas tienen que hacer ver a los estudiantes que no tienen porqué aceptar una indemnización injusta. Las autoescuelas tienen que enseñar que hay alternativas que garantizan la indemnización justa. En LegalCar Abogados siempre recomendaremos dejar el caso en manos de un abogado especialista en accidentes de tráfico. Éste sí que comparte el interés de la víctima porque no trabaja para la compañía que otorga la indemnización, trabaja por y para la víctima, haciendo depender su minuta de honorarios del éxito de la reclamación.

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