Lesiones causadas por el airbag

Lesiones causadas por el airbag

¿Sabes cuáles son las lesiones causadas por el airbag más comunes? Es importante conocer si pueden reclamarse, en qué casos y cuál es el procedimiento que se debe seguir.

Todos conocemos la importancia del airbag como elemento de protección tanto para conductores como para ocupantes, que puede llegar a reducir hasta en un 30% el riesgo de fallecer en un accidente de automóvil en una colisión frontal.

La evolución tecnológica ha permitido mejorar las funcionalidades de este elemento de seguridad creándose modelos para motos y bicicletas, y reduciéndose la posibilidad de sufrir lesiones causadas por ellos.

Sin embargo, todavía existen, aunque sean menores, los riesgos asociados al airbag, no solo en caso de sufrir un accidente de tráfico, sino también por algún tipo de defecto en el mismo que pueda poner el peligro la integridad física tanto del conductor, como del copiloto y resto de ocupantes del vehículo.

¿Cuáles son las lesiones de Airbag más comunes?

Las lesiones más habituales suelen producirse por la fuerza asociada al impacto, los productos químicos que lo recubren, el calor o fricción al explosionar, o los sensores que lleva que puedan encontrarse defectuosos y que provoquen que explote demasiado tarde tras un accidente o en el momento equivocado, entre otros casos.

Para que nos entendamos, cuando se produce la explosión el airbag, es como si recibiéramos un violento puñetazo en la cara, con todo lo que ello conlleva.

Las consecuencias lesivas más comunes son:

  1. Las quemaduras y abrasiones, producidas por el calor desprendido cuando se produce la explosión de este elemento de seguridad.
  2. Traumatismos de distinto tipo en la cara y en los ojos, y en este último caso, son especialmente graves cuando el conductor lleva gafas
  3. Ataques de asma, asociados a los elementos químicos que lo recubren.
  4. Daños en los oídos, provocados por el ruido de la explosión cuando saltan las bolsas de aire.
  5. Daños en los brazos o las muñecas, incluyendo fracturas, causadas por la explosión del mismo.

Para tratar de minimizar los riesgos asociados a este elemento de seguridad, es conveniente adoptar una serie de medidas de precaución que nos pueden a ayudar a evitar, en la medida de lo posible, daños o lesiones.

Así, es fundamental utilizar el cinturón de seguridad, colocarnos como mínimo a 25 centímetros del volante, no apoyar brazos, pies o manos en el airbag, ya que su sensibilidad lo puede disparar, y evitar colocar los asientos de seguridad mirando hacia atrás en frente de ellos.

¿Puedo reclamarlas a mi seguro?

Hay que distinguir el caso de que en un accidente de tráfico nos lesionemos al saltar el airbag, o que suframos daños porque el mismo estaba tenía algún tipo de defecto que haya podido precipitar el resultado lesivo.

En el primer caso, puede resultar complicada una reclamación, al intervenir diferentes elementos empezando por el propio accidente en sí, por lo que siempre es recomendable consultar con LegalCar, que te podrá indicar, aparte de una opinión profesional sobre el siniestro, si hay opciones de reclamar lesiones derivadas de este elemento de seguridad, ya que cada caso es distinto, pudiéndose dar incluso el supuesto de que en un accidente el airbag no salte.

En el segundo caso, es decir, que haya habido algún tipo de defecto en el funcionamiento de este elemento de protección, que haya precipitado las lesiones, será necesario, igualmente, consultar con LegalCar para valorar una posible responsabilidad del fabricante del mismo o del fabricante del automóvil en cuestión, y estudiar la viabilidad de una reclamación judicial.

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

En LEGALCAR hemos atendido diferentes casos de lesiones causadas por este elemento de seguridad en distintos escenarios, con accidente de tráfico por medio y sin él, y no puede generalizarse una opinión sobre si puede o no hacerse una reclamación, sea al seguro, al fabricante, o a cualquier otro posible responsable.

Por ello, el procedimiento a seguir, si has resultado con lesiones causadas por un este elemento de protección, es comenzar buscando asesoramiento legal, y valorar las posibilidades de una reclamación de por lesiones, bien en vía amistosa o bien en un procedimiento judicial.