Las pruebas y exámenes médicos que deben pasar los conductores de avanzada edad no siempre se llevan cabo con el rigor y la precisión necesarios. Precisamente esto ha sido lo que ha llevado a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Galicia, donde el índice de envejecimiento es muy elevado, ha intensificar en 2015 el control sobre los conductores de mayor edad. Un modo de combatir el riesgo de que haya personas mayores que conducen con sus facultades psicofísicas mermadas debido a la existencia de psicotécnicos que son poco rigurosos a la hora de realizar las pruebas pertinentes a estos conductores.

Desde enero hasta el mes de septiembre de 2015, en la comunidad autónoma gallega las patrullas de Tráfico propusieron para su revisión médica a cerca de 80 conductores de avanzada edad.

La Coruña, Pontevedra y Ourense, en este orden, han sido las ciudades donde más controles de este tipo se han realizado para determinar si los conductores eran aptos o no para seguir circulando con su automóvil. Los resultados obtenidos en cada caso podrían tener consecuencias para los psicotécnicos en caso de que se detecte algún tipo de irregularidad.

En Galicia, esta situación es especialmente delicada debido a que, como hemos comentado anteriormente, la población es más envejecida. No en vano, más del 5% de los conductores gallegos tiene más de 74 años y, además, el 25% de los fallecidos en accidentes de tráfico en lo que va de 2015 tenía más de 65 años.

No es de extrañar, por tanto, que haya sido en Galicia, en el año 2011, la primera comunidad en la que se dictara sentencia contra un psicotécnico. Según el  fallo de la jueza, el centro psicotécnico en cuestión, ubicado en Vigo, emitió en torno a 200 certificados como aptos sin haber realizado ninguna prueba médica a los conductores.

Sin embargo, y a pesar de este fallo por delito de falsedad documental y los controles exhaustivos de la Dirección General de Tráfico (DGT), aún hoy, y según apuntan desde la asociación de Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC), más de la mitad de los centros incumplen de algún modo el protocolo de exploración.

El propio presidente de la CRC, Juan Luis Arévalo Blázquez, advierte de que es a partir de los 50 años cuando una persona empieza a tener mayores dificultades para conducir correctamente. Estas dificultades se agravan a partir de los 65 años, por lo que se antoja necesario, según Arévalo Blázquez, realizar de manera más periódica pruebas médicas a los conductores mayores de 70 años.

En estos momentos, los conductores mayores de 65 años sólo tienen que poner a prueba sus condiciones psicofísicas en un examen médico cada cinco años, un periodo demasiado largo para la asociación CRC, para la cual lo ideal sería que los automovilistas de entre 70 y 80 años se sometieran a un examen médico cada dos años.

ATROPELLOS A ANCIANOS

Si antes hablábamos de los riesgos que existen cuando una persona de avanzada edad conduce con las condiciones psicofísicas mermadas, ahora hacemos hincapié en el peligro de los atropellos, accidentes de tráfico en los que la víctima recibe el impacto directamente en el cuerpo y, por tanto, sufre lesiones de mayor gravedad.

Los ancianos y los niños son las principales víctimas de este tipo de accidentes de tráfico. Para valorar realmente la importancia de estos accidentes basta con tirar de estadísticas que demuestran que el 20% de las víctimas mortales  en accidentes son atropellos.

¿Qué pasos debemos seguir en caso de sufrir un accidente por atropello para conseguir la mayor indemnización posible? Lo primero de todo es que, a no ser que obligatoriamente tengamos que se evacuados de urgencia, nos quedemos en el lugar del accidente hasta que lleguen los servicios de emergencia y la Policía o la Guardia Civil.

Sólo así podremos dar nuestra versión de los hechos a la Policía y evitar que el verdadero responsable del accidente pueda eximirse de culpa. En nuestra declaración conviene contar con datos de testigos del accidente, sobre todo cuando la culpa sea discutida. En cualquier caso, debes saber que también hay situaciones en las que hasta es posible conseguir una indemnización cuando hay concurrencia de culpas.