Los derechos de una víctima de accidente de tráfico

Los derechos de una víctima de accidente de tráfico

Los derechos nacidos de una víctima tras un accidente de tráfico basan su naturaleza en la posibilidad de ver resarcirdos los daños sufridos si no se ha tenido responsabilidad en la producción de los mismos.

En un accidente de tráfico pueden darse numerosas circunstancias que definan la responsabilidad en la producción del mismo. Por eso, hay que atender a dichas circunstancias para conocer qué derechos tiene cada protagonista del accidente y en qué medida podrá ver resarcidos los daños que haya sufrido. Por lo tanto antes de conocer qué derechos nacen hay que hablar de si estos derechos podrán tenerse y reclamar por los daños sufridos en el accidente de tráfico. Derecho a reclamar tiene toda aquella persona que intervenga en el accidente y que no tenga culpa exclusiva en la producción del mismo, es decir, siempre y cuando no sea el único responsable de que el siniestro haya ocurrido.

Por ejemplo, una persona que golpea a otra por detrás en circunstancias normales es responsable exclusiva de que se haya producido el accidente de circulación. En cambio, si hay dos o más conductores responsables, habrá que estudiar qué porcentaje de culpa tiene cada uno para saber hasta dónde quedan limitados sus derechos de reclamar por los daños sufridos.

Como hemos dicho, estos derechos son básicamente ver resarcidos los daños sufridos y la posibilidad de reclamar judicialmente por ellos. Cuando hablamos de daños, hablamos de lo explicamos en otros apartados de nuestro Blog: daños materiales y daños personales. Se conoce como daño material a aquel perjuicio económico que sufra la víctima como consecuencia del accidente. Esto engloba gastos, facturas, lucro cesante, etc.

Algunos ejemplos de daños materiales pueden ser gastos de farmacia, facturas de sesiones de un tratamiento rehabilitador o daños en el vehículo. Mientras que entendemos por daños personales a todos aquellos daños que la víctima sufra en su esfera física o psíquica, es decir, que afecte directamente a su persona. Los daños físicos son aquellos que afectan a la integridad física de la víctima, osease, lesiones físicas. Los psíquicos son todos aquellos que afectan a la víctima en su integridad mental, por ejemplo, el conocido como «estres postraumático«.

Estos daños deben ser valorados por los especialistas específicos de cada materia para que se pueda definir cuánto se podrá reclamar finalmente en concepto de indemnización. Es decir, los daños personales necesitan ser valorados para cuantificar económicamente el daño. Para esto se utiliza el Baremo Legal de Tráfico. Renovado anualmente, el Baremo Legal de Tráfico es el compendio de Tablas donde se valoran todas las lesiones y secuelas posibles. En él se detalla tanto cómo se valoran los daños personales, como el precio económico que se le asocia a cada concepto. En cuanto a los daños materiales, estos se valoran conforme a las cantidades económicas que se especifiquen en los gastos que sirvan de justificantes. Es decir, facturas, tickets, etc. Respecto al lucro cesante es algo más complicado. Lo comentamos y explicamo a parte en su propio apartado de este Blog.

Por tanto, hemos dicho que es derecho de una víctima de un accidente de tráfico ver resarcidos económicamente los daños sufridos en el accidente, tanto materiales como personales. Pero, ¿cómo puede reclamar estos daños?

Existen dos vías para reclamar los derechos de una víctima de accidente de tráfico:

Reclamación amistosa

La primera, la vía amistosa, es aquella vía no judicial en la que se cierra un acuerdo de indemnización conforme a la voluntad de ambas partes. El acuerdo puede cerrarse en el marco de un procedimiento judicial abierto o no, pero la vía amistosa es aquella que se cierra por voluntad de las partes sin que medie una autoridad judicial. Por tanto, aunque el acuerdo se cierre en el marco de un procedimiento judicial, se considera amistoso, es decir, extrajudicial, siempre que dicho acuerdo sea por voluntad de las martes.

Reclamación judicial

Por otro lado, la segunda vía es la judicial, es decir, hablamos del derecho a reclamar judicialmente por los daños sufridos y recibir una resolución judicial vinculante. Aquí no hay acuerdo por voluntad de las partes, por tanto, es un tercero el que resuelve el conflicto y fija la cantidad en concepto de indemnización. Dentro de la vía judicial, la víctima debe elegir entre la vía penal o la vía civil. La vía penal se apertura mediante Denuncia contra el conductor del vehículo contrario como responsable del accidente para que se entidad aseguradora responda por él como responsable civil directo. Este procedimiento judicial no tiene costas y la valoración de las lesiones la realiza un Médico Forense adscrito al Juzgado que por turno de reparto corresponda. La vía civil si conlleva costas, ya que la Demanda la firma abogado y procurador, además de las correspondientes Tasas Judiciales y el coste de la peritación médica de las lesiones.

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