Mitos y verdades sobre la tasa de alcoholemia

Mitos y verdades sobre la tasa de alcoholemia

La tasa de alcoholemia es el factor determinante a tener en cuenta a la hora de determinar si al dar positivo en una prueba de alcoholemia, hemos cometido una infracción administrativa o un delito penal.

Sobre la tasa de alcoholemia siguen existiendo en nuestro país multitud de leyendas urbanas, muy utilizadas por algunos conductores en el convencimiento de que de esa forma conseguirán “engañar” a los agentes de la autoridad cuando se les realice la prueba de alcohol.

Si bien todo el mundo sabe que no puede conducirse bajo los efectos del alcohol, no todos saben cuál es la tasa de alcohol y en qué momento se sobrepasa el límite permitido dando lugar a la comisión de un Delito contra la Seguridad del Tráfico.

En este post vamos a analizar algunos de los mitos y verdades que giran alrededor de la tasa de alcoholemia y que están directamente relacionados con las consecuencias jurídicas de conducir bajo los efectos del alcohol.

ALGUNOS MITOS SOBRE LA TASA DE ALCOHOLEMIA

Uno de los mitos más extendidos es que la tasa de alcoholemia se puede disimular o burlar con trucos caseros sobre los que existe mucha literatura entre los conductores.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Casi todos esos trucos no eliminan la presencia del alcohol en la sangre y aunque están muy extendidos, no funcionan para burlar un control de alcoholemia.

Así, existe el mito de que beber mucha agua diluye los efectos del alcohol, cuando en verdad la prueba sigue saliendo positiva por mucha agua que se haya bebido.

Otro mito muy extendido es masticar chicles de menta o hacer enjuagues con algún producto bucal. Ninguno de estos presuntos trucos elimina la presencia de alcohol y, por tanto, la prueba seguirá dando positiva.

También existe la falsa creencia de que los granos de café masticados pueden burlar al etilómetro, al igual que sudar haciendo ejercicio. Se trata de creencias erróneas que en ningún caso van a eliminar la presencia de alcohol en la sangre.

También existe la creencia de que todo el alcohol, sea cual sea el tipo de bebida consumida, afecta de la misma manera. Sin embargo, no es lo mismo beber una cerveza, que un vino, o una copa, no solo por la cantidad de alcohol que tiene cada uno de ellos, sino por la forma en que el mismo afecta al organismo, y, por tanto, a la conducción.

Otro mito muy extendido entre los conductores se refiere a las consecuencias para el organismo de conducir habiendo consumido alcohol. Así, el alcohol no afecta de la misma manera a todas las personas. Y eso significa que la misma bebida puede traer consecuencias distintas para uno y otro.

Factores como la edad, el sexo, la constitución física, el haber ingerido alimentos con el alcohol, o el peso, influyen de manera determinante en el resultado de la tasa de alcoholemia, de modo que dos personas que han bebido lo mismo pueden dar tasas diferentes según el caso.

VERDADES SOBRE LA TASA DE ALCOHOLEMIA

Las verdades sobre la tasa de alcoholemia están relacionadas con las consecuencias que conducir bajo los efectos del alcohol tiene para los conductores infractores.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que la tasa de alcoholemia es la que va a determinar si el conductor ha cometido una infracción administrativa o un delito que conlleva hasta pena de cárcel.

Así, estaremos ante una infracción administrativa cuando la prueba de alcohol realizada con el etilómetro arroje una tasa de entre 0,25 mg/l y 0,50 mg/l.

En estos casos la infracción conlleva la retirada de 4 puntos del carnet de conducir y una multa de 500 euros.

Cuando la tasa arrojada por un conductor es superior a los 0,50 mg/l, se le retiran 6 puntos del carnet y la multa aumenta hasta los 1000 euros, multa que se duplica cuando el conductor es reincidente.

Cuando el conductor arroja en la prueba de alcohol una tasa superior a 0,60 mg/l en aire espirado, ya no se trata de una mera infracción administrativa, sino de un Delito contra la Seguridad del Tráfico, que se encuentra recogido en el artículo 379.2 del Código Penal y que se castiga con pena de privación del permiso de circulación de 1 a 4 años, y prisión de 3 a 6 meses, o multa de 6 a 12 meses o trabajos de 31 a 90 días.

Otra de las verdades sobre la tasa de alcoholemia que deben conocer los conductores está relacionada con las consecuencias de cometer un Delito contra la Seguridad del Tráfico.

No solo se enfrentarán a una condena penal, que deja antecedentes y que se castiga con las penas mencionadas, sino que, si tienen la desgracia de provocar un accidente de tráfico causando daños a otras personas, tendrán que enfrentarse a otro tipo de consecuencias de índole económica que no todos conocen.

¿Qué es lo que ocurre en estos casos? Que las compañías de seguros en los casos de alcoholemia no se hacen cargo de nada, en base a las cláusulas de exención de responsabilidad contenidas en las pólizas.

Esto supone que el conductor infractor que ha cometido un Delito contra la Seguridad del Tráfico tiene que enfrentarse personalmente a las consecuencias del mismo. Y ello supone que, si ha provocado daños a terceros en un accidente, tendrá que hacerse cargo con su propio patrimonio de las indemnizaciones que correspondan a las víctimas.

Por lo tanto, además de efectos penales hay efectos económicos, y el culpable puede llegar a arruinarse si las lesiones y daños son cuantiosos, sin contar con que puede acabar en prisión por estos hechos.

La ayuda de un abogado especialista en alcoholemias es fundamental en todos los supuestos posibles.

Para las víctimas de un accidente con alcoholemia, porque necesitarán defensa legal en las actuaciones penales que se aperturen en el Juzgado de Instrucción correspondiente y para reclamar las indemnizaciones que les correspondan.

Y para a un conductor infractor que sea citado a un Juicio Rápido por alcoholemia o sea imputado en un Procedimiento Penal en caso de haber provocado daños a terceros, porque necesita asesoramiento jurídico necesariamente.

 

En LEGALCAR abogados contamos con un departamento específico dedicado en exclusiva a los casos de alcoholemia, ofreciendo soporte legal en cualquier supuesto en el que de una u otra forma interviene la tasa de alcoholemia.