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Cada vez está más extendida la utilización de las motocicletas como medio de transporte, tanto por motivos laborales como por ocio y disfrute. Cuando llega el buen tiempo se multiplica en nuestras carreteras y vías urbanas la presencia de motoristas, que hacen de la moto no solo ya un medio de desplazamiento más rápido, cómodo y barato que un coche, sino todo un modo de vida, apareciendo cada vez más comunidades de moteros unidos por la misma pasión, que es la moto.

Ello ha hecho que incluso hoy en día hayan aparecido empresas de alquiler de motocicletas, que de la misma forma que las de alquiler de vehículos, ofrecen a los usuarios la posibilidad de desplazarse por las grandes ciudades en este modo de transporte ágil y económico.

¿CUÁLES SON NUESTRAS OBLIGACIONES?

Sin embargo, de la misma forma que aumenta la utilización de las motocicletas como medio de transporte, aumenta también la siniestralidad.

Los accidentes de motocicleta suelen ser graves, ya que los motoristas reciben el impacto en su propio cuerpo, y en muchas ocasiones salen despedidos de las motocicletas por la violencia de la colisión.

En otras ocasiones se produce un accidente de moto pero sin colisión, lo que ocurre en esos supuestos en los que la pericia del motorista evita un mal mayor, realizando una maniobra evasiva que evita el accidente (el mal mayor, que es la colisión), sin embargo no evita en la mayoría de los casos que a consecuencia de dicha maniobra evasiva el motorista caiga de su moto, y al caer lógicamente se lesione. Será necesario acreditar en estos casos de manera clara como ha ocurrido el siniestro, para poder reclamar la indemnización que nos pudiera corresponder.

Nuestras obligaciones tras un accidente de moto van a depender de si somos testigos de un siniestro o somos las víctimas del mismo. Lógicamente si somos testigos, deberemos llamar lo antes posible a los servicios de emergencias y a la Policía o Guardia Civil para que levanten Atestado y auxiliar y atender a las víctimas en la medida de nuestras posibilidades. Debemos permanecer en el lugar del siniestro sobe todo si hemos presenciado el mismo, ya que nuestra aportación como testigo puede resultar fundamental a la hora de reconstruir el accidente.

Si nos caemos de la moto sin querer o por un despiste o falta de diligencia, debemos intentar no entorpecer el tráfico en el lugar de la caída, y por nuestra propia integridad física, salir de la calzada lo antes posible, y si necesitamos asistencia médica, llamar a los servicios de emergencia.

Si somos las víctimas del accidente, deberemos permanecer en el lugar del siniestro hasta ser atendidos por los servicios médicos y si estamos en condiciones, llamar a los agentes de la autoridad para que acudan a levantar Atestado, y de esa manera asegurarnos de que el contrario no va a ponernos problemas en cuanto a la responsabilidad en el accidente. Si nos evacuan al Hospital a consecuencia de las lesiones sufridas, deberemos acudir a la Policía a dar nuestra versión del accidente lo antes posible y acreditar posteriormente todo nuestro periodo de curación y secuelas que nos hayan podido quedar para reclamar la indemnización que nos pueda corresponder.

Igualmente reclamaremos los daños materiales de la motocicleta, el casco, la indumentaria, o cualquier otro elemento que lleváramos en el momento del accidente, para lo que es conveniente que lo hagamos constar en la denuncia o declaración a la Policía que hagamos.

¿QUÉ PASARÍA SI NO LAS CUMPLIÉSEMOS?

Como regla general, existe bastante conciencia cívica entre los usuarios de las motos, tanto como colectivo como a la hora de prestar ayuda en un accidente de tráfico.

Particularmente esta letrada que suscribe fue testigo, hace escasos meses, a la altura del kilómetro 150 de la A-6 dirección Coruña, de un grave accidente cuando un vehículo que acababa de incorporarse a la autovía con exceso de velocidad y haciendo maniobras extrañas, perdió el control de su coche, colisionando con otros dos vehículos y dando varias vueltas de campana para terminar volcado en la calzada.

En este caso real, los primeros que auxiliaron al conductor del vehículo culpable, que echaba humo y dentro del cual seguía el conductor, fueron varios motoristas, que de inmediato evacuaron al herido y con un extintor controlaron el inminente incendio del coche siniestrado.

Cualquier tipo de conducta negligente como conductor de una motocicleta, sea como implicado en un accidente, o por conducir de modo temerario o poniendo en peligro a los demás usuarios de la vía, puede ser sancionada, por lo que debemos extremar la precaución tanto como elementos activos como pasivos.

CAÍDAS DE MOTO

Entre los accidentes de moto más comunes, nos encontramos con la pérdida de control de la misma en una curva, que suele deberse o bien a la inexperiencia o al exceso de velocidad. A veces el asfalto en mal estado o lo cerrada que es la curva pueden condicionar el sufrir una caída, que puede ser mucho más grave si colisionamos con los famosos guardarraíles, por lo que la experiencia y la pericia son claves para evitar este tipo de caídas.

Otro de los siniestros más comunes es la colisión en un cruce, siendo lo más habitual que se trate de colisiones laterales. La moto suele ir a cierta velocidad y los conductores de los turismos en ocasiones no se percatan de la presencia de los motoristas, que siempre se llevan la peor parte en el accidente.

En otras ocasiones el mero hecho de abrir la puerta del coche para salir del mismo, puede provocar una fuerte colisión con una motocicleta si no nos percatamos de su presencia y adoptamos las medidas necesarias de precaución.

Las colisiones traseras también son habituales, el motorista va detrás del vehículo que frena bruscamente, colisionando con él. A veces una maniobra evasiva para evitar la colisión puede provocar también la caída de la moto.