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Como se ha  comentado anteriormente, los cambios se resumen en, por un lado, abaratar las lesiones básicas y frecuentes y, por otro lado, aumentar las indemnizaciones de los siniestros mortales. Afortunadamente, estos últimos accidentes mortales son relativamente infrecuentes y cada vez menores.

Según esta idea, resulta evidente la manera en la que este nuevo Baremo favorece a las compañías aseguradoras y, por lo tanto, perjudica a la mayoría de las víctimas de accidente de tráfico. Por ejemplo, como se ha dicho antes, en enero ha habido 90 víctimas mortales por accidentes de tráfico. Pese a la importancia de atender de forma especial a este colectivo, el nuevo Baremo ha perjudicado a los miles y miles de accidentados con lesiones medias o leves que se han dado en el mismo mes de enero.

¿Qué se consigue con esto? Por un lado, la cantidad general de las indemnizaciones que paga cada compañía aseguradora es menor porque el grueso de los accidentes está en los accidentes leves con lesiones comunes como las cervicalgias. Pero además, se trata de una maniobra muy eficaz desde el punto de vista del marketing. Los accidentes mortales aparecer continuamente en los medios de comunicación, por lo que aumentar la indemnización en estos casos mejora la imagen de la compañía aseguradora. En cambio, los accidentes leves no tienen ninguna repercusión y una indemnización baja no tiene ninguna relevancia mediática.

En enero del año 2016 se produjeron cerca de 90 fallecimientos por accidentes de tráfico. Estos accidentes, además de los miles de casos en los que no ha habido víctimas mortales, se han tramitado bajo el nuevo Baremo de Tráfico. El nuevo Baremo Legal entró en vigor el 1 de enero de 2016 y ha supuesto importantes cambios en el régimen de indemnización de los accidentes de tráfico.