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En una indemnización por accidente se utiliza el Baremo Legal de Tráfico para valorar las lesiones físicas, las lesiones psicológicas, los daños materiales y patrimoniales.

Cuando sufrimos un accidente de tráfico de la clase que sea y no somos culpables exclusivos del mismo, tenemos derecho a reclamar una compensación económica por los daños y perjuicios que hayamos tenido en el siniestro.

Estos daños y perjuicios pueden ser de diversa índole, siendo necesario un sistema para su valoración .

El Baremo Legal de Tráfico, es el nombre coloquial por el que conocemos al Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las Personas en Accidentes de Circulación.

La normativa anterior a 2016 fue modificada ese año por la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de Reforma del Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación.

Este marco normativo utilizado para valorar los daños que sufren las víctimas de accidentes de tráfico ha supuesto un importante cambio a mejor para los perjudicados en siniestros graves (grandes lesionados) y para los fallecidos.

Sin embargo, ha supuesto un retroceso y perjudica a las víctimas leves, sobre todo en casos de lesionados con traumatismos menores, como las lesiones cervicales o lumbares, donde la reclamación se complica.

Interpretar el Baremo Legal de Tráfico no es fácil. El nuevo sistema, con más de 500 páginas de novedades que entraron en vigor en enero de 2016, requieren de conocimientos específicos para su interpretación y valoración.

Por ello, la víctima de un siniestro debe buscar siempre el asesoramiento experto de LegalCar que sea especialista en esta materia, y que, por tanto, pueda defender con experiencia y garantía el derecho a una indemnización por los daños sufridos.

Es muy importante saber que el nuevo Baremo legal de Tráfico 2016 no cambia cada año que pasa, sino que se va actualizando. Es decir, no existe un Baremo Legal de Tráfico en 2017 y otro en 2018.

Lo que se produce cada año es una actualización de las cantidades contenidas en el mismo en concepto de indemnización, en virtud de lo dispuesto en su artículo 49, que indica que cada 1 de enero se actualizan automáticamente en el porcentaje del índice de revalorización de las pensiones previsto en la Ley de Presupuestos Generales del Estado”.

Así, por ejemplo, si tenemos un accidente de tráfico en el año 2017 pero nuestras lesiones se estabilizan en el año 2018, será de aplicación el Baremo 2016, pero con las actualizaciones correspondientes al 2018 según el incremento de las pensiones previsto para ese año.

LESIONES FÍSICAS

Cuando hablamos de lesiones físicas nos referimos a los daños personales, es decir, a cualquier menoscabo de la integridad física de la víctima a consecuencia del accidente sufrido.

Las indemnizaciones por este concepto son siempre discutidas por las compañías de seguros, porque en casi todos los casos las ofertas que realizan conforme al Baremo Legal de Tráfico están por debajo de lo que realmente correspondería percibir al perjudicado.

Se indemniza como lesión física no solo el tiempo que haya tardado la víctima en recuperarse de los daños sufridos, sino también las secuelas que le hayan podido quedar tras el alta médica, las posibles incapacidades derivadas de esas secuelas, y cualquier otro perjuicio acreditado directamente relacionado con el siniestro.

El Baremo Legal de Tráfico recoge las lesiones temporales en las Tablas 3.A y 3.B, que se denominan perjuicio personal básico y perjuicio personal particular, aplicándose en función de los días que la víctima haya estado recuperándose.

Para ello establece cuatro tipos de perjuicio (leve, moderado, grave y muy grave) que se equiparan a la incapacidad permanente parcial, total, absoluta y gran invalidez.

SECUELAS PSICOLÓGICAS

Muchas víctimas de accidentes de circulación sufren un verdadero trauma a causa de la situación que han vivido.

Pensemos, por ejemplo, en siniestros donde fallece uno o varios miembros de una familia, y sobreviven otros de ellos, que van a requerir en casi todos los casos ayuda psicológica para superar el trauma.

Otro caso muy común de secuelas psicológicas se produce con víctimas que sufren lesiones graves o muy graves, como puede ser la amputación de un miembro, o lesiones medulares, cuya vida cambia por completo tras el siniestro.

También se producen con asiduidad secuelas psicológicas en víctimas que tardan mucho en recuperarse de las lesiones, están incapacitados largos periodos de tiempo y van viendo como no pueden recuperar la vida que llevaban hasta entonces a causa de las limitaciones funcionales padecidas.

Todos estos supuestos requieren la intervención de psicólogos y psiquiatras que tratan a las víctimas de accidentes. Este tipo de daños psicológicos se indemnizan como secuelas funcionales dentro del Baremo Legal de Tráfico.

Para ello siempre es fundamental que estén bien acreditadas en los correspondientes informes médicos de evolución, sin los cuales será difícil que una aseguradora pague por este tipo de secuelas.

DAÑOS MATERIALES

Los daños materiales sufridos por la víctima de un accidente de tráfico también deben indemnizarse y el Baremo Legal de Tráfico recoge en sus artículos menciones específicas a la compensación económica por este concepto.

No solo se indemnizan los daños materiales entendidos como los sufridos en el vehículo, moto, bicicleta, etcétera, sino también en todos aquellos objetos que se hayan dañado y requieran reparación o sustitución. Así, por ejemplo, los daños en el casco del motorista o ciclista, o los daños en equipajes, gafas, móviles, etcétera.