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Reparar un coche accidentado en caso de siniestro puede llegar a ser un problema para muchos conductores. Especialmente si no conocen qué pueden hacer y cómo reclamar a la aseguradora.

Tienes un accidente de circulación. Tengas o no lesiones siempre te vas a encontrar con unos daños materiales que pueden ser más o menos graves dependiendo de la dinámica e intensidad del siniestro.

En ocasiones, muchos conductores se encuentran con la desagradable sorpresa de que su compañía no quiere asumir la reparación del vehículo.
Teniendo en cuenta que las aseguradoras en ningún caso van a facilitar las cosas, es muy importante que cuanto antes busques asesoramiento legal con un abogado especialista que sea ajeno a las aseguradoras y pueda ayudarte en la reclamación de tus daños.

El seguro no quiere arreglar el coche

Tras un siniestro, toca dar el parte correspondiente a tu aseguradora indicando las circunstancias del mismo y los daños que has tenido.

Lo primero que piensa cualquiera cuando no ha sido el responsable es que no va a tener problema para reparar el coche.

Pero, puedes encontrarte con la negativa del seguro para arreglarlo. Imagina que, por ejemplo, tu vehículo está perfecto porque lo tienes bien cuidado pero es un coche con cierta antigüedad.

Pueden ocurrir dos cosas: que seas el culpable del accidente o que seas la víctima.

  1. Si eres el culpable, puedes encontrarte con que tu compañía no asuma el pago de la reparación. lLo que ocurrirá si tienes el seguro a terceros.
  2. Y si no lo eres, dependiendo de la dinámica del accidente, la antigüedad de tu vehículo y otros factores, puede ocurrir que tu aseguradora se niegue a repararlo y directamente te lo declare siniestro.

Es obvio que los siniestros no compensan nunca, y mucho menos si tenemos en cuenta el precio que te van a pagar por un vehículo que tiene ya unos cuantos años, por muy bien conservado que esté.

Los Convenios entre compañías

Las compañías de seguros tienen entre ellas una serie de convenios que regulan la tramitación de reclamaciones de daños materiales en caso de accidentes.

En los años 90 firmaron el llamado Convenio CIDE, que para ser efectivo requería que las partes firmaran un parte amistoso y que en el mismo constara claramente quién era el responsable del siniestro.

En caso de que no se den las condiciones anteriores se utiliza el Convenio ASCIDE, que sustituye al CIDE, en virtud del cual las aseguradoras de los implicados en el accidente tendrán que analizar y valorar el caso concreto.

¿Cómo reclamar a la aseguradora?

A partir del momento es que cursas el parte de siniestro con tu compañía (tienes 7 días para hacerlo desde su ocurrencia), pueden ocurrir varias cosas:

Si eres el culpable del accidente:

Cuando tengas el seguro a terceros no te van a reparar los daños. Si lo tienes a todo riesgo has contratado la cobertura por daños propios, lo que significa que tu compañía se ocupará de la reparación. También ocurrirá si has contratado el seguro del conductor.

Si eres el culpable del siniestro, tu aseguradora tendrá que responder de los daños que hayas causado a terceros.

Si no eres el culpable del accidente:

Tu aseguradora hace la reclamación a la contraria y, no existiendo dudas en cuanto a la responsabilidad, será aceptada la culpa y en ese caso te repararán el vehículo. Aunque, si el importe del arreglo supera su valor venal te lo van a declarar siniestro.

En esos casos y si te compensa quedarte con los restos y repararlo por tu cuenta, se deducen los mismo del importe de la cantidad que te paguen y podrás arreglarlo en un taller de confianza o con piezas de segunda mano.

Si hay dudas sobre quien ha tenido la culpa:

En aquellos casos en los que sea complicado constatar quién ha sido el responsable, las compañías tendrán que acudir a Convenios suscritos. Estos contienen unas tablas que regulan la culpabilidad atendiendo a normas de circulación. Si no es posible que lleguen a un acuerdo, van a dar de baja el Convenio y es el perjudicado quien decide si quiere seguir reclamando por su cuenta.

¿Qué opciones tenemos?

Los problemas siempre van a surgir cuando hay discrepancias en cuanto a la responsabilidad en el siniestro.

Y para evitarlo, es muy importante firmar siempre un parte amistoso con el contrario. Hay que vigilar que esté bien rellenado y firmado por ambos. Si se niega, llama de inmediato a la Policía para que levante un Atestado.

Si el Convenio aplicado por las compañías te da como culpable, aunque tú no estés de acuerdo, en base al mismo la aseguradora del contrario se hará cargo de sus daños y la tuya pagará de acuerdo con lo estipulado en el Convenio.

¿Qué ocurrirá contigo? Si quieres reclamar tus daños, tendrás que meterte en un procedimiento judicial, del que seguramente tu aseguradora se va a desentender y te va recomendar que no reclames.

En ese caso, dispones siempre de la cobertura por defensa jurídica que te permitirá elegir un letrado de tu confianza que te asesore y reclame los daños materiales y cubrirá sus honorarios hasta el límite que tengas contratado.