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Si vas a prestar tu coche, es importante que conozcas las consecuencias de hacerlo y qué puede ocurrir en caso de accidente de tráfico con el vehículo que has prestado.

Sin duda, todos hemos prestado nuestro coche alguna vez. Familiares, amigos, incluso algún conocido, se han puesto al volante de nuestro vehículo en algún momento.

En ocasiones, con nosotros de ocupantes, por ejemplo, en un viaje largo turnándonos conduciendo.

Otras veces, simplemente prestamos nuestro vehículo por algún motivo concreto a otra persona, por ejemplo, porque tiene el suyo averiado y lo necesita para trabajar o para hacer algún recado.

Y algo muy habitual que sucede en familias con hijos en edad de conducir, es prestarles el coche cuando salen con los amigos o, por ejemplo, para ir a la facultad.

Pero, ¿nos hemos parado a pensar las consecuencias de prestar el coche? Y más aún, ¿hemos caído en la cuenta de lo que puede ocurrir si la persona a la que hemos prestado nuestro vehículo tiene un accidente de tráfico?

En la mayoría de las ocasiones no pensamos en las coberturas de nuestro seguro del coche prestado, ni nos imaginamos que puede ocurrir “algo” con él a quien se lo dejamos.

Y, sin embargo, lo primero que debemos tener en cuenta es que el riesgo de sufrir un accidente para cualquiera que conduce siempre está ahí, y, por tanto, debemos conocer muy bien qué puede ocurrir si el accidente se produce con un coche prestado.

Para ello, es fundamental conocer a fondo las coberturas de que disponemos en la póliza del seguro del vehículo que vamos a prestar.

Coberturas básicas

Aunque las pólizas varían de unas a otras dependiendo de la compañía, en términos generales podemos hablar de las siguientes coberturas, que van a influir en caso de siniestro con un coche prestado:

  • Seguro a terceros: es el más básico y el más contratado, y cubre la responsabilidad civil obligatoria del conductor por ley y la responsabilidad civil voluntaria en caso de contratarse.

Este seguro cubre daños materiales y personales causados a terceros y a los ocupantes del propio coche. No cubre al conductor culpable ni los daños materiales en ese caso, y puede ampliarse con coberturas adicionales (robo, rotura de lunas, etcétera)

  • Seguro a todo riesgo: es el más completo y cubre prácticamente todo, incluso ralladuras o pequeños golpes, cubre también los daños propios incluso en caso de ser culpable (siempre que no sea por un motivo excluido en las condiciones, como las alcoholemias).

Suele incluir, según la compañía, un seguro del conductor, robo o incendio, defensa de multas y otros.

Existen variantes de estas coberturas, como es el seguro a todo riesgo con franquicia, que implica pagar una franquicia cuyo importe varía según la compañía en caso de accidente, o el seguro a terceros ampliado, que incluye coberturas adicionales como robo, rotura de lunas y a veces asistencia al conductor.

Teniendo en cuenta todas estas coberturas, en el caso de un coche prestado debemos leer bien la letra pequeña de la póliza para saber qué vamos a tener cubierto si la persona a la que prestamos nuestro vehículo tiene un accidente.

Coche prestado, ¿qué puede ocurrir en caso de accidente?

Pueden darse varios casos si prestamos el vehículo a otra persona, sea amigo, familiar o hijo:

  • Si la persona a la que prestamos el coche tiene un accidente y no es culpable, no habrá problema, porque es la compañía del vehículo responsable quien se hará cargo de los daños tanto materiales como personales sufridos. Si el mismo es declarado siniestro tendrán que abonarte su importe. Y si hay ocupantes también podrán reclamar sin problema alguno.
  • En el caso de coche prestado a una persona que tiene un accidente y es culpable, en principio tampoco habrá problema porque se asegura el vehículo, no las personas.

El seguro de tu vehículo responderá de los daños causados a terceros, tanto conductor contrario como ocupantes de ambos vehículos, pero no al conductor culpable, que no podrá reclamar.

  • La cosa cambia cuando prestamos el vehículo a nuestros hijos y son menores de 25 años, porque sobre todo si son noveles las aseguradoras los consideran un grupo de alto riesgo.

Las compañías no ponen problemas si el hijo está declarado en póliza como conductor, sea habitual u ocasional. Pero si no lo está, puede haber problemas en caso de accidente. Hasta hace escasos años la aseguradora exigía al tomador del seguro pagar los daños derivados del accidente, práctica que ya no se da, a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo emitida en 2014.

  • Prestamos nuestro coche a una persona que no tiene carnet de conducir y tiene un accidente. Este es el supuesto más complicado donde no importa quien haya tenido la culpa, porque estamos hablando de un Delito tipificado en el artículo 384 del Código Penal.

¿Y si presto el coche de alquiler donde figuro yo solo como conductor?

Cuidado en estos casos, porque un vehículo alquilado dispone de un seguro de responsabilidad civil que puede ampliarse según los casos, pero en caso de accidente debe conducir quien figura en el contrato de alquiler como conductor.

Cada conductor adicional en un contrato de alquiler supone el pago de una cantidad mayor porque lógicamente aumenta el riesgo para la aseguradora cuantos más conductores hay, por tanto, en estos casos no se debe prestar el coche.

En definitiva, prestar nuestro vehículo es una decisión muy personal de cada uno, pero es importante conocer bien las coberturas de nuestro seguro antes de decidirnos a dejar a otra persona conducirlo.