¿Se puede complicar un juicio rápido por alcoholemia?

¿Se puede complicar un juicio rápido por alcoholemia?

En un juicio rápido por alcoholemia, te interesa saber cuándo es delito, qué hacer si te denuncian, cómo funciona un juicio rápido por alcoholemia y por qué deberías de llamar a un abogado.

Conducir bajo los efectos del alcohol tiene consecuencias no solo de índole administrativo, sino también de carácter penal cuando se supera la tasa de alcohol permitida.

Hay varias maneras de tramitarse un juicio por alcoholemia, pero en la mayoría de los casos, este tipo de delitos se tramitan por la vía del juicio rápido, que es un tipo de procedimiento que se caracteriza por su celeridad, y que suele celebrarse en los cinco días siguientes a la comisión del hecho.

¿CUANDO ES DELITO?

Los trámites y consecuencias son diferentes cuando damos positivo en alcoholemia según sea o no delito nuestra infracción.

Así, cuando damos positivo en un control de alcoholemia, pero no alcanzamos los límites establecidos, se nos va a imponer una sanción o multa de carácter administrativo y se nos van a retirar puntos del carnet de conducir, pero no habrá infracción penal.

En cambio, cuando damos positivo en alcohol y duplicamos la tasa permitida o se muestra sintomatología, estaremos cometiendo un Delito contra la Seguridad del Tráfico, contemplado en el capítulo IV del Código Penal, incluido dentro del Título II (Delitos y sus penas) y recogido en el artículo 379.2 del Código Penal.

Este delito lleva aparejada las penas de cárcel entre 3 a 6 meses, 6 a 12 meses de multa, 31 a 90 días de trabajo para la comunidad y 1 a 4 años de retirada del permiso de circulación.

Para el caso de que den positivo los conductores noveles o los profesionales la tasa oscila entre 0,5 g/l y 0,15 mg/l. Y en los casos de conductor reincidente la multa se duplica.

El delito cometido por el conductor que circula bajo los efectos del alcohol puede complicarse, y mucho, cuando, además, provoca un accidente de tráfico con daños materiales y víctimas.

En este caso la responsabilidad penal se agrava. Pero es que, además, el conductor, aparte de la condena penal que le corresponda, tendrá que pagar con cargo a su patrimonio, las indemnizaciones por lesiones y daños que puedan corresponder a las víctimas del accidente que ha provocado conduciendo bajo los efectos del alcohol.

En estos casos las aseguradoras se eximen de todo al incluirse en prácticamente todas las pólizas de seguro unas cláusulas de exención de responsabilidad que implican que es el infractor quien tiene que correr con todos los gastos de los daños que haya provocado, y aunque inicialmente pueden indemnizar a las víctimas, posteriormente van a ejercer el derecho de repetición contra el culpable.

¿QUÉ HACER SI TE DENUNCIAN?

En el momento del control y una vez constatado el positivo de alcoholemia mediante la prueba correspondiente, los agentes de la autoridad, si no procede la detención, van a entregar al infractor el boletín de denuncia junto con una citación que incluye el lugar, día y hora para comparecer al juicio rápido.

En otras ocasiones y según el estado del conductor que ha dado positivo, los agentes de la autoridad pueden detenerle en el acto, y si ha cometido hechos más graves como provocar un accidente de tráfico con víctimas y daños, pueden llevarle a comisaría para tomarle declaración.

La denuncia procede igualmente si el infractor se niega a realizar la prueba de alcoholemia.

¿CÓMO FUNCIONA UN JUICIO RÁPIDO POR ALCOHOLEMIA?

El Juicio Rápido se perfila es un procedimiento que se utiliza para enjuiciar aquellos delitos que lleven aparejadas penas que no superen los 5 años de cárcel.

Es muy habitual que los delitos por conducir bajo los efectos del alcohol se tramiten por los cauces del Juicio rápido, que se encuentra regulado en los artículos 795 y siguientes del Código Penal.

Los agentes de la autoridad remiten el Atestado al Juzgado correspondiente, donde consta la tasa de alcohol dada por el infractor y las circunstancias que rodean el delito cometido.

En el Juicio rápido interviene el fiscal, quien pedirá para el infractor la pena que considere oportuna, atendiendo a si es o no reincidente, la tasa de alcohol arrojada, lo indicado en el Atestado policial, etcétera.

En la mayoría de los casos, cuando es la primera vez que se comete este delito y se reconocen los hechos, es posible llegar a un acuerdo con el fiscal, que consiste en beneficiarse de la reducción de un tercio de la pena a imponerse al infractor.

En caso de llegarse a un acuerdo, el juicio se celebra igualmente dictándose una sentencia de conformidad que no es susceptible de apelación.

Puede darse el caso de que el imputado no quiera reconocer los hechos o niega la culpa, incluso poniendo en duda la veracidad o efectividad de la prueba de alcoholemia que se le practicó en su momento.

En estos supuestos no se celebra el juicio rápido, sino que las actuaciones se remiten directamente a un Juzgado Penal, y la consecuencia es que en esos casos el infractor no podrá podrá beneficiarse de la reducción de la pena.

Por último, no hay que olvidar que la alcoholemia es un delito, por lo tanto, conlleva antecedentes penales para el condenado.