Secuelas psicológicas en la víctima, ¿Cuáles son?

Secuelas psicológicas en la víctima, ¿Cuáles son?

¿Sabes por qué es habitual sufrir secuelas psicológicas en la víctima de un accidente de tráfico? Conoce los tipos de secuelas y cómo se indemnizan según el Baremo de Tráfico en una reclamación por daños personales.

Que un accidente es un hecho traumático para quien lo sufre, lo sabemos todos. Si has sido víctima de un siniestro en alguna ocasión, seguro que recuerdas con angustia los momentos posteriores al mismo. Son experiencias muy desagradables que casi siempre resultan difíciles de olvidar.

Como cada persona es un mundo, es obvio que no a todos les afecta por igual. En LEGALCAR hemos tenido lesionados de larga duración que se desesperaban al ver lo poco que avanzaban en su recuperación en el tiempo, o perjudicados que salen a la calle con miedo a volver a sufrir un accidente después de la experiencia vivida.

Las secuelas psicológicas en la víctima de un accidente de circulación son mucho más habituales de lo que pensamos, y como tales, siempre que se acrediten adecuadamente, deben valorarse y por supuesto indemnizarse por la compañía de seguros responsable.

No obstante, no siempre es fácil demostrarlas y las aseguradoras no suelen darle mucha credibilidad, motivo por el cual es importante que el lesionado cuente con asesoramiento jurídico que le ayude a reclamar estos daños junto con el resto de lesiones sufridas.

El efecto psicológico de sufrir un accidente de tráfico

Las estadísticas indican que una de cada tres víctimas de accidentes de tráfico sufre algún tipo de secuela psicológica derivada de la situación traumática que han vivido. Se trata de daños que objetivamente son difíciles de valorar, porque no son visibles aparentemente, como lo puede ser una secuela física.

En muchos casos, este tipo de daños vienen asociados a los siniestros más graves, que resultan especialmente difíciles de asumir por los efectos que conlleva, no solo a nivel de lesiones, sino también como experiencia dramática y violenta.

Este efecto psicológico se produce en todo tipo de siniestros, independientemente de si el lesionado es conductor, peatón u ocupante. Por ejemplo, es habitual que el peatón atropellado tenga miedo cada vez que vuelva a cruzar un paso de peatones a que le ocurra de nuevo algo parecido. También se ha dado el caso de motoristas que tras un accidente grave no han vuelto a coger una moto. Y lo mismo con ocupantes de un autobús que ha tenido un accidente grave en una vía interurbana, que puede llegar a negarse a volver a utilizar este medio de transporte.
Y por supuesto, el miedo a conducir o a volverse a montar en un coche es algo habitual en muchas perjudicados por accidentes de circulación. Se trata de situaciones que en LEGALCAR hemos vivido junto a muchos de nuestros clientes.

La experiencia nos ha demostrado que, al tratarse de lesiones subjetivas, lo que no ocurre cuando la lesión es física, las compañías de seguros no solo tienden a no reconocerla

Tipos de secuelas psicológicas en la víctima

Hay varios tipos de daños psicológicos en las víctimas de accidentes de tráfico, destacando entre todas ellas el síndrome de estrés postraumático, la más común y habitual.

También provoca situaciones de estrés, problemas para conciliar el sueño, y pérdida de confianza, y los síntomas pueden tardar en aparecer un tiempo prudencial después del siniestro, lo que dificulta más aún establecer el nexo causal con el accidente.

Esta secuela requiere de tratamiento médico por especialistas en psicología y/o psiquiatría, que puede alargarse más o menos en el tiempo dependiendo de su gravedad y evolución y que muchas veces tiene que pagar de su bolsillo el propio perjudicado (y posteriormente reclamar su pago a la compañía).

Otro tipo de daños psicológicos relacionados con los accidentes de tráfico son los trastornos depresivos, que conllevan estados de ánimo deprimidos, falta de interés en cualquier actividad de la vida diaria, fatiga y pérdida de energía, insomnio, pérdida del apetito y pensamientos negativos, incluyendo sentimientos de culpa.

Todos estos efectos provocan en la víctima un malestar generalizado que puede durar meses y que requiere tratamiento médico especializado y control periódico de su evolución.

Y en el caso de lesionados de larga duración o con daños personales graves, las secuelas psicológicas (trastornos permanentes del humor) aparecen cuando el proceso de recuperación se alarga en el tiempo, los resultados positivos no son los esperados, y las limitaciones o incapacidades en su día a día provocan angustia y miedo a no mejorar el estado físico.

En ocasiones también, víctimas de accidentes con patologías psicológicas previas al accidente, ven agravados los síntomas después de sufrir el mismo, lo que también debe considerarse secuela.

¿Qué dice el Baremo de Tráfico al respecto?

El nuevo Baremo de Tráfico 2016 modifica en parte la clasificación y valoración de las secuelas psicológicas de las víctimas de accidentes de circulación.

La primera modificación afecta al daño psicológico más habitual, que como hemos visto es el síndrome de estrés postraumático, denominado así en el anterior sistema de valoración dentro de los llamados “trastornos neuróticos”.

En el nuevo Baremo desaparece esta denominación que se sustituye por el término general “Trastornos cognitivos y daños neuropsicológicos” que incluye el “síndrome frontal/trastorno orgánico de la personalidad/alteración de funciones cerebrales superiores integradas”, términos todos ellos asociados a síntomas que deben estar relacionados con unos daños físicos (las lesiones).

Dentro de esta secuela se establecen tres categorías en función de la gravedad de la misma:

  • Leve, con una valoración entre 1 y 2 puntos
  • Moderado, valorada entre 3 y 5 puntos
  • Grave, con una valoración entre 6 y 15 puntos

El nuevo Baremo establece, por otro lado, otra serie de secuelas psicológicas de manera genérica y distintas al estrés postraumático, denominada “otros trastornos neuróticos”, donde se incluyen otro tipo de daños como los trastornos de ansiedad derivados de un accidente de circulación, los de angustia, los de adaptación o las fobias específicas, con una valoración que oscila entre 1 y 5 puntos.

Y, por último, se recogen en el Baremo:

  • Los “trastornos permanentes del humor”
  • Las agravaciones de patologías previas del lesionado, es decir, de trastornos que la víctima sufría ya antes del siniestro, divididas en agravación y desestabilización de demencia no traumática, incluida la demencia senil, que se valora entre 1 y 25 puntos, y la agravación o estabilización de otros trastornos mentales, valorada entre 1 y 10 puntos.

Como ya hemos dicho, las secuelas psicológicas en la víctima de un siniestro existen y son más habituales de lo que pensamos, pero al ser subjetivas, en ocasiones resultan difíciles de demostrar, y las compañías de seguros no suelen reconocerlas y mucho menos pagarlas adecuadamente, incluyendo los tratamientos que requiere el lesionado.

Es por eso que resulta fundamental para reclamarlas, contar con asesoramiento legal para que el perjudicado sepa qué necesita no solo para tratarse y restablecerse en este ámbito, sino también para que se le reconozca y se le pague la secuela psicológica.

En LEGALCAR conocemos y tramitamos este tipo de casos todos los días y hemos reclamado estos daños judicialmente en muchas ocasiones, consiguiendo que sean reconocidos y pagados por las aseguradoras.

Si eres víctima de un siniestro y te encuentras en esta situación, contacta con LEGALCAR y podrás informarte gratuitamente para saber qué daños puedes reclamar y cómo hacerlo con garantías.