Semana europea por la movilidad sostenible

Semana europea por la movilidad sostenible

Sostenibilidad… medioambiente… efecto invernadero… recursos naturales… Estamos constantemente escuchando estos conceptos en la prensa y en internet. A todos se nos llena la boca con expresiones que evocan a la naturaleza, a la protección del planeta y a la oposición a todo lo que tenga que ver con polución y contaminación. A todos nos gusta escuchar que tenemos que cuidar el planeta y por eso surgen los movimientos como el movimiento de la Semana Europea por la Movilidad Sostenible.

Se trata de una convocatoria de ámbito internacional creada en el año 2000 y fomentada por la Comisión Europea. Durante esta semana, en toda Europa se rinde homenaje a este estilo de vida sostenible que trata de evitar al máximo el uso individual de transportes que contaminen. Por lo tanto, también se trata de una Semana en la que se reivindica un mayor Gasto Público en favorecer el transporte sostenible. Las reivindicaciones más comunes se realizan en torno a la creación de carriles bici; mejoras en los transportes públicos y aumentar las calles peatonales. Además, el día 22 de septiembre se celebra internacionalmente el Día sin Coches.

Pero las preguntas que hay que hacerse son las siguientes: ¿Qué pasará cuando se acabe esta semana? ¿Seguiremos preocupados con la sostenibilidad en el transporte? ¿De qué sirve un “día sin coches” si el resto del año lo utilizamos para cualquier cosa? ¿Somos de verdad conscientes del problema del transporte no sostenible en las ciudades? ¿O es puro marketing…?

¿QUÉ HAN HECHO EN OTRAS CIUDADES EUROPEAS?

Para poder analizar esta cuestión tenemos que viajar por las capitales europeas en las que se han implantado medidas de limitación del tráfico. Estas medidas se han llevado a cabo sobre todo en el centro de las ciudades importantes donde la aglomeración de vehículos y peatones es mayor. En estas tres ciudades han intentado encontrar el equilibrio entre las calles peatonales, las calzadas, el tamaño de las aceras, carriles bici, velocidad máxima, etc. Todas estas medidas tienen un gran impacto en la calidad de vida de los ciudadanos, en los comercios que haya por esas zonas, en el turismo y en otras muchas cuestiones importantes.

Las siguientes limitaciones siguen un orden ascendente. Comenzamos con París donde se limita el tráfico rodado si se supera un limita de polución. Continuamos por Londres donde ser limita de forma permanente. Finalmente llegamos a Estocolmo, donde fruto de un Referéndum se optó por convertir la mayoría de calles del centro en peatonales.

PARÍS

Una interesante restricción al tráfico la encontramos en Paris. En esta pobladísima capital se estableció una norma que se activaría cuando los niveles de polución superasen un límite. En el caso de activarse, los coches impares tendrían permiso para circular por el centro de la ciudad en los días impares y los días pares sólo podrían circular los coches pares. Esta limitación encontraba sus excepciones en los coches eléctricos o híbridos, vehículos con más de 3 ocupantes, vehículos de reparto y transporte público.

¿Qué efecto ha tenido cuando se ha implantado? Para responder a esta pregunta nos remontamos al 23 de marzo de 2015, en el que se activó la restricción al haberse superado los límites de polución en la ciudad. Durante ese día el volumen de tráfico disminuyó un 40%. Por lo tanto, hubo un gran cambio en el número de retenciones que se produjeron; concretamente se redujeron en 200 km. 750 agentes vigilaban el cumplimiento de la medida y las multas no superaban los 75€, además de la retención del vehículo.

En Madrid se ha propuesto implantar la misma medida más de una vez, pero finalmente se ha descartado. Sigamos con las otras dos capitales.

LONDRES

Seguimos con Londres, donde nos encontramos con el famoso Impuesto de congestión en la zona centro de Londres. Esta zona se le ha llamado siempre la Zona Cero y ya estaba limitada por el Metro de la ciudad. La zona está completamente marcada con señales de tráfico y otras indicaciones. Esta medida se ha implantado de forma permanente, sin distinguir si la ciudad se encuentra por encima o por debajo de los niveles máximos de polución. Por lo tanto, los efectos son completamente visibles en el centro de la ciudad en el que casi todos los vehículos que circulan son taxis.

También encontramos excepciones a esta limitación. La primera es en cuanto al horario, todos los coches pueden circular antes de las 7:00 de la mañana y después de las 18:00. Esta última limitación horaria puede parecer muy débil, pero hay que tener en cuenta que la jornada laboral en el Reno Unido raramente supera las 6 de la tarde. Además, motocicletas, coches eléctricos y coches especiales para discapacitados están extentos del impuesto.

¿Qué te parece esta medida? ¿Crees que se puede aplicar a las grandes ciudades españolas? Por ahora es una medida que no se ha barajado tanto como la anterior de Paris, pero es importante observar los efectos de las medidas que se toman en otras capitales. Sigamos.

ESTOCOLMO

Por último viajamos a Estocolmo, donde la movilidad sostenible y todo aquello relacionado con el cuidado al medio ambiente se ha consolidado como una cultura y una seña de identidad. Esta cultura no solo es propia de Estocolmo, sino de todos los países escandinavos.

Cualquiera que haya viajado a Estocolmo sabe que uno de los factores más característicos es que puede pasear por todas las calles del centro con total comodidad. Si en las ciudades anteriores se buscaba reducir el número de vehículos que circulaba por el centro, en este caso lo prohibimos completamente con la creación de calles peatonales. Por supuesto, no todas las calles son peatonales, pero a partir de un referéndum una gran cantidad de calles emblemáticas del casco antiguo pasaron a ser peatonales.

Esta cultura del equilibrio entre la sostenibilidad y la circulación la vemos reflejada en el hecho de que Estocolmo fue galardonada con el primer Premio Capital Verde Europea en 2010. Dos años después, dicho premio se lo llevaría Vitoria – Gasteiz, donde también se han creado muchas calles peatonales en el casco antiguo.

¿Y en Madrid? ¿Lograremos ver la Gran Vía peatonal algún día?

CONCLUSIÓN

En las grandes capitales españolas como Madrid tampoco hemos visto grandes cambios. Si decíamos que los tres ejemplos anteriores seguían un orden ascendente en cuanto al nivel de restricción, Madrid estaría la primera y a una distancia muy grande de Paris. Lo único que hemos podido observar son una serie de medidas que se activaban cuando la contaminación superaba un límite. Estas restricciones se centraban en la velocidad de circulación en la M30. Sin embargo, pese a la buena intención de la medida, nunca se ha logrado ejecutar con eficiencia, sin crear grandísimos atascos y con cierto margen de tiempo para que los conductores puedan escoger medios alternativos.

No sabemos cuándo se empezarán a implementar medidas a favor de la movilidad sostenible. Hasta entonces nos limitaremos a observar (y en algunos casos envidiar) a las otras capitales de Europa.