Ser taxista en Madrid

Ser taxista en Madrid

Ser taxista en Madrid constituye una profesión que implica no solamente muchas horas de trabajo al volante, sino además un esfuerzo adicional por parte de estos profesionales lidiando día a día con el tráfico de una gran ciudad, los atascos o las aglomeraciones.

A ello se le añade el hecho de que se trata de un gremio profesional con un incremento de riesgo de sufrir un accidente de tráfico, debido a la cantidad de tiempo que los taxistas pasan circulando por la ciudad.

Al aumento del parque automovilístico de vehículos se añaden la mayor proliferación de motoristas y ciclistas, que con su presencia incrementan el tráfico rodado, además de los medios de transporte habituales en una gran ciudad como son los autobuses urbanos.

Todo ello multiplica en el caso del taxista madrileño los riesgos de verse involucrado en un accidente de tráfico. No podemos olvidar, que además el taxista no viaja solo, sino que cuando lleva pasajeros, los mismos también se ven afectados en caso de sufrir un accidente de circulación.

En caso de siniestro, es siempre recomendable que LegalCar asista legalmente al taxista para reclamar lo que corresponda, ya que, en su caso, además de las posibles lesiones que puede sufrir en el siniestro, se encuentra con el problema adicional de que el taxi es su medio de trabajo, por lo tanto, sufre un perjuicio importante si a consecuencia del accidente el taxi no puede salir a la calle mientras se repara, o cuando el propio taxista no pueda ejercer su profesión a causa de los daños sufridos.

¿Qué situaciones pueden darse en un accidente como taxista en Madrid? El taxista, por un lado, puede sufrir un accidente de tráfico en el que la culpa es de un tercero, en cuyo caso tanto él como los ocupantes del taxi podrán reclamar por los daños y perjuicios sufridos en el accidente a la compañía de seguros del causante del siniestro.

Pero también puede ocurrir que el accidente ocurra por culpa exclusiva del propio taxista, y en este supuesto los pasajeros u ocupantes del taxi podrán reclamar que les corresponda a la aseguradora del propio taxi, mientras que el taxista responsable no podrá percibir compensación alguna, al ser el único culpable del accidente.

¿Qué complicaciones se plantean en el caso de sufrir un accidente de tráfico como taxista con culpa de un tercero? Principalmente que, en estos casos, el taxista siempre va a tener un perjuicio patrimonial derivado de su propia actividad profesional, que implica:

  • Que si sufre lesiones o daños que le impiden trabajar, el taxi, que es su medio de trabajo, no podrá salir a la calle, con lo que sufrirá pérdidas económicas.
  • Que, si el taxi tiene daños materiales que implican que va a permanecer un tiempo en el taller, hasta que los mismos sean arreglados, ese tiempo que el taxi no esté en circulación también supone pérdidas económicas para el perjudicado.

Existe, pues, en el caso de los taxistas, un claro perjuicio patrimonial, que se valora como lucro cesante, ya que se trata de una pérdida de ganancias por parte de estos profesionales que es consecuencia directa del accidente de tráfico sufrido.

¿Cómo tienen que probarse los daños sufridos por el taxista a la hora de reclamar? el lucro cesante tiene que demostrarse de forma clara y en general, las aseguradoras se resisten y ponen pegas para pagarlo, por lo que en casos sobre todo de siniestros graves, con cantidades importantes a reclamar por lucro cesante, es muy posible que haya que terminar acudiendo a un procedimiento judicial contra la compañía de seguros.

Lo primero que debe hacerse es acreditar la culpa del contrario en el accidente, bien con un parte amistoso rellenado entre ambos conductores, o bien con un atestado o parte de accidente levantado por la Policía Municipal. En el caso de Madrid, teniendo en cuanta la multitud de factores que pueden intervenir en la producción del accidente de tráfico, es conveniente llamar a la Policía, sobre todo si además el taxista llevaba ocupantes o pasajeros que también han resultado lesionados.

Una vez se tenga clara la responsabilidad, y qué aseguradora tiene que responder de los daños, el proceso para la reclamación comprende primero todo el periodo durante el cual el taxista tiene que curarse, el taxi repararse, y debe obtenerse toda la documentación que vamos a necesitar para reclamar a la compañía.

En la reclamación de los daños personales o lesiones del taxista, es necesario acreditar el tiempo de curación, y valorarlo en función de los días que haya estado de baja laboral, y los que, sin estar ya de baja, haya estado en tratamiento rehabilitador para curarse. Si las lesiones han sido graves y ha sido necesaria hospitalización u operaciones médicas, deben tenerse en cuenta a efectos de computar los días de curación (perjuicio personal básico y perjuicio personal particular, de conformidad con los dispuesto en el baremo de Tráfico).

En la reclamación  por daños materiales del taxi, debe tenerse en cuenta de cara a exigir el lucro cesante, el tiempo que haya permanecido el vehículo en el taller, lo que se suele probar con un Certificado del mismo taller que indique fecha de entrada y de salida del taxi.

En el lucro cesante del taxista, hay que tener en cuenta que se trata de un profesional cuyo medio de trabajo es el taxi, y que, si no puede trabajar a causa del accidente, las cantidades que haya dejado de ganar por culpa del siniestro deben reclamarse. Las dificultades surgen sobre todo por el hecho de que los taxistas tributan por módulos, lo cual a veces dificulta conocer cuál ha sido la facturación real del mismo de cara a la reclamación.

En la práctica, se viene utilizando un Certificado de la Cooperativa del Taxi o Asociación de Auto Taxi en el que se indica el ingreso medio del taxista por jornada laboral. Sin embargo, muchas veces las aseguradoras no admiten este medio de prueba, y es necesario reclamar el lucro cesante en un procedimiento judicial contra la compañía.