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Los servicios médicos y su importancia en los accidentes de transporte público pueden condicionar el resultado de la reclamación que nos pueda corresponder en caso de sufrir lesiones y daños en este tipo de siniestros.

Hay que tener en cuenta que el baremo de Tráfico, que entró en vigor en enero de 2016, recoge la obligación por parte del lesionado, de dejarse ver por los servicios médicos de las compañías de seguros.

No obstante, es muy importante que la víctima cuente con el asesoramiento de LegalCar, que indique y asesore al perjudicado sobre cómo enfocar esos reconocimientos por el médico del seguro teniendo en cuenta que no deja de tratarse de un profesional vinculado a la compañía, y, por tanto, sin la objetividad e independencia que se requiere para una valoración justa de las lesiones y daños sufridos por la víctima de un accidente de tren por ejemplo.

Nos ponemos en situación con un ejemplo: un pasajero de un autobús urbano, que viaja de pie asido a una de las barras interiores. El autobús frena de manera brusca y sin causa que lo motive, provocando la caída del ocupante en el interior del autobús, golpeándose la cabeza y fracturándose el hombro a consecuencia del impacto.

En un caso así, se debe llamar de inmediato a la Policía, para que acuda a levantar un atestado del accidente, y de esta manera poder tener acreditada la responsabilidad del conductor en el siniestro. Hay que tener en cuenta que si no podemos demostrar que la caída no ha sido culpa nuestra, la compañía de seguros se negará a pagar, alegando que ha sido el propio pasajero quien se ha caído, bien de forma accidental, o bien por no ir sujeto convenientemente. Es importante, pues, contar con el parte de accidente y con testigos, que normalmente serán otros pasajeros, para acreditar la dinámica del siniestro.

Es necesario, asimismo, y más en un caso donde las lesiones son de consideración, no moverse y llamar a los servicios de emergencias, para que realicen la primera asistencia médica en el propio autobús. Normalmente, en un supuesto como este ejemplo, donde el pasajero se ha fracturado el hombro y ha tenido un traumatismo en la cabeza, serán los propios servicios de emergencias quienes evacúen a la víctima al Hospital más cercano.

¿Cuándo van a intervenir los servicios médicos del seguro? Debe tenerse en cuenta que todos los conductores de un medio de transporte público tienen la obligación de dar un parte de cualquier incidencia que se produzca durante el recorrido que realice. Así, en estos supuestos, lo habitual es que en cuanto la empresa tenga conocimiento de la existencia del accidente, y de que ha habido lesiones graves, bien por el parte de su conductor, bien por la reclamación que haya puesto el propio perjudicado, o por cualquier otro cauce, y sepan con seguridad que tienen obligación de pagar a la víctima porque está acreditada la culpa, contacten con el lesionado para que sus servicios médicos acudan a verle (o en otros casos para que acuda el propio lesionado a su consulta).

Y aquí viene lo importante: no podemos olvidar que la compañía de seguros obligada al pago, va a realizar una oferta por debajo de lo que realmente corresponde al lesionado, y para su valoración de cara a la oferta motivada que realice, va a utilizar el informe médico que le remitan los servicios médicos de la propia compañía.

A esto le añadimos que el médico designado por el seguro, no deja de ser un profesional que se pone al servicio de la aseguradora, y que, por tanto, su criterio a la hora de valorar va a ser paralelo al interés de la compañía.

Continuando con el ejemplo anterior,  si el lesionado que se ha caído en el autobús, a consecuencia de la fractura de hombro ha tenido que ser operado y se le ha puesto material de osteosíntesis, esta secuela, que en el Baremo de Tráfico puntúa entre 1 y 8 puntos, será valorada siempre a la baja, es decir, con la menor puntuación posible, ya que cuantos más puntos de secuela se tengan.

De esta manera, los servicios médicos de la compañía, siendo una secuela tan evidente, demostrada con la documentación médica del lesionado, van a incluirla en su informe, pero valorándola en mínimos (o incluso hay casos en los que ni siquiera la valoran en sus informes, únicamente la contemplan, y es la propia aseguradora quien en su oferta motivada indica la puntuación que le otorga a la misma).

Para hacernos una idea con el ejemplo anterior, si la víctima que se ha fracturado el hombro tiene 49 años, y la compañía ofrece 2 puntos por la secuela del material de osteosíntesis, la oferta por la misma será de 1.538,30 €. Si la secuela se valorara en el máximo, es decir, en los 8 puntos que se indica en el Baremo para el material de osteosíntesis en hombro, la indemnización por este concepto ascendería a 6.864,80 €. La diferencia, por tanto, es más que notable. Para valorar el alcance de la secuela deben tenerse en cuenta una serie de parámetros que determinen cual es la puntuación justa de la misma, atendiendo al estado físico en que quede tras finalizar el tratamiento médico.

Y la cosa se complica si se trata de lesiones menores (por ejemplo, un esguince cervical), porque en estos casos es muy probable que los servicios de la compañía ni siquiera contemplaran una secuela derivada de una cervicalgia, aunque los informes de alta en rehabilitación reconocieran su existencia tras el alta médica, al tratarse en estos supuestos de las denominadas “lesiones menores de la columna vertebral”.

Por todo ello, es fundamental que la víctima acuda cuanto antes a LegalCar. Primero, porque se trata de profesionales independientes especialistas en este tipo de reclamaciones que van a orientar al lesionado de cara al reconocimiento por parte de los servicios médicos del seguro, indicándole cómo enfocar la cita y sobre todo lo que deben dejar claro al médico, sobre su estado, sus limitaciones, sus dolores, y todo aquello que sirva para determinar la gravedad, en este caso, de una secuela.