Sufrir un accidente y simular el robo de su coche

Sufrir un accidente y simular el robo de su coche

Hace unos días, en Huelva, la Policía Nacional detuvo a un individuo que tuvo un accidente conduciendo de manera temeraria haciendo rally con un amigo, chocando contra una columna, y simuló que le habían robado su vehículo, poniendo una denuncia falsa. Finalmente reconoció los hechos a los agentes que se desplazaron al lugar descrito por él mismo, que había indicado previamente tras poner la denuncia, llegando a inventarse que una conocida había visto su coche en dicho lugar.

Casos como el descrito son más comunes de lo que creemos, pues la picaresca no conoce límites a la hora de inventarse todo tipo de historias para intentar tapar conductas imprudentes y temerarias, y en definitiva, eludir una responsabilidad.

CUAL ES LA CONSECUENCIA LEGAL DE SIMULAR UN ROBO

Un típico ejemplo es el de un conductor que provoca un accidente, se da a la fuga y denuncia el robo de su vehículo para tratar así de no ser sancionado.

La consecuencia legal inmediata es que este conductor será imputado como presunto autor de un delito de simulación de delitos.

Simular un delito significa fingir un delito que es inexistente, que no se ha dado, que no ha ocurrido. Se trata de denunciar falsamente que hemos sido víctimas de una infracción penal. Según las estadísticas judiciales se trata de un delito que ha aumentado en los últimos años, y que en muchas ocasiones tiene que ver con la posible percepción de indemnizaciones e los seguros, y no solo en casos relacionados con los siniestros de circulación.

Este delito no ha sufrido variaciones tras la reforma del Código Penal operada el pasado 1 de julio de 2015. Aparece recogido en el artículo 457 del Código Penal, que indica:

”El que…….simulare ser responsable o víctima de una infracción penal o denunciare una inexistente, será castigado con la multa de seis a doce meses

 En el caso que nos ocupa-simular el robo de nuestro coche- estamos no ante una denuncia falsa, sino ante la simulación de un delito, es decir, estamos simulando que hemos sido víctimas de un robo (de nuestro vehículo) pero que no sabemos quién ha sido.

Este tipo penal-simular un robo-requiere una serie de requisitos:

  • Que el autor simula ser la víctima, cuando en realidad no es así.
  • Que realice esta simulación ante un funcionario judicial o administrativo, que tiene la obligación de iniciar las averiguaciones sobre los hechos simulados (por ejemplo una denuncia de los hechos realizada ante la policía en una comisaría o en un Juzgado de Instrucción).
  • Que como consecuencia de la simulación de este delito ha provocado que se pongan en marcha actuaciones procesales para averiguar lo que ha ocurrido.

El bien jurídico que se protege es la seriedad y el buen funcionamiento de la Administración de Justicia, que empieza a funcionar a raíz de la denuncia para averiguar los hechos y al presunto culpable de unos hechos que en realidad no han ocurrido.

PRUEBAS PERICIALES: LA POLICÍA NO ES TONTA

Ya hemos visto que una vez se realiza en el caso que nos ocupa, una denuncia simulando un robo de nuestro vehículo que no ha existido, la Policía iniciara las actuaciones de investigación pertinentes pata esclarecer los hechos denunciados.

En muchas ocasiones las averiguaciones por parte de la Policía o del Juzgado, según el caso, terminan sacando a la luz la verdad.  Otras veces son los propios responsables de la simulación quienes ante el avance de las investigaciones acaban confesando los hechos.

La Policía no es tonta.  Acudir al lugar de los hechos (donde supuestamente estaba el vehículo presuntamente sustraído), interrogar a posibles testigos (tiendas, comercios), revisar cualquier indicio que haya en el supuesto lugar donde en teoría se ha producido  sustracción, utilizar sus propios peritos especialistas, son parte de las labores de investigación policiales, y en la inmensa mayoría, fruto de esas investigaciones, es cuando se descubre que el vehículo supuestamente robado ha estado implicado en un accidente de circulación. Han llegado a darse casos de personas que han ido a denunciar el supuesto robo de su vehículo con collarín o heridas superficiales, producidas, por supuesto, en el accidente en el que se han visto involucrados y del que han huido.

La mayoría de estos casos se producen por el temor del responsable a las consecuencias derivadas del accidente. Se olvidan de que si se descubre la verdad-y casi siempre se descubre- las consecuencias penales les pueden dejar antecedentes.

¿QUÉ PASARÁ CUANDO LA POLICÍA TE DESCUBRA?

La primera consecuencia, cuando la Policía te descubra y compruebe que has simulado el robo de tu vehículo tras sufrir un accidente, va a ser la detención, y se te podrá imputar un delito contra la seguridad del tráfico, por un lado, y otro por simulación de delito, previsto en el artículo 457 del Código Penal.

Las actuaciones pasarán a un Juzgado de Instrucción penal. El procedimiento se va a tramitar inicialmente como Diligencias Previas. Puede ocurrir que ya haya abiertas actuaciones penales, por ejemplo cuando la Policía ha levantado un Atestado por el accidente en el que ha intervenido el vehículo al que se refiere la denuncia por robo, que ha remitido al Juzgado porque, por ejemplo, ha habido heridos o fallecidos. Las actuaciones se acumularán en el mismo proceso.

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