900 901 450 / 637 637 637 - Teléfono gratuito

El síndrome cervical se produce por una contractura muscular  provocada por un latigazo cervical en la región superior del cuerpo y puede afectar a uno o varios músculos.

Circunstancias que denotan el padecimiento del denominado síndrome cervical son, por supuesto, el dolor, sensibilidad y rigidez en la zona del cuello, así como síntomas relacionados con la inestabilidad vasomotora, mareos y trastornos en la visión.

En cuanto a los motivos que provocan esta contractura, éstos tienen que ver con el uso reiterado de los músculos afectados y posturas forzadas durante largos periodos de tiempo. Igualmente, existen otra serie de afecciones que puede originar el síndrome cervical:

  • Enfermedad del cartílago articular que viene acompañada de un crecimiento excesivo del hueso subcondral.
  • Enfermedad degenerativa de las articulaciones que da lugar al desgaste del cartílago.
  • Degeneración y hernia discal. Constituye un elemento más de disfunción de la columna vertebral.

Un conjunto de factores que inciden en la parte superior de los músculos del trapecio y provocan una tensión constante en las fibras musculares del elevador de la escápula. En fases más avanzadas del trastorno se puede llegar a producir impotencia funcional, esto es, la dificultad para realizar movimientos con el cuello, y ello debido a la sustitución de las citadas fibras musculares por nódulos fibrosos que no hacen sino limitar la movilidad de la zona.

Esta lesión es de gran importancia en los accidentes de tráfico, porque suponen casi el 80% de las lesiones en siniestros de circulación. Precisamente por ser una lesión tan común, desde hace años, pero en especial desde la entrada en vigor del nuevo Baremo de Tráfico en enero de 2016, es muy discutida por las compañías de seguros, muy pocas veces reconocidas por ellas y por supuesto muy mal pagadas.

¿A quién afecta el síndrome cervical?

Pues independientemente de la edad –aunque habitualmente personas mayores de 45 años- o el sexo de la persona, el síndrome cervical se suele dar en individuos que, bien por su profesión bien por cualquier otra circunstancia, mantienen una mala postura durante mucho tiempo a diario o realizan gestos bruscos con el cuello.

El estrés al que nos somete el ritmo vertiginoso de la sociedad actual también es causante de los síntomas del síndrome cervical, y en pocas ocasiones el dolor cede o disminuye a pesar de que consumamos antinflamatorios o analgésicos.

De la misma forma, en este tipo de lesiones derivadas de un accidente de circulación, las consecuencias serán diferentes dependiendo del tipo de colisión recibida y de la edad, sexo, posición que se ocupa en el vehículo, si el accidente es esperado o no, etcétera.

También es muy habitual que las compañías de seguros pretendan, cuando el lesionado padece un latigazo cervical derivado de un accidente, imputar dicha dolencia a antecedentes previos, el tipo de profesión de la víctima, o su historial médico.

De ahí que el nuevo Baremo 2016, que perjudica seriamente a las víctimas con lesiones leves, haya dedicado un artículo integro (Artículo 135-Indemnizacion por traumatismos menores de la columna vertebral) a este tipo de lesión.

En el mismo se recogen una serie de criterios que deben cumplirse para poder considerar el latigazo cervical como derivado del accidente, y que son:

-Asistencia médica antes de que pasen 72 horas desde el accidente, ya que de lo contrario lo más probable es que la aseguradora nos niegue el nexo causal entre el accidente y las lesiones.

-Que exista un nexo causal entre el siniestro y la lesión cervical.

-Que se cumpla el criterio de intensidad, que viene a significar para las compañías de seguros que deben existir unos daños materiales medianamente importantes. Este criterio era hace años motivo de discusión con las compañías, discusión que con el nuevo Baremo 2016 se ha recrudecido porque no hay un límite concreto de importe de daños para considerarse de “cierta entidad”, lo que se está traduciendo en multitud de demandas civiles contra las aseguradoras que niegan la indemnización por, según su criterio, no existir  dicha intensidad, frente al criterio de los abogados de las víctimas, que a través de periciales biomecánicas y dictámenes sobre este concepto hacen frente a la posición de las aseguradoras.

-Por último, debe acreditarse en su caso la existencia de secuela cervical, en caso de existir, mediante los informes médicos o pruebas diagnósticas que tengamos.

 Cómo prevenir el síndrome cervical

Las medias a tomar para evitar el síndrome cervical coinciden, claro está, con acciones correctoras relacionadas con el causas de la contractura. Así, prescindiremos de realizar trabajos que requieran del uso de músculos localizados por encima de los hombros.

En nuestro puesto de trabajo, si pasamos mucho tiempo, por ejemplo, frente a una pantalla de ordenador, evitaremos una postura forzada de flexión del cuello durante demasiado tiempo seguido. Una correcta ergonomía y sentarnos adecuadamente es fundamental para evitar contracturas desagradables e indeseadas.

Una buena manera de prevenir el síndrome cervical que podemos llegar a padecer a consecuencia de nuestra profesión es alternar, en la medida de lo posible, tareas para las que necesitamos una exposición prolongada y otras para las que descansamos más el grupo de músculos de la parte superior del cuerpo.

En los accidentes de tráfico, normalmente se recomienda collarín blando (pocos días), analgesia, calor seco, y reposo relativo. No podemos olvidar que esta lesión, que en ocasiones cura sin secuelas, puede complicarse en algunos lesionados hasta el punto de ser verdaderamente incapacitante.

Tratamientos para el síndrome cervical

Si ya hemos empezado a notar algunos de los síntomas del síndrome cervical, lo primero que debemos hacer es tomar algún antinflamatorio para reducir el dolor y la inflamación y poder seguir haciendo nuestra vida diaria de la forma más llevadera posible. También puedes probar a aplicar hielo sobre el punto afectado durante breves intervalos de tiempo.

El segundo paso a dar es recibir rehabilitación sesiones de fisioterapia durante el tiempo que crea conveniente el especialista pertinente. Hay ocasiones en que ni los analgésicos, ni la rehabilitación logran paliar el dolor y la inflamación, de modo que se pueden realizar infiltraciones con corticoides en la zona de dolor.

Para las personas que vuelven al trabajo tras un periodo de baja por síndrome cervical, es aconsejable ejecutar algunos ejercicios de calentamiento antes de comenzar la jornada laboral, partiendo siempre de las recomendaciones específicas del especialista médico.