Sistemas de retención para discapacitados

Sistemas de retención para discapacitados

En un accidente de tráfico con lesiones muy graves, los sistemas de retención para discapacitados deben tenerse en cuenta si las secuelas sufridas por la víctima requieren de esos cuidados adicionales que tienen que valorarse de cara a la indemnización a percibir.

Por desgracia, todos los años los accidentes de circulación dejan víctimas con gravísimas lesiones, que les cambian la vida, y que generan para muchas familias situaciones muy complicadas, sobre todo reorganizar el modo de vida que hasta el momento la víctima estaba llevando como cualquier otra persona. La mayoría de estos accidentes graves dejan como consecuencia algún tipo de discapacidad en el lesionado.

La entrada en vigor, en enero de 2016, del nuevo Sistema para la Valoración de los Daños y Perjuicios causados a las Personas en Accidentes de Circulación, recogido en la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, y más conocido como Baremo de Tráfico 2016, ha supuesto una importante mejora en las cuantías a percibir por los grandes lesionados, es decir, personas que a consecuencia de un accidente de tráfico en el que no son culpables, han sufrido unos daños personales de tal entidad, que se ven obligados a modificar sustancialmente la vida personal y profesional que llevaban hasta el momento del accidente, con todo lo que ello supone tanto para la propia víctima como para sus familias.

Dentro de estas mejoras introducidas por el vigente baremo de tráfico, se incluyen partidas relacionadas con todo aquello que va a necesitar un gran lesionado en el desenvolvimiento normal de su día a día con las secuelas que le hayan quedado tras el accidente.

Para una correcta valoración de todo ello y sobe todo, para que se reclame debidamente a la compañía de seguros que tenga que hacerse cargo de la indemnización, es importante que en estos casos tan graves la víctima y su familia cuenten con ayuda especializada, y estén permanentemente asesorados por LegalCar que te defienda frente al seguro los intereses del perjudicado.

Dentro del cambio que sufre un gran lesionado por accidente de tráfico, aparecen las necesidades de tratamiento, operaciones, pruebas médicas, rehabilitación tanto en el hospital como fuera de él, y dependiendo de las secuelas, la necesidad de reformas para la adecuación de la vivienda u otros elementos estructurales, coche adaptado, sillas de ruedas, muletas, prótesis, u otros elementos de ayuda, etcétera, todo lo cual requiere un importante desembolso económico.

En el nuevo Baremo, se recogen los factores susceptibles de indemnización a un gran lesionado en la parte correspondiente al perjuicio patrimonial por secuelas, y está previsto para contemplar todos aquellos gastos que va a necesitar un gran lesionado, dependiendo de cada caso, incluyéndose las ayudas futuras, necesidad de tercera persona para el día a día en su desarrollo personal, costes de movilidad (adaptación vehículo), gastos de adecuación de vivienda, etcétera.

Tipos de discapacidad hay muchas, y cada una de ellas tiene sus efectos y sus cuidados concretos. No es lo mismo perder la vista a consecuencia de un accidente de tráfico, que quedarse parapléjico, o perder una pierna. Las necesidades cambian, pero la obligatoriedad de exigir a la aseguradora que haga frente a todo lo que el discapacitado necesite es la misma.

Así, uno de las adaptaciones que tiene que realizarse es la del vehículo, siempre y cuando la discapacidad de la víctima no impida que pueda utilizarlo. Dentro de esos cambios a realizar y según las necesidades de la víctima, pueden incluirse, por ejemplo, un mando único para freno, embrague y acelerador cuando el discapacitado tiene las lesiones en miembros inferiores, o un telemando multifunción que sirva para controlar por un discapacitado por lesiones en miembros superiores funciones como las luces del coche, el claxon, o el limpiaparabrisas.

Igualmente puede adaptarse el asiento del conductor, y establecerse sistemas de retención específicos para discapacitados, y sistemas de accesibilidad especiales para conductores discapacitados que utilicen sillas de ruedas, existiendo ya vehículos adaptados especiales para estos casos, que suelen disponer de plataformas para que la silla de ruedas entre con facilidad, y desde la misma poder conducir.

Otro de los grandes cambios para discapacitados lo constituye la adaptación de la vivienda a su nueva situación. No solo hay que tener en cuenta las barreras arquitectónicas (por ejemplo, que haya que superar tramos de escaleras para acceder al portal o incluso al ascensor, o que ese mismo ascensor no sea lo suficientemente grande como para entrar con una silla de ruedas. En estos casos será necesario hacer un estudio, poner plataformas elevadoras, rampas, etcétera.

Dentro de la vivienda, y dependiendo del grado de discapacidad del lesionado y sus limitaciones, las modificaciones pueden ser de diverso tipo, empezando por facilitar dentro de la vivienda el movimiento del lesionado con la silla de ruedas: puede ser necesario desde camas articuladas especiales con una grúa para facilitar el paso de la silla de ruedas a la cama, hasta adaptación del cuarto de baño (acceso frontal al lavabo y lateral a la ducha especialmente adaptada y a ras del suelo, agarraderos y el borde del inodoro a la altura de la silla de ruedas).

En las cocinas es necesario que muebles y electrodomésticos tengan una altura adecuada, fácil acceso a los utensilios y extintores y llaves de paso al alcance del discapacitado. En cuanto a los dormitorios además de cama adaptada si es necesaria, facilitar el paso de la silla de ruedas, mobiliario con esquinas redondeadas, y recomendable instalar sistemas domóticos que permitan al lesionado manejar la luz, las persianas, etcétera.

Todos estos sistemas para discapacitados conllevan un gran desembolso económico, que la compañía de seguros obligada a indemnizar tiene que cubrir. En ocasiones es la propia aseguradora la que dispone de sus propios profesionales dedicados a este tipo de reformas, si bien es importante que la víctima esté siempre asesorada con un profesional de LegalCar, que se ocupe de que todo lo que necesite para su día a día se contemple, se ejecute, o se pague.

Otros casos de discapacidad por accidente de tráfico van a requerir otra serie de adaptaciones, como la adaptación de una vivienda a un lesionado que pierde la vista a causa del siniestro. Suelos antideslizantes y sin desniveles ni alfombras, diferentes texturas para las paredes de cada habitación para que identifique cada una, etcétera.

En definitiva, lo que debe tenerse en cuenta es que cualquier perjuicio sufrido por una víctima no culpable de un accidente de tráfico debe ser indemnizado por la aseguradora, y que el Baremo de Tráfico recoge las partidas y conceptos que pueden reclamarse, si bien, dada su complejidad y la gravedad que acompaña a estos casos, es fundamental la ayuda de LegalCar para no dejar nada sin reclamar.