Hace unos días el hashtag #StopRacism fue tendencia en Twitter, leyendo las publicaciones de los usuarios me encontré con una frase de Miguel Unamuno que me gustó mucho decía: “El fascismo se cura leyendo, el racismo se cura viajando”. Y debo decir que estoy absolutamente de acuerdo.

En los últimos dos  años, he vivido en tres países y viajado a otros pocos,  de todos he aprendido algo, pero también en algunos he descubierto una triste realidad: en muchos lugares se sigue sintiendo el racismo.

Lo cual me hace preguntarme ¿Cómo es posible que en una sociedad globalizada, donde la tecnología avanza cada día más, donde todas las semanas nos enteramos de alguna nueva invención que pensábamos imposible, siga siendo una sociedad racista?  Esta pregunta me genera a su vez otra, ¿Hemos evolucionado solo tecnológicamente, pero no como personas?

Erróneamente creemos que el racismo es solo lo que se da por el rechazo de “blancos a negros”, sin embargo, he notado en Estados Unidos, por ejemplo que algunas personas “afrodescendientes” tienen conductas racistas con personas blancas o latinos –con este comentario no quiero generalizar, solo digo lo que visto-

En España por otra parte, he notado el racismo hacia otras nacionalidades, especialmente hacia las personas procedentes de Marruecos, Rumanía y en cierto modo hacia las personas de Latinoamérica ¿o debo decir Sudaca? Entiendo que muchas personas hayan tenido una mala experiencia con algunas personas de dichas nacionalidades, pero personas malas las hay de todas partes ¿O acaso todos los españoles son buenos?

Considero que nadie merece ser juzgado o discriminado por ningún motivo, cada persona es única, especial y buena para algo, además creo firmemente que seremos mejores personas en la medida de que abramos nuestra mente y nos liberemos de prejuicios, aprendamos a confiar y nos dejemos de generalizar.

Muchas veces juzgamos lo que desconocemos  y una vez que nos involucramos con esa persona –en este caso- cambia completamente nuestra percepción del mundo. Os contaré una pequeña anécdota:

Hace un año viví en Canadá, específicamente en Toronto, una de las ciudades más multiculturales del mundo. Antes de irme pensaba: “espero conocer mucha gente pero no asiáticos, los asiáticos son un poco raros” –decía desde mi ignorancia– . Hasta entonces los únicos “chinos” que había “conocido” eran los de la tienda.

Para mi sorpresa y  la de todos que me conocían, mi gran amiga durante toda mi estancia fue una Japonesa, fue de hecho la primera persona que conocí, al principio pensé “esto es Karma”, pero luego me di cuenta de que quizás era el destino o la vida que me quería dar una lección.

Desde entonces, me siento libre de prejuicios y ataduras, una persona más abierta, lo cual me permite disfrutar de mis viajes en libertad. No espero que quien me lea, mañana cambie por completo y deje de tener prejuicios, solo invito a reflexionar sobre esto, además de compartir lo que he aprendido.

He aprendido que no todos los asiáticos son raros, que es mentira que los europeos no se bañan, que no todas las brasileras bailan samba, que no es cierto que todos los ingleses son fríos, que no todas las latinas son “calientes”, que no todos los árabes son terroristas, que no todos los rumanos son ladrones, que  los colombianos no son “narcos”, que no todos los italianos son mafiosos,  que no todos los españoles duermen la “siesta” y lo más importante que TODOS LOS ESTEREOTIPOS SON FALSOS.

Para finalizar les dejo otra frase la cual suscribo completamente “An Open world Begins with a Open Mind”  y este vídeo que sin duda te pondrá a pensar.

https://youtu.be/tyaEQEmt5ls